Sobre el nuevo gobierno de Pedro Sanchez en España. Editorial de El País , articulos de Jose Antonio Zarzalejos y Javier Aristu. El Periodico y en campo abierto

Punto y aparte.La tarea principal de Sánchez es reparar los daños provocados por el PP.

Editorial de El País, 10 de junio 2018.

Es cierto que Mariano Rajoy ganó las últimas elecciones generales, pero es a la vez falso que la mayoría relativa que obtuvo su partido le concediera un derecho automático a formar gobierno. Su obligación institucional era precisamente la que se resistió a cumplir, y que, sin embargo, no rehusó ninguno de los anteriores presidentes: el deber de completar negociando con otras fuerzas parlamentarias la mayoría relativa obtenida. Optando a la investidura y desentendiéndose de buscar los escaños que le garantizaran la gobernabilidad, Rajoy no tuvo reparos en mantener al Gobierno en funciones durante un año, ni en forzar nuevas elecciones. Si estas tampoco resolvieron el impasse fue porque, en realidad, el impasse no obedecía a una deficiencia del sistema, sino a la forma poco escrupulosa en la que Rajoy lo ha gestionado hasta el último momento.

La excusa de que no cabía otra alternativa no ha encontrado confirmación en la realidad: el Partido Popular reunió entonces la mayoría necesaria para hacerse con la Mesa del Congreso, que ha desempeñado un papel determinante en la increíble paralización que ha sufrido el Legislativo, y hace pocas fechas para aprobar los mismos Presupuestos que amenaza con rechazar en el Senado, en venganza por el cambio de bando de sus socios de la víspera. El daño institucional de este proceder ha sido profundo, por más que haya permitido al Partido Popular presentar como estabilidad lo que solo ha sido parálisis institucional e inmovilismo político, en un momento en el que se exigía muy especialmente una intensa actividad y presencia en la Unión Europea.

Comienza ahora una página en blanco que no es propiamente la de Pedro Sánchez, sino la de la gestión de las consecuencias políticas que ha acarreado el inevitable recurso a una medida constitucional como la moción de censura, dirigida a desalojar a un Ejecutivo que estaba conduciendo al sistema a extremos de deterioro y deslegitimación. Por esta razón, la principal tarea que el presidente Sánchez tiene por delante no es ejecutar el programa de su partido, para lo que no dispone de mayoría, sino comenzar a reparar los destrozos políticos, sociales e institucionales provocados por el Gobierno del Partido Popular, de modo que el país acuda a la próxima cita electoral con una estabilidad que no sea la máscara funeraria impuesta a un país sin pulso. Conminar al nuevo presidente para que convoque elecciones es tan inapropiado como exigirle que agote la legislatura: la prerrogativa de disolver las Cámaras le corresponde en exclusiva, y lo que habrá que juzgar es el uso que hace de ella.

Adelantar las elecciones por adelantarlas sería un error, lo mismo que retrasarlas con el único designio de mantenerse en el poder. Pero el presidente Sánchez lo sabe».

https://elpais.com/elpais/2018/06/09/opinion/1528556657_165314.html

Sánchez noquea a Madrid

Artículo de José Antonio Zarzalejo, El Periodico de Barcelona. 9 de junio 2018.

«Si por Madrid entendemos el núcleo del poder del Estado y los circuitos de las decisiones políticas, económicas y culturales del país, el gran ring de las peleas por controlar el cuadro de mandos de la sociedad española, bien podría decirse que la capital de España está noqueada tras impactarle los dos ganchos que le ha propinado Pedro Sánchez.

El primero consistió en desalojar a Mariano Rajoy de la Moncloa al hacer prosperar de manera inédita una moción de censura. El segundo, la formación de un equipo de gobierno que silencia la gran coartada del PP según la cual, el hoy presidente del Gobierno habría pactado contrapartidas inconfesables con Podemos, los independistas catalanes y los nacionalistas vascos. Todo ello contextualizado en una operación comunicacional brillante mediante una estrategia de dosificación informativa sobre los titulares de los distintos ministerios que ha arrinconado cualquier presencia mediática de la oposición durante los últimos seis días.

