La mansedumbre del “más importante de los panafricanistas”.

La página oficial del gobierno deja traslucir en una noticia de fecha de hoy  la satisfacción del dictador por el trato (en realidad meramente protocolario) recibido durante su visita a París con motivo del funeral por el expresidente Chirac.

Tras su asistencia a un almuerzo “organizado en el Palacio del Elíseo por el Presidente francés, S. E. Emmanuel Macron, para todos los jefes de Estado y de gobiernos presentes, a la que las primeras damas no asistieron”, la página del gobierno dice: “Durante este almuerzo, el S. E. Obiang Nguema Mbasogo pudo mantener una breve conversación con el Presidente francés, S. E. Emmanuel Macron, para expresarle sus condolencias en primera persona, y mediante un fuerte apretón de manos, el Presidente galo agradeció a S. E. Obiang Nguema Mbasogo haber estado presente en esta ceremonia de despedida a uno de los grandes estadistas franceses del siglo XX, Jacques Chirac.

Este encuentro informal y amistoso se desarrolló en presencia del Consejero para Asuntos Africanos, Franck Paris, a quien Macron encargó personalmente mantener un canal de comunicación directo entre los dos jefes de Estado”.

De este encuentro breve, informal y del que sólo puede destacarse el fuerte apretón de manos del dictador al presidente francés el órgano oficial del gobierno de Malabo deduce: “La visita, pese a su brevedad, ha sido un gran éxito para la normalización de las relaciones entre los dos países. La Embajada de Guinea Ecuatorial en Francia agradece a las autoridades francesas por haber reservado a S. E. Obiang Nguema Mbasogo un recibimiento digno de su rango como Jefe de Estado de la República de Guinea Ecuatorial”.

Iremos viendo si,  pese a los evidentes deseos del dictador, esta visita ha sido un gran éxito o una exhibición de sus apremiantes necesidades de normalizar las realciones con Francia de las que habrá tomado nota (o no) la diplomacia francesa. Habrá también que ver cuanto tarda el “tuercebotas” de Teodorin en realizar nuevos gestos inamistosos hacia Francia.  Una cosa ha quedado clara, los gestos de fiereza del “más importante de los actuales panafricanistas” acaban, una vez más, en una exhibición de mansedumbre…