Mbañe y las veleidades imperialistas de la françafrique (2a parte). Radio Macuto

Por OBAMA OCHINAN

Francia legitima su derecho de ocupación del territorio gabonés mediante acuerdos fraudulentos.

Conforme expusimos anteriormente, el ejército colonial galo irrumpió en el litoral gabonés al fin de participar en el comercio de la trata y en  la explotación de materias primas. Unas actividades en las le precedieron otras potencias colonizadoras como la portuguesa (país que descubrió y exploró por primera vez la costa gabonesa) y la holandesa, cuya presencia suplantaria progresivamente merced a su superioridad militar. En efecto, el proceso de implantación de los establecimientos comerciales franceses en Gabón (inductor de la posterior ocupación forzosa) resultó de una estrategia militar audaz ejecutada por el teniente de navio (comandante del barco de guerra « La Malouine ») Louis Edouard Bouët Williaumez. En un célebre informe, ese último se jacta asi de haberse apropiado el territorio gabonés ante la pasividad de los ingleses, americanos, españoles y portugueses (lettre au capitaine Aube, 15 septembre 1866, Bulletin de la société de géographie, 1922, p. 146), en el que afirma:

J’ai pris sur moi, sans ordre aucun, sans instruction aucune, de m’en emparer [du Gabon], de le proclamer français, d’y arborer le pavillon français, de le saluer de vingt-et-un coups de canon, le tout sous le nez des Anglais, des Américains, des Espagnols et des Portugais lesquels ne pouvant croire à une initiative si audacieuse d’un simple capitaine de brick, m’ont cru porteur d’ordres souverains. 

La referida implantación de establecimientos comerciales franceses se asentó en una serie de acuerdos de ocupación mediante los cuales los jefes tradicionales gaboneses (pomposamente renombrados “reyes” en referencia a la ambición imperialista francesa) “concedían” derechos de ocupación pacífica de sus tierras a los franceses. Conforme expusimos anteriormente, el consentimiento de la parte gabonesa se obtuvo mediante intimidación o engaño (desconocimiento del contenido del acuerdo suscrito), a menudo bajo los efectos del alcohol o de la droga. Sin embargo, tales acuerdos fraudulentos fueron unilateralmente asimilados por la parte gala, no solo a actos de compraventa (sin contrapartida) sino a una cesión formal de soberanía (pese a no preexistir tal potestad soberana), en fraude de los derechos de la parte cedente. Reproducimos al efecto (ut infra) algunos ejemplos de acuerdos engañosos de cesión de tierras que fueron asimilados a una cesión de soberanía.

Acuerdo entre el llamado “rey Denis” y el gobierno francés.

Convention passée entre le roi Denis, en présence des princes Petit-Denis, fils du roi, et Dolingha, d’une part, et, de l’autre, le lieutenant de vaisseau Louis Edouard Bouët-Williaumez, capitaine de la Malouine et M. Broquant, capitaine au long cours, délégué de la Chambre de commerce de Bordeaux.

Article premier : Le roi Denis s’engage à céder à perpétuité à la France deux lieux de terrain en partant de la pointe Sandy, se dirigeant vers le village du Roi et dans toute la largeur de la rive gauche, moyennant les marchandises de traite ci-dessous dénommées:

Vingt pièces d’étoffes assorties

Dix barils de poudre de 25 livres

Deux sacs de tabac

Un baril d’eau-de-vie

Dix chapeaux blancs

Art.2 : La France y élèvera toutes les bâtisses, fortifications, ou maisons qu’elle jugera convenable.

Art 3 : Le susdit Roi s’engage à une alliance offensive et défensive avec la France qui d’un autre côté lui garantit sa protection.

Art. 4 : La présente convention une fois ratifiée en France, la prise de possession pourra avoir lieu immédiatement.

Fait triple le 9 février 1839 Signé: Louis Edouard Bouët-Williaumez, Roi Denis, Petit Denis Dolingua.

Acuerdo colectivo entre Francia y los “reyes Mpongue”.

Traité collectif passé entre les chefs Mpongwè et les Français. Nous gouverneur du Sénégal et dépendances Fort d’Aumale, rive droite du Gabon, 1er avril 1844, les Rois et chefs du Gabon, signataires du traité antécédent avec la France, viennent réunis aux chefs non signataires, conclure un traité général avec le commandant Edouard Bouët, Gouverneur du Sénégal et dépendances, afin de constater leur unanimité à reconnaître la souveraineté de la France. Par devant tous il a été statué ce qui suit:

Article premier : La souveraineté de la rivière du Gabon, comme de toutes les terres, îles et presqu’îles ou caps que baigne cette rivière, est concédée pleine et entières sur les deux rives à S.M. le Roi des Français.

Art. 2 : Les habitants du Gabon auront donc droit dorénavant à la protection du Gouvernement français.