No sólo los partidos políticos han quedado fuera de combate por el ‘blitz’ político de Sánchez. También han mordido la lona del silencio los empresarios que se han dado de bruces con un equipo de gestión de la economía y la fiscalidad que mejora en solvencia y fiabilidad al del anterior Gobierno de la derecha; lo mismo ha sucedido en el ámbito sindical con ministras con pedigrí irrebatible; las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, las víctimas del terrorismo etarra y un amplio sector de la judicatura no han tenido más remedio que aplaudir la designación del responsable de Interior, compensado por la titular de Justicia, representante de la izquierda fiscal. El Gobierno es ‘gay friendly‘ como nunca otro.

Podemos podrá augurar “calvarios” para el equipo de Sánchez, pero no está en condiciones de rebatir que se trata de un Ejecutivo monocolor sordo a las advertencias de Pablo Iglesias. Ciudadanos, descolocado, ha admitido que hay nombres ministeriales que le satisfacen y el PNV experimenta un desasosegante desconcierto ante la titular andaluza de Hacienda, crítica con el sistema paccionado vasco y navarro.

El “gesto” del Gobierno de suprimir la intervención previa de pagos de la Generalitat tiene valor político y, aunque es una medida que ha causado controversia, no desapodera a Hacienda porque se mantiene el control posterior sobre los pagos del Fondo de Liquidez Autonómico. No obstante la iniciativa remite un mensaje a Torra que  se entrevistará “pronto” con el presidente del Gobierno. Sánchez ha fijado como prioridad intentar desbloquear el conflicto catalán “con la Constitución en una mano y el diálogo en la otra”. Veremos.

El europeísmo y el feminismo son dos factores de la identidad de un Gobierno que el PP ha calificado como un producto del márketing. En ese diagnóstico errado se acreditaría el gravísimo déficit de Rajoy y sus sucesivos equipos gubernamentales: el desprecio de la imagen, la marginación de la comunicación, la negativa a establecer vinculaciones emocionales con los ciudadanos y, en definitiva, el entendimiento decimonónico de la política. ¡Claro que Sánchez ha montado un cásting político!, ¡naturalmente que ha celebrado una pasarela mediática! Pero ¿es que eso no forma parte de la política? La designación del Gobierno ha sido un espectáculo conforme a los cánones de la eficiencia de la imagen y la emoción en el manejo de las decisiones públicas.

¿Todo es elogiable en las iniciativas de Sánchez? No todo. El Gobierno es demasiado grande porque 17 ministerios son innecesarios; la distribución de competencias entre los departamentos peca de cierta arbitrariedad; las trayectorias y procedencias de un buen grupo de ministros y ministras son muy diferentes lo que aumenta el riesgo de incongruencias y contradicciones y, sobre todo, está afectado de muy fuertes limitaciones.

La primera, su exiguo apoyo parlamentario; la segunda, el pie forzado de los Presupuestos que mediatizarán sus decisiones socio-económicas, y la tercera, la difícil funcionalidad de objetivos contrapuestos como son la ortodoxia económico-financiera de cuño bruselense y las demandas de gasto público en pensiones, sanidad y servicios sociales.

Mucho de lo acontecido ha sido improvisado aunque se sostenga lo contrario. Sánchez no mostró en el debate de la moción de censura una determinación clara de ganar la presidencia del Gobierno. Le instó a Rajoy a que dimitiera y “todo esto acabará”, le dijo. En la recluta de ministros y ministras ha recolectado algunas negativas significativas que ha cubierto en algún caso con excentricidad.

Pero nada más heterodoxo e intuitivo que el nombramiento del vasco Iván Redondo como jefe de su gabinete, tras su exitosa prestación de servicios como consultor. Lo fue antes de Monago, de García Albiol y del también popular bilbaíno Antonio Basagoiti. Redondo se puso a tiro del PP pero en Génova pensaron que Martínez Castro era el alfa y la omega de la estrategia de comunicación. Sandrine Morel, corresponsal de ‘Le Monde’ en Madrid, debió dedicarle a la anterior secretaria de Estado de Comunicación su esclarecedor relato ‘En el huracán catalán’ (Planeta).

Y parece que nadie pasó a Rajoy el artículo de Redondo publicado en ‘Expansión’ el 23 de mayo del pasado año. Ya entonces auguraba que Sánchez podría ser presidente. Por tres razones: la corrupción del PP, su desideologización y por la reserva de abstencionistas que esperaban un Gobierno como este para salir a votarlo. Que no será ni tan pronto como algunos piensan ni tan tarde como otros desean.

https://www.elperiodico.com/es/politica/20180609/sanchez-noquea-a-madrid-jose-antonio-zarzalejos-6867445

 

“Elites multiples”. Sobre el gobierno de Pedro Sanchez.

