“La millonaria familia presidencial quiere más dinero”. Artículo publicado en el número 83 de La Verdad. CPDS

Que la familia del Presidente de la República es la dueña absoluta del poder político en Guinea Ecuatorial, nadie lo duda, porque la exhibición de dicho poder es un hecho constatado desde hace décadas. Lo que también era un hecho, pero que algunos pasábamos por alto, es que la familia de Obiang, básicamente la rama de su esposa, se ha adueñado también de la economía del país.

Se me ocurre esta breve reflexión a raíz de unos anuncios comerciales que TVGE emite casi todos los días después del telediario de las 21h. Empiezan por el complejo turístico CANDY VISTAMAR, propiedad de Teodoro Biyogo Nsue Okomo, que es el responsable de Protocolo de la Jefatura del Estado y hermano de la Primera Dama. A continuación, anuncian el hotel Moka, también propiedad de la familia. Acto seguido, aparece la publicidad de la cadena de supermercados MUANKABAN, que pertenece a Constancia Mangue de Obiang. Sin tiempo para respirar, TVGE emite el anuncio publicitario de VITEOCA (Victoriano, Teodoro y Cándido, hermanos de la Primera Dama), con su barco mercante “Doña Cándida”, mostrándonos los lujos, encantos y bondades del barco; el hombre que pone voz al anuncio, es Benjamín Mangué Micha, el reportero de TVGE que acompaña a la Primera Dama.

Los diez minutos que dura dicho espacio publicitario, son suficientes para ilustrar claramente la situación económica de Guinea Ecuatorial, en el sentido de que ponen de manifiesto que la economía del país descansa en manos de la familia presidencial. Si antes era el comercio en general que estaba controlado por esa familia, ahora se añaden los sectores del transporte y el turismo. Una prueba más del uso de la política para el enriquecimiento de la familia, en detrimento del resto de la población.

Aquí no ofendemos a nadie ni faltamos a la verdad: simplemente, decimos las cosas como son, gusten o no.

¡Ay! Mientras estoy haciendo esta reflexión, alguien llama por teléfono para contarme que el Ministerio de Educación ha obligado a todos los maestros y profesores de Guinea Ecuatorial usar batas en clase, tres por maestro, a razón de 15.000 FCFA por bata. Estas batas las fabrica la empresa Sastrería Moderna, cuya propietaria es, cómo no, la Primera Dama.

Y por si aquello no fuera suficiente, el Ministerio de Educación de Guinea Ecuatorial acaba de ordenar que, a partir de ahora, todos los docentes, desde el nivel de Preescolar hasta la ESBA, usen una bata durante las clases. Esta decisión fue comunicada a todos los inspectores de Enseñanza en el transcurso de una reunión con los ejecutivos de dicho ministerio a principios de esta semana.

En concreto, se exige que todos los maestros y profesores de los niveles indicados tengan, cada uno, tres unidades de dicha bata. Cada unidad cuesta 15.000 francos CFA, lo que supone un gasto de 45.000 francos CFA por cada docente, si imparte clase en un solo nivel; en el caso de los maestros que trabajan con alumnos de varios niveles, tendrán que adquirir tres unidades por nivel en que trabajen. En Guinea Ecuatorial hay cerca de 10.000 docentes entre el nivel preescolar, la Primaria y la Secundaria. La Tesorería del Estado es la encargada de descontar el coste de las batas de la nómina de cada maestro, y en el caso de los docentes que no son funcionarios ni están contratados por el Gobierno, son sus centros los encargados de descontar de sus salarios el coste de las batas.

Las batas, que son fabricadas por la empresa SASTRERÍA MODERNA, propiedad de Constancia Mangue de Obiang, Primera Dama de la Nación, tienen los siguientes colores: rosa para el Preescolar, blanco para la Primaria y azul para la ESBA.

Esta decisión es ilegal e injusta. Ilegal porque ninguna ley establece  el uso de la bata  en los niveles señalados, e injusta porque castiga a los docentes al apropiarse de parte de sus salarios y aumentar su miseria, teniendo en cuenta que el sueldo de muchos de ellos es de 90.000 FCFA.