Art. 3 : Les rois et les chefs dont les noms suivent recevront chacun un cadeau annuel, comme témoignage de satisfaction du Gouvernement français, savoir: Denis, Roi de la rive gauche, Quaben, Roi de la rive droite, Georges, Roi de la rive gauche, Louis, chef de la rive droite, François, Roi de l’île Konickey, Cringer, chef de la rive droite, Dolingha, chef de la rive gauche, Petit-Denis, chef de la rive gauche, Quavene, chef de la rive droite.

Art. 4 : Le Roi Glass et les chefs de son village qui ont, par suite de 28 mars dernier, concédé les mêmes droits de souveraineté territoriale à la France, mais avec certaines restrictions, ne recevront jusqu’à nouvel ordre aucune marque de sa générosité. 

Art. 5 : En cas de naufrage, le tiers des objets sauvés appartiendra aux sauveteurs.

Fait au Fort d’Aumale, le 1er avril 1844, par toute la population du Gabon accourue pour y fêter la réunion de son territoire à la France.

De identico contenido y al mismo fin, consta una sucesión de acuerdos suscritos con otros jefes tradicionales (Nyange Nyona, N’kombé Ademba, Ogala, Onang Oyombi, Quaben, Ranoké, Re Ngondo, Re Ndama, Re Ndowe) entre los años 1842 y 1883, y que marcan la apropiación forzosa del territorio gabonés por Francia. Por ende, el referido proceso de ocupación consentida alcanzara su paroxismo cuando en octubre de 1958, recién creada la Comunidad Francesa, el Consejo de Gobierno de Gabón (presidido por Leon Mba Minko), apoyándose en el artículo 76 de la nueva Constitución francesa de 1958, renuncia al derecho de autodeterminacion y solicita en su lugar la transformación de Gabón en provincia francesa. Dicha petición humillante, presentada al gobierno galo por el entonces administrador colonial, Louis Sanmarco, fue rechazada por el General de Gaulle, quien optara, por pudor, otorgar la independencia a Gabón el 17 de agosto de 1960 (admitido en la ONU mediante resolucion del 20 de septiembre de 1960), designando al mismo Léon Mba Minko (afligido por el rechazo francés, segun el relato de Louis Sanmarco) primer presidente del recien proclamado Estado soberano.

El derecho de ocupación consentido por la población indígena se circunscribe al territorio gabonés, y es inoponible a las islas e islotes ubicados frente a su litoral.

La tentativa de extrapolación del descrito proceso de ocupación fraudulenta a las islas e islotes de la Bahía de Corisco, bajo soberanía española, se arraigó historicamente en el cuestionamiento del título legítimo conferido con anterioridad al gobierno de España por el de Portugal. El precursor de dicha campaña expansionista, el rey François primero de Francia, afirmó en una celebre “boutade” que “exigía que se le presentara la clausula del testamento de Adan por la que legaba a los unicos ibéricos las tierras descubiertas por Cristobal Colon “. Constando, si bien que el derecho de soberanía adquirido fraudulentamente por Francia en Gabón nunca concernió a las islas e islotes adyacentes ubicados frente al litoral gabonés. Los cuales permanecieron bajo soberanía portuguesa (Sao Tome y Principe) y española (Annobón y las islas e islotes de la bahía de Corisco), en virtud de título legítimo, y por tanto en conformidad con el derecho internacional. Consecuentemente, y pese a la recurrencia de las provocaciones francesas en aras del cuestionamiento de la soberanía española (exploraciones inconsentidas, izado de bandera francesa, instalación de balizas, sobornos a la población indígena, publicación de falsos acuerdos de cesión de soberanía, etc), las mismas resultaron infructuosas y no conllevaron el reconocimiento de ninguna de las demas potencias colonizadoras presentes en el golfo de Guinea, las cuales reafirmaron su lealtad al orden establecido.

Consiguientemente, Francia no pudo haber cedido, y no cedió, a la República gabonesa (que le sucede), derechos de soberanía de los que carecio ella misma sobre las islas de la Bahía de Corisco y sus islotes adyacentes, bajo soberanía española y en tal calidad cedidas a la República de Guinea Ecuatorial. Toda vez que la delimitación de las fronteras marítimas entre Francia y España se atuvo al ya referido convenio de París de 1900. De tal manera que la reproducción de actuaciones atentatorias del derecho internacional (por parte gabonesa) carece de entidad para legitimar la pretendida soberania gabonesa sobre los islotes disputados. Unas actuaciones ilegítimas (ampliación unilateral de la zona marítima exclusiva, ocupación militar del islote disputado, publicación de un falso acuerdo de renuncia al derecho de soberanía conferido mediante título legítimo, iniciación de procesos conciliatorios fraudulentos, declaración unilateral de soberanía sobre territorio bajo soberania de otro Estado, etc) cuya repercusión negativa fue siempre contrarrestada por una acción diplomática proactiva.