Artículo de Javier Aristu. en camo abierto. 9 de junio 2018

«Leo a mi colega y sin embargo amigo Paco R. de Lecea que escribe sobre el nuevo gobierno. Con su gracejo entre madrileño y catalán ironiza sobre el mismo y, como siempre, atina en todo. Paco sigue impertérrito por la senda de las clásicas lealtades y tiene sus más y sus menos con este nuevo gabinete.

Yo le sigo y voy a opinar sobre este equipo de ministras y ministros (prometo que solo lo voy a decir una vez) que ha desencuadernado la política española y ha mostrado ante los europeos una imagen des-co-no-ci-da de la vieja España. Vaya, de entrada, mi aplauso y mi fervor por esta apuesta de Pedro Sánchez para regenerar la imagen de la España novio de la muerte. Este gobierno, con esa mayoría aplastante de mujeres, hace un gran servicio a la imagen de lo que debe ser este país en el futuro. Mil aplausos.

Pero no todo van a ser por mi parte elogios y aplausos. En las pocas líneas que me deja el formato de esta entrada de blog trataré de poner algo de pimentón picante. Ya tendremos tiempo más adelante, cuando lleven algunas semanas de práctica, para criticar o aplaudir las políticas y los acuerdos de este gobierno. Analicemos brevemente la anatomía de este gabinete.

