Sobre el viaje del presidente español a Mauritania y la coordinación de la lucha contra el yihadismo en el Sahel. Casa África

–       El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, viaja esta tarde a Mauritania para participar en la cumbre del G-5 Sahel, a la que también asistirá el presidente francés Emmanuel Macron. El viaje incluye la donación de material a Mauritania para la lucha contra la Covid-19, pero el cometido principal del mismo es el refuerzo de la seguridad en la región a través del apoyo al G-5, el grupo de países de la región que forman Mauritania, Mali, Niger, Chad y Burkina Faso. El País cuenta los principales objetivos de la visita: “El viaje, organizado con motivo de una cumbre internacional que celebran los países del Sahel, persigue escenificar la cooperación con este país africano, clave en la contención de los flujos migratorios hacia España. Además de participar en el encuentro con los Estados de esa región tan convulsa, Sánchez entregará a Mauritania un cargamento de ayuda sanitaria para luchar contra el coronavirus. Más allá de los materiales, cinco médicos y enfermeros españoles se quedarán a impartir formación. Se trata del primer contingente de profesionales sanitarios que prestan ayuda fuera de España por la covid-19 bajo el paraguas de colaboración pública, según explican fuentes diplomáticas”. “España trata de ganar protagonismo en esa región africana, lastrada por el yihadismo y la pobreza extrema. Aunque Francia ha ejercido hasta ahora la mayor influencia, España forma parte desde 2018 de la Alianza Sahel, impulsada por 13 países y varias organizaciones multilaterales para promover la estabilización del territorio. Desde la semana pasada, la ministra de Exteriores, Arancha González Laya, preside la asamblea general de este proyecto”.

–       En France 24, “Francia advierte que la inestabilidad en el África occidental corre el riesgo de revertir los avances contra los yihadistas antes de la cumbre del G5 en el Sahel. Mali y Burkina Faso deben garantizar en una cumbre esta semana que sus problemas políticos internos no reviertan los frágiles éxitos militares contra los militantes islamistas en la región del Sahel, dijo el lunes una fuente presidencial francesa. La antigua potencia colonial Francia ha desplegado miles de soldados en la región árida al sur del desierto del Sahara desde 2013, y ahora tiene 5.100 soldados allí. Pero los ataques de grupos vinculados a Al Qaeda y el Estado Islámico han ido en aumento. Los líderes de los estados del G5 del Sahel, Mali, Burkina Faso, Chad, Níger y Mauritania se reunirán con el presidente francés Emmanuel Macron y el primer ministro español Pedro Sánchez en Nouakchott el martes para evaluar las recientes victorias militares y planificar los próximos pasos a seguir. El Primer Ministro italiano Giuseppe Conte, que está a punto de confirmar una contribución a una unidad de fuerzas especiales en el Sahel, y la Canciller alemana Angela Merkel también participarán por videoconferencia. En Les Echos plantean que esta cumbre  servirá “para volver a encarrilar la política y la acción militar. Desde la última cumbre de Pau, la lucha por la estabilidad en el Sahel ha logrado resultados militares, pero pocos resultados políticos. El Presidente francés va a Nouakchott para una nueva cumbre del G5 en el Sahel para hacer un balance”.

–       También sobre el Sahel, este informe del IISS con el título “Implicaciones de la Covid-19 para el Sahel”. Cuenta con varias conclusiones principales: 1) que la COVID-19 podría agravar una situación humanitaria ya de por sí grave en el Sahel al exponer a hasta 50 millones de personas más a la inseguridad alimentaria. 2) Existe el riesgo de que los gobiernos utilicen la pandemia para obtener beneficios políticos o para reprimir la disidencia, lo que desestabilizaría aún más la región. 3)Dado que la economía informal proporciona la mayor parte del empleo en la región, debería estar mejor protegida contra perturbaciones como la causada por COVID-19. Y 4) A pesar de las contribuciones financieras que han hecho las naciones europeas y otras naciones no africanas a los esfuerzos por combatir COVID-19 en el Sahel, las naciones e instituciones africanas deberían tomar medidas. “Hay amplias pruebas de que muchos de los problemas que afectan al Sahel se derivan de una mala gestión pública y de la debilidad de las instituciones. Es fundamental que las medidas para contener la pandemia no se conviertan en excusas para la adopción de medidas represivas como el freno de la oposición política y la sociedad civil”.

Tomado del Dosier África de hoy martes 30 de junio de 2020. COVID-19 en África de Casa África.

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