Guinea Ecuatorial y la francofonia, unas relaciones diplomáticas asimétricas enmarcadas en la desconfianza mútua.

Si bien convienen algunos historiadores que la irrupción de la única ex colonia africana de España en el área francofona se justificó por las incomprensiones mútuas surgidas tras el golpe de estado de 1979, un análisis retrospectivo permite sin embargo reconsiderar dicho enfoque simplista. En efecto, y sin ánimo de ocultar las aludidas desavenencias y su incidencia en las proyecciones diplomáticas del recien instituido Consejo Militar Supremo, no podria cuestionarse la influencia gabonesa en la sucesión de eventos que jalonaron el proceso de integración de nuestro País en la esfera francofona. Toda vez que el acercamiento a la misma (justificada por la necesidad de suplir el retraimiento diplomático español) fue tempranamente inducida por el presidente Omar Bongo y por el rey Hassan II (ambos ligados a los servicios de intelegencia franceses dirigidos por Jacques Foccart, y como tal precursores de los intereses de la françafrique). Ambos mentores del entonces teniente coronel Obiang (políticamente inculto e inexperimentado) se encargarían de atraer a nuestro País a la zona económica y monetaria sometida al diktat del país galo, y volcada a la promoción y a la defensa de sus intereses geopolíticos. Lo cual constituía, cuando menos, una paradoja en el contexto de la crisis propiciada por la controversia sobre el islote de Mbañe, por consideración de la reconocida colusión entre Francia y sus ex colonias y protectorados, y de la derivada convergencia de sus intereses geoestratégicos respectivos.  

Desde dicha consideración, las propuestas de conciliación lo fueron exclusivamente a instancia de países afines a la françafrique, al objeto de priorizar los intereses gaboneses. Pudiendo citarse a tal efecto la mediación propiciada por los presidentes Marien Ngouabi (República de Congo) y Mobutu Sese Seko (actual RDC) en 1972, por la que la OUA (bajo la influencia de Marruecos) requería de Francia y España formulasen una reinterpretación del susodicho convenio de París de 1900 (que pudiese redundar a favor de las pretensiones gabonesas). La organización panafricana, dirigida casi exclusivamente por representantes de la françafrique (los cameruneses Joseph Nzo Ekangaki yWilliam Eteki Mboumoua,el togolés Edem Kodjo,el chadiano Idé Oumarou y el marfileño Amara Essy) se prestaría dificilmente a contradecir los desideratas del amo galo. Una presentida parcialidad reforzada tras la designación del gabonés Jean Ping al frente de la Comisión de la Unión Africana.

Al mismo fin respondia la designación del ex presidente de la Corte Internacional de Justicia – el senegalés Keba Mbaye – como abogado de Gabón en el tan citado contencioso de Mbañe. Cuyo conocimiento íntimo del funcionamiento de la CIJ, así como su cercanía con los demas jueces de dicha jurisdicción, se presintieron como cualidades esenciales en aras de la acreditación de la tesis gabonesa ante la jurisdicción internacional. En el mismo sentido, el activismo diplomatico gabonés conllevó la designación del profesor de derecho, Alain Pellet, para suplir la vacancia acaecida por el fallecimiento del precitado Keba Mbaye. El erudito francés Alain Pellet defendió con anterioridad los derechos de Francia en el proceso instado ante la CIJ por TNO contra Francia por presunta violacion de inmunidades diplomáticas. Dicha circunstancia, y la de su proximidad con el entonces abogado de TNO, Maurice Kamto, redundaran, no cabe duda, a favor de una defensa eficaz de los derechos de su cliente la República gabonesa. Por ende, su implicación en la disputa sobre el islote de Mbañe (decidida por el gobierno galo) ilustra a perfección la colusión entre Francia y Gabón, y, sobre todo, la parcialidad activa del país galo, resueltamente alineado a favor de la tesis gabonesa y comprometido a ejercer toda su influencia diplomática ante la CIJ en perjuicio de los intereses de nuestro País.

