Un mundo se aleja. Necrologica de Trinidad Morgades. Donato Ndongo-Bidyogo. Africa vive.

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 Con ese título leí la primera traducción al español de Things Fall Apart, allá por la adolescencia, la novela de Chinua Achebe que decantó mi vocación. Lo recupero ahora del desván al evocar la figura de Trinidad Morgades Besari, porque define con claridad mi realidad personal y la de nuestra sociedad, ante su muerte en Malabo, a los 88 años, acaecida el pasado 10 de octubre: la tala inmisericorde de los árboles más frondosos va trastocando el paisaje. ¿Echaron raíces sólidas, legaron retoños perdurables? ¿O acaso nos sumimos en el erial, en la inexorable desertización del Continente y del país, metáfora del lúcido alegato del maestro nigeriano? El tiempo dirá. La dolorosa realidad es que, en el momento de su ida en vísperas del 51 aniversario de la independencia, tampoco Trini Morgades vio colmados los anhelos vislumbrados el 12 de octubre de 1968.

No era una soñadora. Se esforzó y se preparó por hacer realidad la ilusión colectiva. De padre annobonés y madre bubi, fue referente ineludible al convertirse en la primera guineoecuatoriana en obtener un título universitario: en 1958 se licenció en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona. Rara avis en aquel mundo colonial, era espejo modélico en que se miró una generación de compatriotas al regresar al año siguiente a Santa Isabel (hoy Malabo), su ciudad natal. Profesora de Lengua y Literatura en el Instituto “Cardenal Cisneros”, logró ser incluida en la delegación española que participó en la Conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de 1964, celebrada en Adís Abeba (Etiopía). El 28 de mayo de 1966 el entonces vicepresidente del Gobierno, Luis Carrero Blanco, ratificaba su nombramiento como Catedrática numeraria de Inglés; tuvo como alumnos, entre otros, a los hoy conocidos escritores Francisco Zamora, Remei Sipi, Juan Manuel Davies e Inongo vi-Makomé. Pese a tan privilegiada posición, no fue insensible a la corriente emancipadora; se integró en el núcleo de Pastor Toraó y Abilio Balboa, dirigentes en el interior del Movimiento de Liberación de Guinea Ecuatorial (MONALIGE), liderado por Atanasio Ndongo Miyón desde el exilio. Tras la independencia, fue nombrada Primera Secretaria de la Embajada de Guinea Ecuatorial en Lagos (Nigeria); su esposo, Samuel Ebuka Besebo -hijo de un anticolonialista de la primera hora- era el embajador. En 1971 la pareja fue destinada a la Organización para la Unidad Africana (OUA), en la capital etíope, ella como agregada cultural. Dimitieron de sus cargos al acentuarse la deriva totalitaria del presidente Francisco Macías, y tras un breve exilio en otros países africanos, obtuvieron asilo en España en 1973. Morgades consiguió plaza como profesora de Literatura en el Colegio de las Misioneras Franciscanas de Tetuán (Marruecos), y en 1975 retomó su Cátedra de Inglés y Literatura, ejercida en el Instituto “Reyes Católicos” de Vélez-Málaga. Época en que les conocí.

Nunca he sido sectario. Sostengo que una de las raíces de nuestros males está en la nula empatía que nuestros compatriotas sienten por sus semejantes. Pese a las profundas divergencias ideológicas -sabía que se movían en círculos del colonialismo irredento de la extrema derecha española- siempre sentí respeto por Samuel y Trini, personas de trato agradable y llano de quienes podía aprender: mi edad y biografía me habían hurtado el conocimiento de realidades básicas sobre nuestro proceso histórico, vacío que, junto a otros compatriotas, contribuyeron a llenar. Por todo ello, según relato en un libro de próxima aparición -lástima que no puedan leerlo- no dudé en arriesgarme al abogar por su liberación cuando, encontrándome de viaje en Guinea Ecuatorial en marzo de 1981, supe que había sido detenida por osar reclamar la restitución de sus propiedades, “ocupadas” por algún gerifalte encumbrado por el golpe de Estado de agosto de 1979. Así, viajamos en el mismo vuelo de regreso a Madrid. Por desgracia, fallecieron cuantos podían atestiguarlo: su concuñado Carmelo Modúu, quien me comunicó los hechos con ruego de “hacer algo”, y Eloy Eló Nve, abogado de Macías en el proceso tras su derrocamiento, entonces bien posicionado en el Consejo Militar gobernante, al que recurrí para que reparasen el atropello. Regresé al país en 1985 como director adjunto del Centro Cultural Hispano-Guineano; ella, unos meses después. Conocedor de su valía intelectual, desde el primer instante la animé a escribir en la revista que fundé, África 2000. Sólo me trajo una colaboración, por fortuna emblemática, hoy pieza celebrada dentro de la creación literaria nacional: la adaptación localista de la tragedia Antígona, de Sófocles, representada con éxito en numerosos foros.

Trinidad Morgades Besari

Trinidad Morgades Besari

Como en los casos de Leandro Mbomío y María Nsue, resulta difícil explicar desde fuera su opción. Interpretaciones, al gusto de cada cual, háylas, y debe admitirse que ensombrecen su trayectoria y su memoria. Si, según dicen, cada persona es un mundo, preferible intentar comprender, cuando la elección no produce  víctimas; y no consta que ninguno de ellos perjudicase a nadie por medrar; al revés: un juicio sereno pudiera considerarles adalides, por haber tenido los arrestos de rozar la quimera, al intentar “transformar la situación desde dentro”. Porque, al poner fin a una expatriación siempre onerosa en 1986, Trinidad Morgades encontró ocupación como Secretaria General del Centro Asociado de la UNED en Malabo, mientras su esposo Samuel -fallecido en 2014- intentaba abrirse camino en el sector privado; desde ese puesto iniciaría una paulatina ascensión, siempre de la mano del también malogrado Constantino Ocha’a: en 1988 era promovida a Secretaria General del denominado Consejo de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CICTE); directora de la Escuela Nacional de Agricultura (ENA) en 1992; directora del efímero periódico El Correo Guineoecuatoriano en 2000 y presidenta de la oficialista Asociación de la Prensa de Guinea Ecuatorial desde 2003. En 2007 fue miembro del jurado de los Premios Internacionales de Periodismo “Rey de España”, que cada año convocan la Agencia EFE y la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID). Al ser creada la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial (UNGE) en 2005, la profesora Morgades fue designada vicerrectora, hasta su jubilación en 2010. Destaca asimismo su nombramiento como miembro de la Academia Ecuatoguineana  de la Lengua Española en 2009, y correspondiente de la Real Academia Española en 2015. Autora de Breve apunte sobre el español en Guinea Ecuatorial (2009) e Introducción al Pidgin de Guinea Ecuatorial (2016). Por su talento, pudo producir más obras; pero es sabido que bajo sistemas autocráticos el ambiente no suele  ser muy propicio para el trabajo intelectual, que requiere medios auxiliares y, ante todo, serenidad. Carencias habituales en la existencia del guineoecuatoriano.

Donato Ndongo-Bidyogo nació en Niefang, Guinea Ecuatorial, en 1950. Escritor y periodista, fue director adjunto del Centro Cultural Hispano-Guineano de Malabo, delegado de la Agencia EFE en África central y director del Centro de Estudios Africanos en la Universidad de Murcia. Su extensa labor de difusión del africanismo en España es unánimemente reconocida y está considerado como el máximo impulsor de la literatura escrita en Guinea Ecuatorial.

http://blog.africavive.es/2019/10/un-mundo-se-aleja/