  1. De los 17 nombrados por el Presidente del Gobierno, 12 son funcionarios del Estado. Una mayoría de ellas y ellos, además, pertenecientes a las más altas escalas de la función pública: magistrados, jueces, fiscales, catedráticos de universidad. Lo que denominamos los “artífices en la cúspide de un Estado”. Pocos, unos 5 aproximadamente, proceden del sector privado. Esto ya ocurrió con los gobiernos del PP y no viene sino a demostrar que los gobiernos democráticos de estos últimos periodos están “colonizados” por los funcionarios del Estado. No es nuevo, ya ocurrió muchas veces en la historia española, aunque en menor medida, pero indica el papel preponderante que adquieren en el presente las corporaciones de altos funcionarios: magistratura, notariado, abogacía del Estado, profesorado de universidad, técnicos economistas y comerciales, etc. Frente a esta masiva presencia destaca la ausencia de personalidades provenientes de la “economía productiva”: empresarios, economistas del sector, técnicos, trabajadores, etc.
  2. Se ha comentado que la imagen del gobierno es excelente porque sus integrantes son personas con una alta capacidad profesional y con currículos intachables en sus expedientes. Sin duda, eso es bueno y no lo vamos a criticar: que nuestra ministra de Economía haya sido hasta ayer alta funcionaria de la Comisión europea, con rango de Directora general, es una buena noticia para los mercados. Lo es para Europa, para Ana Botín…pero no sé si para el conjunto del mundo productivo, incluyendo en ello a empresarios y trabajadores. ¿Se va a ser buena ministra de Economía porque se haya aprendido la lección en los despachos de la Comisión de Bruselas? Tengo mis dudas. En el ministerio de Economía, como en la mayoría de los otros departamentos, las opciones políticas son necesarias y, ya lo sabemos por esta crisis, en política económica no hay un único camino. A una ministra de Economía en los tiempos que corren se le debe pedir opciones claras y objetivos definidos sobre las repercusiones sociales que una determinada acción técnico-económica provoca. No he podido dejar de sonreír cuando he leído que Nadia Calviño tomó el testigo (la cartera) de la mano de su antecesor Román Escolano que, curiosamente, fue su preparador para las oposiciones. ¿Una anécdota o una prefiguración?
  3. Sin duda la foto del nuevo gobierno es impactante, asombrosa: Once mujeres sobre un total de 17. La imagen supone un espaldarazo a las políticas de igualdad y de promoción de la mujer en todas las responsabilidades de la sociedad. Ha supuesto una apuesta por dejar atrás escenificaciones y figuraciones arcaicas, tradicionalistas, ultraconservadoras que se habían venido repitiendo en los años de gobierno del PP. Ahora bien, ¿Es este gobierno, en su conjunto de mujeres y hombres, representativo de la sociedad española? Según y cómo se vea y se mire. Pedro Sánchez dijo que este Gobierno «es el mejor reflejo de la sociedad que aspira a serlo». Más bien creo que este gobierno es imagen «de una parte de la sociedad española», parte sin embargo decisiva y dominante a la hora de imponer su dirección al conjunto del país. Hablamos de un componente generacional compuesto por personas de entre 40 y 50 años, de capas urbanas cultas y profesionales, donde la mujer puede haber llegado a ser hoy mayoría (judicatura, medicina, universidad, técnicos superiores del Estado), sectores que han alcanzado el éxito profesional y el estatus social, y que están perfectamente integradas en la órbita europea y global, donde el dominio de los idiomas es fundamental. Es el campo abonado para un partido como el PSOE que desde hace bastantes años se asienta cómodamente en esos caladeros sociales, bien es verdad que más debilitado que hace veinte años. Campo de difícil acceso a Podemos, fuerza que se nutre fundamentalmente también de capas urbanas pero más jóvenes (en algunos casos hijos de los anteriores)  y con serios problemas de acceso al estatus consolidado y al éxito social del que disfrutan los otros citados por razones de la crisis que arrancó en 2008. Esta crisis ha cortado de forma brusca sus aspiraciones. Pero no solo la de esa generación. Este gobierno deja fuera una parte consistente de la sociedad española, la parte más productiva y que genera riqueza, riqueza real. Este gobierno es el gobierno de «los aparatos del estado» en término clásico, pero no es el gobierno de la vida real traducida en producción y riqueza. Y esta España es decisiva también.
  4. A lo antes dicho aporto un argumento de autoridad. En un reciente trabajo, que publicará próximamente Pasos a la Izquierda, el conocido intelectual francés Thomas Piketty escribe: «En los años 1950-1960, el voto a los partidos de izquierda (socialista-laborista-demócrata) se asociaba a grupos de votantes de nivel educativo inferior e ingresos bajos. De forma gradual se ha ido trasladando a votantes de educación alta, hasta dar lugar a un sistema de partidos de “elites múltiples” en los años 2000 y 2010: las elites de educación alta votan ahora a la “izquierda”, mientras que las elites de renta/riqueza altas aún votan a la “derecha” (si bien cada vez en menor medida)». El PSOE se homologaría a esa tendencia, lo cual se puede demostrar en España con los análisis postelectorales que se vienen haciendo sobre sus votantes. La “vieja izquierda” se ha instalado en las capas urbanas cultas, las “elites múltiples”, y viene despreciando o ignorando a los grandes sectores populares castigados por la crisis que se abstienen o pueden inclinarse hacia fuerzas populistas de derecha (caso de Francia, Italia y otros países).
  5. Y esto me lleva al último punto –por ahora– de este breve análisis. Tengo serias dudas de que este gobierno, al menos por la imagen que aporta y por lo que de él se dice, se acompase con la España real, la España más necesitada y más demandante de solidaridad y apoyo. Un informe de Oxfam Intermón de 2016 dice que En España, los salarios más bajos han caído un 28% y los más altos se han mantenido o han aumentado desde la crisis de 2008. La desigualdad no decrece sino que aumenta, la brecha salarial entre ricos y pobres, entre hombres y mujeres, aumenta. Es decir, se está desarrollando un modelo social dual, partido, dislocado: unos pocos ganan más que hace diez años y una mayoría de la gente gana menos que entonces. ¿Hasta qué punto esta sociedad de los necesitados se ve representada en este gobierno? Esta será la pregunta que tendrá que ser respondida en un corto futuro.

Terminando y para que conste en acta:

  • Estoy encantado de que en una semana este país, y el PSOE a su cabeza, haya sido capaz de expulsar al PP del Gobierno y de constituir un gobierno reformador y progresista.
  • Estoy encantado de que se haya neutralizado la siniestra maniobra de Ciudadanos de ir a las elecciones sin haber hecho las lecciones previas.
  • Estoy encantado de que con esta operación haya comenzado el desmontaje del tinglado de la farsa independentista y podamos ir viendo, poco a poco, una nueva cara a Cataluña.
  • Le deseo todo el éxito del mundo a Pedro Sánchez y a su gobierno porque, en cierto modo, tras su éxito va una parte del nuestro…
  • …pero eso no quita para que, perro viejo, sepamos que «a muchos perderse vi, por mucho fiar de sí».

Elites múltiples