La concertación franco-gabonesa se revela asimismo a través de la relación privilegiada (abiertamente asumida por el país galo) entre Francia y el ideólogo anti-fang (la pugna de las élites gabonesas contra nuestro Pais – que asimilan a un Estado fang – se arraíga en el odio que profesan a la etnia fang implantada tanto en Gabon como en Guinea Ecuatorial), el sociologo y jurista Guy Rossantaga Rignault, asesor especial del presidente Ali Bongo y encargado de misiones internacionales. Precisamente, el interesado fue distinguido por el presidente Nicolas Sarkozy (en julio de 2010) con la insignia de “Chevalier de la Légion d’honneur” por su gran “cercanía” con Francia, en relación a la disputa del islote de Mbañe. Con ocasión de la imposición de dicha condecoración, el representante del gobierno galo resaltó los méritos del agraciado por haber contribuido a la creación de la Comisión del Golfo de Guinea y a la refundación de la OUA (!), y por ser coautor de la publicacion “Mediación y facilitación en el espacio francófono” promovida por la organización internacional de la francofonía. Unos méritos que, según afirmó entonces el representante del gobierno galo, “ justifican plenamente su designacion para defender los derechos de Gabon en el contencioso sobre el islote Mbañe, y para presidir la elaboracion del proyecto de ampliacion de la plataforma continental, que Gabon debe defender ante las instituciones internacionales, de conformidad con lo estipulado en la Convencion de Montego Bay (!)”. Unas declaraciones envalentonadas, que muestran sin ningún atisbo de duda la injerencia francesa en la disputa sobre los tan citados islotes.

La colusión entre las élites francesas y gabonesas, tendida a encubrir la injerencia del país galo, es igualmente perceptible a través de las relaciones urdidas entre la Corte Constitucional gabonesa (presidida desde su creación en 1995 por una de las amantes de Omar Bongo, Marie Madeleine Mborantsuo, presidenta de la delegación gabonesa ante la CIJ) y la Asociación de Cortes Constitucionales de habla francesa (ACCPUF), de la que es secretaria general. Dicha organización constituye en realidad otro foro de diplomacia paralela de la françafrique, de la que se vale igualmente la parte gabonesa para dar resonancia a sus pretensiones (en aras de influenciar el pronunciamiento de la CIJ). 

Frente al descrito activismo diplomático gabonés, deslumbra el inmobilismo de la diplomacia guineoecuatoriana (volcada en la represión de la disidencia política), reflejada en la reciente cumbre especial de la Union Africana (UA) celebrada en Sipopo, a la que solo acudieron cuatro jefes de Estado (el mismo presidente en ejercicio de la UA, el presidente senegalés Macky Sall, solo concurrió a la ceremonia de apertura). Desde el estrepitoso fracaso de la candidatura de Agapito Mba Mokuy al puesto de presidente de la Comisión de la UA, nuestro país solo ha podido concurrir a los puestos estatutarios que le correspondían por turno, a defecto de una élite suficientemente preparada intelectualmente (un logro para el tirano Obiang). Pese a la interesada generosidad del régimen (premio UNESCO, y el consabido alarde de medios logísticos), el longevo régimen dictatorial aparace “balkanizada” en la escena internacional.

En efecto, el deficiente perfil formativo y la inexperiencia de los diplomáticos guineoecuatorianos han repercutido innegablemente de manera negativa en la preservación de los intereses de nuestro País. Lo cual es perceptible a través de las misiones diplomáticas más importantes, tales como la de los Estados Unidos de América (cuyo titular Miguel Ntutumu Evuna carece de formación y de experiencia), la de España (encabezada por Miguel Edjang Angue, ex comisario de la seguridad nacional y ex muñidor de la Camara de los Diputados), la de China (el perfil personal del embajador German Ekua Sima es idéntico al del embajador de los Estados Unidos). Siendo aun más visible (si cabe) la impostura de la embajadora en Surafrica (Librada Ela Asumu, sin oficio ni cuerpo de procedencia), la de Crisantos Obama Ondo, embajador ante la Unión Africana (aupado desde el abismo social merced a la trama del ébola), y de la embajadora en Italia, Cecilia Obono Ndong (sobrina del tirano, prácticamente analfabeta), etc. Una diplomacia por tanto incapaz de propiciar acercamientos con los Estados Unidos de América y con España en relación a la disputa sobre el islote Mbañe, cuando consta (de manera fidedigna) que ambos países reconocen el derecho de soberanía de nuestro País sobre el islote disputado por la françafrique.

Epilogo

En fe de lo anterior, se verá que ni la impotente diplomacia del régimen de Obiang, ni su plétora de abogados figurantes, representada por Sergio Tomo (el paciente de la psiquiatría de Sampaka) y Juan Olo (el ministro decano), incidirán en la resolución de la disputa sobre Mbañe, sino los abogados extranjeros Derek C. SMITH y Jude KEARNEY. De ambos dependerá que la CIJ, fiel a la mesura y ponderación que le han caracterizado en el enjuiciamiento de precedentes causas, haga abstracción de la presión diplomática de la françafrique y se pronuncie únicamente conforme a derecho. Aun cuando su rectitud y magnanimidad no puedan impedir, en lo sucesivo, la apropiación de los recursos petrolíferos del islote Mbañe por parte del tirano Obiang y de su camarilla.

Mbañe y las veleidades imperialistas de la françafrique (2a parte) – RADIO MACUTO