¿Qué podría enseñar África al mundo? Comparando la enfermedad del virus Covid-19 y del virus del Ébola (I). Paul Richards. African/Arguments

El Covid-19 es una enfermedad similar a la gripe (los síntomas incluyen fiebre, tos y problemas respiratorios) causada por un  coronavirus (SARS CoV-2). Al igual que el Ébola, el virus que causa el Covid-19 circula dentro de las poblaciones de murciélagos y se cruza con los humanos a través del comercio de carne de animales salvajes. Los primeros casos en humanos se identificaron en China en diciembre de 2019, y la infección ha llegado ahora (marzo de 2020) a más de 100 países.

La Organización Mundial de la Salud reconoce ahora la enfermedad como una pandemia. Hasta el 80 por ciento de la población de algunos países podría llegar a infectarse. La mayoría de los casos serán leves y la recuperación será espontánea. Alrededor del 5 por ciento de los casos serán mortales. La tasa de mortalidad parece ser de alrededor del 1-2 por ciento. Los ancianos son los que corren mayor riesgo.[1]

Actualmente, la atención se centra en reducir la tasa de propagación del Covid-19. Uno de los objetivos es retrasar el pico de la infección más allá del período de la gripe de invierno en el hemisferio norte, cuando la atención médica se amplía. La ralentización de la epidemia también dará más tiempo para preparar a  los sistemas de salud de manera que puedan hacer frente a un gran número de casos, y para trabajar en el desarrollo de vacunas.

Como era de esperar, algunos políticos han exigido el cierre de las fronteras contra los inmigrantes y los refugiados, aunque la propagación está asociada en realidad al turismo y a los viajes de negocios normales. Los africanos estigmatizados internacionalmente por el Ébola podrían sentirse agraviados por el hecho de que se hayan introducido casos de Covid-19 desde Europa y Asia. Pero en un mundo globalmente conectado e interdependiente, culpar y estigmatizar no ayuda a nadie. Es mejor compartir ideas sobre lo que se puede hacer para proteger.

Aquí es donde la experiencia de África con el Ébola tiene algo que ofrecer. Las comunidades que experimentaron el Ebola en África occidental en 2014-15 aprendieron rápidamente desde el principio cómo hacer frente a una nueva infección mortal, y esto proporciona al resto del mundo información importante sobre las estrategias para hacer frente a las nuevas amenazas de enfermedades de manera más general.

Al igual que el Ébola, el Covid-19 es una enfermedad familiar, en el sentido de que muchas infecciones se producen en el hogar. Las restricciones a los viajes pueden frenar la propagación de la enfermedad, pero también ayuda si las personas y las familias comprenden las vías de infección y aplican las precauciones domésticas. Esto es algo en lo que los africanos occidentales que se enfrentan al Ébola han tenido mucha experiencia.

El nombre del ébola en Mende, uno de los principales idiomas de Sierra Leona, el país más afectado en 2014-15, era «bonda wote», literalmente «cambio en la familia». En otras palabras, se reconoció claramente que se trataba de una enfermedad que hacía necesario  que las familias modificaran su comportamiento de manera importante, especialmente en la forma en que cuidaban de los enfermos.

Covid-19 requerirá cambios similares a nivel familiar, especialmente en lo que hace a cómo se protege a los ancianos. Las palabras de moda para los que deben dar respuesta a la epidemia incluyen el autoaislamiento y el distanciamiento social, pero las formas concretas para llevar a cabo estas ideas generales se dejaron a la imaginación social local.

Hacen falta respuestas tanto para los ancianos no infectados como para los enfermos.

¿Habría que llevar al abuelo a un cobertizo en el jardín alejado de la familia para su propia protección? ¿Qué pasa cuando la abuela se siente sola y quiere ver a los nietos? ¿Quién hace las compras? ¿Cómo puede «aíslarse» a un jornalero cuando no hay paga por enfermedad? ¿Quién recoge a los niños de la escuela cuando una madre soltera está enferma?

Las cosas dependen mucho de arreglos familiares reales y de la disponibilidad de las viviendas. Así que las soluciones africanas para el Ébola no fueron las mismas que en otras partes del mundo. Pero es importante saber que ante el desafío del Ébola, la población local demostró mucha inventiva para encontrar soluciones a esos problemas.

La evidencia muestra que se pueden encontrar maneras de reducir los riesgos familiares de infección, incluso ante una enfermedad 30 veces más mortal que Covid-19. [2] En el caso del Ébola, fueron desde el golpe de codo que sustituyó el estrechamiento de manos como saludo público, hasta la designación de un único cuidador en la casa para atender a los enfermos mientras esperaban ayuda, a la organización de funerales “seguros y respetuosos” cuidadosamente coreografiados que permitieron mantener algún elemento del ritual local en los entierros, que sin embargo son una fuente importante de contagio.

Hay que alentar al máximo esta creatividad adaptativa local, y las autoridades deben escuchar atentamente la información que les  llega desde abajo sobre los aspectos que contribuyen a mantener la diferencia.

Sin embargo, el Covid-19 no es el Ebola, y hay que tener en cuenta las diferencias. Algunas de las principales preguntas sobre cómo se propaga la enfermedad no tienen respuesta todavía, y los ciudadanos y los hogares necesitan escuchar esta información a medida que se disponga de ella y que se les ayude a adaptarse a sus exigencias en tiempo real

Esto implica contar con muy buenos medios de comunicación bidireccional. En Sierra Leona, una línea telefónica de ayuda, la 117, desempeñó un papel importante en la organización de la respuesta de emergencia al Ebola, pero fue mucho más deficiente a la hora de recoger la información de las comunidades sobre cómo se podían hacer mejor las cosas .

https://africanarguments.org/2020/03/17/what-might-africa-teach-the-world-covid-19-and-ebola-virus-disease-compared/