El hecho de que las batas sean fabricadas por la empresa SASTRERÍA MODER, es una prueba de que la decisión del Ministerio de Educación se ha tomado para favorecer los intereses económicos de la Primera Dama.

Si la tarea del Ministerio de Educación consiste en promover y velar por una mejor calidad de la enseñanza en Guinea Ecuatorial, ¿qué calidad garantizan unos maestros castigados y enfadados por una medida que diezma aún más su escaso poder adquisitivo? ¿Qué ventaja supone a un maestro el uso de la bata en los centros educativos?

La prueba de que el Ministerio de Educación de Guinea Ecuatorial no trabaja por la calidad de la enseñanza, es que la bata que ha distribuido, correspondiente al nivel del preescolar, pone “Pres escolar”, y así aprenderán a escribirlo nuestros niños. Muy mal, señor Ministro de Educación.

CPDS recomienda a los profesores y maestros de todos los centros rechazar el uso de dicha bata y declararse en huelga, si no es abolida la obligación de su uso.

CPDS recuerda a los docentes que la situación difícil que atraviesa el país y por la que todos nos quejamos, no puede ser superada sin el concurso de todos los ciudadanos y ciudadanas, cada uno desde su posición o puesto de trabajo. Si no es así, no vale la pena quejarse porque todos, por miedo, se convierten en cómplices de su propio sufrimiento.

Y para contribuir aún más a la bonanza de economía de la familia presidencial, el Ministerio de Educación de Guinea Ecuatorial acaba de ordenar que, a partir de ahora, todos los docentes, desde el nivel de Preescolar hasta la ESBA, usen una bata durante las clases. Esta decisión fue comunicada a todos los inspectores de Enseñanza en el transcurso de una reunión con los ejecutivos de dicho ministerio a principios de esta semana.

En concreto, se exige que todos los maestros y profesores de los niveles indicados tengan, cada uno, tres unidades de dicha bata. Cada unidad cuesta 15.000 francos CFA, lo que supone un gasto de 45.000 francos CFA por cada docente, si imparte clase en un solo nivel ; en el caso de los maestros que trabajan con alumnos de varios niveles, tendrán que adquirir tres unidades por nivel en que trabajen. En Guinea Ecuatorial hay cerca de 10.000 docentes entre el nivel preescolar, la Primaria y la Secundaria.

La Tesorería del Estado es la encargada de descontar el coste de las batas de la nómina de cada maestro, y en el caso de los maestros no funcionarios ni contratados por el Estado, serán los centros donde trabajan los encargados de descontar de sus nóminas el importe correspondiente a sus batas.

Las batas, que son fabricadas por la empresa SASTRERÍA MODERNA, propiedad de Constancia Mangue de Obiang, Primera Dama de la Nación, tienen los siguientes colores: rosa para el Preescolar, blanco para la Primaria y azul para la ESBA.

El hecho de que las batas sean fabricadas por la empresa SASTRERÍA MODERNA, es una prueba de que la decisión del Ministerio de Educación se ha tomado para favorecer los intereses económicos de la Primera Dama, y no para mejorar nuestro sistema educativo.

Si la tarea del Ministerio de Educación consiste en promover y velar por una mejor calidad de la enseñanza en Guinea Ecuatorial, ¿qué calidad garantizan unos maestros castigados y enfadados por una medida que diezma aún más su escaso poder adquisitivo? ¿Qué ventaja supone a un maestro el uso de la bata en los centros educativos?

La prueba de que el Ministerio de Educación de Guinea Ecuatorial no trabaja por la calidad de la enseñanza, es que la bata que ha distribuido, correspondiente al nivel del Preescolar, pone “Pres escolar”, y así aprenderán a escribirlo nuestros niños. Muy mal, señor Ministro de Educación.

CPDS recomienda a los profesores y maestros de todos los centros rechazar el uso de dicha bata y declararse en huelga si no es abolida la obligación de su uso.

CPDS recuerda a los docentes que la situación difícil que atraviesa el país y por la que todos nos quejamos, no puede ser superada sin el concurso de todos los ciudadanos y ciudadanas, cada uno desde su posición o puesto de trabajo. Si no es así, no vale la pena quejarse porque todos, por miedo, se convierten en cómplices de su propio sufrimiento.

La millonaria familia presidencial quiere más dinero