Siete países respaldan la mayor inversión en África, un proyecto de explotación de gas en Mozambique de 20.000 millones de dólares. Climate Home News

Publicado el 20/07/2020, 3:05 pm

EE.UU., Japón y el Reino Unido están entre los patrocinadores de un plan para explotar las reservas de gas de Mozambique, a pesar de las preocupaciones que presenta desde el punto de vista del clima, la seguridad y los derechos humanos.

Pescadores en la provincia de Cabo Delgado, norte de Mozambique, antes de que el importante descubrimiento de gas lo cambiara todo (Foto: Stig Nygaard / Flickr )

Por Megan Darby

Siete países apoyan un proyecto de 20.000 millones de dólares para extraer, licuar y exportar gas de Mozambique, ha revelado el viernes por la noche el operador principal, Total.

EE.UU., Japón, Reino Unido, Italia, Países Bajos, Sudáfrica y Vietnam están poniendo dinero público para un paquete de préstamos de 14.900 millones de dólares, el más grande registrado en África. El Banco Africano de Desarrollo y 19 prestamistas comerciales también están contribuyendo.

La gigantesca apuesta por el GNL se produce en medio de una pandemia mundial y a pesar de las preocupaciones sobre el clima, la seguridad y los derechos humanos.

La empresa petrolera francesa Total, que el año pasado compró a Anadarko una participación del 26,5% en esta operación, la calificó como un «logro significativo». «Demuestra la confianza depositada por las instituciones financieras en el futuro a largo plazo del GNL en Mozambique», ha afirmado su director financiero Jean-Pierre Sbraire en un comunicado.

Los analistas climáticos sostienen que la confianza está fuera de lugar, ya que la creciente producción de combustibles fósiles choca con los objetivos climáticos internacionales. El informe 2019 Production Gap ha manifestado que los gobiernos están planeando colectivamente extraer en 2040 un 47% más de gas del que se puede quemar dentro del límite de calentamiento global de 2C.

«Es horrible ver a Total presumiendo de financiar el mayor proyecto de combustible fósil de este tipo en mi continente, un continente que está siendo devastado por el cambio climático. Estas compañías de petróleo y gas se están beneficiando literalmente de nuestro sufrimiento», ha dicho Mohamed Adow, director del think tank Power Shift Africa.

«Si a Total le importara realmente África, en lugar de su beneficio final, nos ayudaría a desarrollarnos utilizando energía limpia y renovable, no más energía sucia».

Total y sus asociados tienen previsto poner en marcha dos yacimientos de gas en la provincia de Cabo Delgado, en el norte de Mozambique, y construir una planta capaz de licuar 13,1 millones de toneladas al año para su exportación.

El gobierno de Mozambique espera que el desarrollo del gas genere miles de millones de dólares de ingresos y que el país alcance un estatus de ingresos medios para mediados de la década de 2030. Sin embargo, estas previsiones se basan en un cálculo de precios al alza que parece cada vez más improbable, ya que la pandemia de coronavirus ha afectado seriamente a la demanda.

Los mozambiqueños tenían inicialmente la esperanza de que el descubrimiento de gas traería empleos e inversiones a la zona, según ha podido comprobar Climate Home News. En cambio, ahora han de hacer frente a una insurgencia islámica, que ha matado al menos a 600 civiles desde 2017 y ha atacado a los trabajadores del gas. Hay familias que han sido trasladadas de sus hogares y tierras sin compensación, mientras ven cómo los trabajos bien pagados van a parar a la élite urbana o a los extranjeros.

Total niega que haya habido ningún desplazamiento forzoso e insiste en que la insurgencia no tiene nada que ver con el desarrollo del gas.

El Banco de Exportación e Importación de los Estados Unidos es el que proporciona la mayor parte de la financiación de la deuda, con 5.000 millones de dólares, seguido del Banco de Cooperación Internacional del Japón con 3.000 millones de dólares.

El UK Export Finance (UKEF) está proporcionando hasta 300 millones de dólares en préstamos directos y 850 millones de dólares en garantías para garantizar a los prestamistas comerciales. Se espera que esto de lugar a 2.000 empleos británicos.

El apoyo del Reino Unido ha recibido especial atención, ya que parece contradecir la misión del gobierno de este pais como anfitrión de la próxima cumbre climática de la ONU, Cop26, prevista para noviembre de 2021.

«Nuestro objetivo es incrementar el impulso hacia una economía resistente al clima y con cero emisiones de carbono», ha dicho Alok Sharma, secretario de negocios y presidente de la Cop26, en la Semana de Acción Climática de Londres del mes pasado. Pidió también a todos los países que hicieran mayores recortes de emisiones de cara al 2030 y que se propusieran como objetivo las emisiones netas cero.

Para apoyar esos objetivos, Sharma añadió, «debemos… asegurarnos de que el riesgo climático se tenga en cuenta en cada una de las decisiones de inversión que se tomen en cualquier parte del mundo».

Matthew Pennycook, legislador y portavoz en temas relativos al clima del partido laborista, en la oposición, ha pedido a Sharma que revisara la decisión de Mozambique para hacerla coincidir con su su retórica verde.

La financiación de proyectos de combustibles fósiles a través del Fondo Fiduciario del Reino Unido corre el riesgo de «encerrar a los países de ingresos bajos y medios en una dependencia de alto carbono durante las próximas décadas», dijo en una carta a Sharma de fecha 19 de julio. Por el contrario, si los gobiernos se esfuerzan por cumplir los objetivos climáticos de París, la mayoría de estos proyectos «se convertirán en proyectos varados».

«Necesitamos urgentemente un enfoque diferente», ha escrito Pennycook. «El gobierno tiene la oportunidad de igualar sus prioridades netas de cero carbono dentro del país con sus prácticas en el extranjero, y mostrar el liderazgo y la consistencia que se requiere de su presidencia de la Cop26 para hacer que la cumbre del próximo año sea un éxito».

El grupo de expertos E3G estima que el UKEF podría crear 180.000 puestos de trabajo si pusiera fin a su apoyo a los combustibles fósiles y diera prioridad a las industrias de bajo carbono.

Louise Burrows, experta en agencias de crédito a la exportación de E3G, dijo sobre la financiación de UKEF al proyecto de Mozambique: «Esta es una decisión equivocada y decepcionante en varios aspectos. Este proyecto es una triste repetición de la historia colonial en la que los intereses del Reino Unido se han puesto por encima de la prosperidad económica y social de Mozambique».