Oposición externa y oposición exterior. Antonio Micó Abogo

El exilio y la lucha desde el exilio son experiencias comunes a todas las dictaduras. Una característica principal de la lucha desde el exilio es que suele ser una proyección de la disidencia interna. Lo que caracteriza, pues, la labor de la lucha desde el exilio se resume en una palabra: apoyo. Apoyo moral, apoyo en la difusión del relato sobre las tropelías del poder y las dificultades de la lucha, en la búsqueda de una conciencia internacional sobre las mismas; apoyo logístico y apoyo financiero. A poco que averigüemos sobre el papel del exilio en la historia de las luchas contra las dictaduras, descubriremos, más allá de divergencias puntuales, una historia de colaboración con la lucha interna, o de su aliento o fomento en los casos en los que ésa era extremadamente débil o no existía. No se entiende la lucha desde el exilio sin su correlato en la lucha interna. No obstante, si en las dictaduras clásicas, las formalmente constituidas, puede hallarse un elemento que favorecería la solidaridad entre el exilio y la disidencia interna (cual es la prohibición formal del pluralismo político y la persecución de manifestaciones reivindicativas en ese sentido, teniendo los disidentes que actuar en clandestinidad), en las dictaduras de nuevo cuño(caracterizadas por su informalidad), que resultan de la ola democratizadora africana de comienzo de los noventa, se da la paradoja de la coexistencia de un pluralismo nominal con la sistematización, de facto, de prácticas totalitarias, generando exiliados al tiempo que una superviviente disidencia interna en las formas de una oposición no clandestina. No cabe duda de que esta característica singular y distintiva de estas dictaduras de nuevo cuño, constituirá un serio hándicap en la armonización de los intereses y acciones de lucha y en los emprendimientos para una lucha conjunta, tanto entre las fuerzas internas opuestas al régimen, como entre éstas y el exilio. Sin embargo, cuando he tratado de averiguar la naturaleza de las relaciones entre el exilio y la oposición interna de los países de nuestro entorno, con regímenes similares, no he encontrado ni un solo caso comparable al de Guinea Ecuatorial, donde se ha producido un cisma insalvable entre el exilio y la oposición interna.

Lo anterior nos lleva a plantear la parábola matemática de la recta tangente y la recta exterior, referidas a sus posiciones en relación a una circunferencia. Ambas se encuentran completamente fuera del círculo. La recta tangente toca a la circunferencia en un punto, mientras que la recta exterior no tiene ningún punto de contacto con la misma.

El exilio guineoecuatoriano combate a la oposición interna. Se diría que ésta es su primer escollo. A modo de poltrona, persigue el reconocimiento de “oposición al régimen” a costa de la deslegitimación de la oposición interna. Por eso la calumnia, la incrimina y la acusa. Ha roto todos los puentes y desbaratado cualquier posibilidad de tangencia. Ha renunciado a ser ese activo externo de la lucha interna que suele ser el exilio. Ha renunciado a ser oposición externa, para convertirse en el único e insólito caso de una oposición exterior