Nelson Mandela: una vida para celebrar. Aurora M. Alcojor. Por fin en África

Nelson Mandela: sus años de infancia y toma de conciencia

Por Aurora M. Alcojor -6 diciembre, 2013

Rolihlahla Mandela, que ése el nombre con el que vino al mundo, nació el 18 de julio en el año 1918, en un pequeño poblado del Transkei, lo que hoy es la provincia oriental del Cabo. Miembro del pueblo Xhosa, su padre era un jefe tribal, que trabajaba bajo la supervisión de los ingleses que dominaban el país. Ejercía como una especie de consejero de real, lo que le permitía una buena posición pero una pequeña disputa con uno de los magistrados ingleses le hizo perder su trabajo, su riqueza y su título. Así que la madre de Mandela –la tercera de las esposas- decidió mudarse con sus hijos a Qunu, un pueblo cercano.

Nelson Mandela: sus años de infancia y toma de conciencia
Así es la zona del Transkei, situada en la provincia oriental del Cabo.

Allí el pequeño Mandela pasó una feliz infancia rodeado por vecinos, amigos y familiares como es costumbre en África.

Por entonces se veían pocos blancos por la zona y Mandela apenas tenía contacto con ellos, pero sí se acercaron algunos misioneros y la madre de Mandela se convirtió al cristianismo, siendo Mandela bautizado y enviado al colegio. Era el primero de su familia que asistiría a la escuela. Todo un orgullo. Tenía siete años y no sabía ni una palabra de inglés. Ese día, después de la clase, iba a volver a casa con zapatos nuevos, unas ropas totalmente distintas y un nombre británico, muy británico, el de Nelson. Así le ‘bautizó’ su primer día de clase la profesara.

A los 9 años, falleció el padre de Mandela y el jefe del pueblo Thembu, ofreció hacerse cargo del chico. Era una de esas oportunidades a las que no se puede decir que no, así que cogió al pequeño Mandela y lo llevó a vivir a la residencia real. Allí comenzó a recibir clases de historia, literatura, Xhosa e Inglés y se destacó como un buen alumno, no tanto por su inteligencia como por su disciplina. Allí forjó una gran amistad con Justice, el heredero real, fue tratado siempre como un hijo más de la familia y siguió estudiando hasta que llegó el esperado momento de la Universidad. El joven Mandela ingresó en Fort Hare, la única universidad para negros que hubo en Sudáfrica hasta 1960. Era un lugar elitista, al que muy pocos podían acceder, y estaba regidos por misioneros que se encargaban de dejar claro cuál era el papel de los negros en aquella sociedad. Pero a pesar de ello, de allí iba a surgir muchos de los líderes de la nueva Sudáfrica y allí es donde Mandela comenzó a tomar contacto con el mundo exterior.

Nelson Mandela: sus años de infancia y toma de conciencia
Mandela en los años 50, en una de las pocas imágenes que se conservan de él.

Eran los años de la Segunda Guerra Mundial y tanto él como la mayoría de sus compañeros empiezan a tomar conciencia del mundo exterior. Escuchaban el servicio internacional de la BBC los discursos de Churchill, aprendieron que la propia Sudáfrica había entrado en guerra con Alemania y Mandela escuchó hablar por primera vez del Congreso Nacional Africano. Un partido que ya existía desde 1912 y del que muchos años más tarde, él mismo se convertiría en líder.

Allí comienza a forjarse su toma de conciencia política, con pequeñas revueltas en la universidad. Pero no le va a dar mucho tiempo a seguir con sus avances políticos. Antes de acabar su carrera, el jefe les anuncia a él y a su primo que lo ha arreglado todo para que puedan casarse lo más pronto posible. La lobola, la dote que en este caso pagan los hombres a las mujeres, sería pagada inmediatamente y la boda no se retrasaría mucho.

Esto provocó una gran ansiedad en ambos jóvenes, que de ninguna manera tenían planeado casarse. De hecho, Mandela escribe en sus memorias “Por entonces, estaba mucho más avanzado social que políticamente. Mientras que no se me había ocurrido ponerme a luchar contra el sistema político establecido por el hombre blanco, estaba bastante preparado para rebelarme contra el sistema social de mi propia pueblo”.

Y eso es lo que hacen. Son conscientes de que huir es la única opción para escapar del matrimonio. Y eso es lo que hacen. Así que, una noche tomaron el primer tren que salía de la ciudad con el objetivo de alcanzar Johannesburgo, la capital económica del país, por entonces una urbe en transformación, en pleno crecimiento y con la fiebre del oro en todo su apogeo.

Pero viajar en los años 40 por Sudáfrica no era nada fácil para dos negros. Todos los negros mayores de 16 años estaban obligados a llevar encima del “pase para nativos”, que debían enseñar a cualquier policía o funcionario que se lo exigiese. En caso de no hacerlo, les  esperaba un arresto seguro. 

Nelson Mandela (II): la llegada a Johannesburgo

La llegada a Johannesburgo, donde por primera vez en su vida vio grandes riquezas pero también enormes desigualdades y violencia, provocó un gran impacto en Nelson Mandela. Corrían los años 40 y el Apartheid todavía no se había implantado en el país, pero la discrimación a la población negra era ya clara y patente.Por Aurora M. Alcojor -4 agosto, 2020

(…) Los pases de los primos estaban en orden, pero además necesitaban un permiso especial para salir de ‘la zona’ que se las había asignado para vivir. Así que viajaron casi como polizones tomando trenes, autobuses y pagando alguna que otra desorbitada cifra para que les llevaran en coches particulares hasta que por fin llegaron a Johannesburgo.

Eran cerca de las 10 de la noche cuando vimos una inmensidad brillando en la distancia, formada por luces que parecían ir en todas direcciones. Por aquel entonces, la electricidad era para mí un lujo. Estaba terriblemente nervioso por tener ante mí la ciudad de la que había escuchado hablar desde que era pequeño: la ciudad de los sueños, el lugar donde alguien podía pasar de ser un pobre campesino a un sofisticado nuevo rico, la ciudad del peligro y la oportunidad”.

Nunca habían visto tantos edificios, tantos coches y ni siquiera tanta gente junta. A la mañana siguiente ya estaban Justice y Nelson en las oficinas de una de las mayores compañías mineras buscando trabajo.

Imagen de Johannesburgo a finales de los años 40.
A finales de los años 40, Johannesburgo aparecía como una gran ciudad ante el mundo. El dinero de las minas de oro fluía y comenzaban a construirse grandes edificios, fuentes y avenidas. Lo que no se mostraba eran las condiciones inhumanas de vida de los mineros y el resto de africanos, que lo hacían posible. Fuente: Southafrica-info.com

La minería estaba en pleno auge en aquellos años, pero en realidad, con las técnicas que existían entonces, sólo era rentable en Sudáfrica gracias a la baratísima mano de obra, porque el mineral era de baja calidad y se encontraba a gran profundidad, pero las miles de personas obligadas a trabajar en condiciones infrahumanas lo hacían posible.

A Mandela, un joven que venía de la Universidad, no lo cogieron en la mina, pero a los pocos días contactó con una oficina especializada en la venta de propiedades para africanos. Allí conoció nada más y nada menos que a Walter Sisulu, quien por entonces era un prominente hombre de negocios pero también un ascendente líder social, y a su mujer, Albertina Sisulu. Estos le recomendaron a un despacho de abogados que sí aceptaba negros. Mandela comenzó como ayudante, mientras terminaba de sacarse la carrera por la Universidad a Distancia. Era una firma muy liberal y allí conoció a algunas que le impactan personalmente, por tratarse de personas ya muy comprometidas con la lucha de liberación, una cosa que le impacta porque por entonces él ni se había planteado actuar políticamente.

Nelson Mandela (II): la llegada a Johannesburgo
Situado a unos 13 kilómetros de Johannesburgo, Alexandra era uno de los tonships más vibrantes en los años 40, y fue siempre un lugar de resistencia frente al Apartheid. Ya en la década de los 40, los habitantes del barrio llevaron a cabo una huelga contra las altas tarifas del transporte y la dejadez del Gobierno con los barrios.

Comenzó por entonces a vivir en Alexandra, uno de los barrios con más vida social y espíritu reivindicativo de por aquel entonces. Terminó su carrera en la Universidad a distancia y se matriculó para especializarse en la Universidad del Witwatersrand, conocida por todos como Wits. En ella nunca iba a sentirse cómodo del todo, porque la mayoría de los estudiantes eran muy conservadores. Pero allí conoció a las personas clave que van a terminar por guiarle hacia la política. Entre ellos estarían Joe Slovo, y su futura mujer, Ruth First, ambos comunistas. Con ellos traza una gran amistad, a pesar de que Mandela no comulgaba apenas con las ideas comunistas, especialmente porque él era bastante religioso

En este proceso de concienciación, Nelson retoma el contacto con la familia Sisulu, cuya casa, en Orlando –donde actualmente se encuentra Soweto- , era conocida como la ‘meca’ para los activistas y miembros del CNA. Allí conoció a muchos de los que luego serían sus compañeros y es entonces cuando comienza a participar activamente en política.

Una de las primeras acciones en las que participó Mandela es en la creación de la Liga de la Juventud, en la Semana Santa de 1944. Es también en esta época cuando se casa con su primera mujer, Evelyn Mase. Estaban muy enamoradas, pero la pareja no va a durar mucho.

Cartel de la huelga de mineros de 1946 en Johannesburgo.
Cartel de la huelga de mineros de 1946 en Johannesburgo. Fuente: South Africa History On line

Dos años más tarde, en 1946 tuvo lugar una manifestación que le impactó enormemente: En aquel año unos 70.000 mineros se manifestaron contra sus condiciones de trabajo: mantuvieron la huelga durante toda una semana, gentes que apenas podían ahorrar para dos días, y que no sólo no consiguieron nada sino que sufrieron una durísima  represión. Esta solidaridad impactó mucho a Mandela, en un momento en el que todavía no ha comenzado ni siquiera el Apartheid, al menos no como forma de Gobierno oficial, aunque la separación y la desigualdad eran patentes. Pero es a partir de 1948, tras la victoria en las elecciones de Daniel Malan, un antiguo pastor de la Iglesia Reformada Africana, cuando se iba a instalar en Sudáfrica un abominable sistema racista y dictatorial en el que todo, absolutamente todo, estaba determinado y diferenciado en función del color de la piel.