La diplomacia secreta del presidente francés Emmanuel Macron para salvar a Idriss Deby.

El 27 de agosto, el Ministerio de Justicia del Chad, encabezado por el ex asesor jurídico y ex jefe de gabinete del Presidente Idriss Déby, Djimet Arabi, anunció que el dirigente de la Unión de Fuerzas de la Resistencia (UFR), Timan Erdimi, había sido condenado en rebeldía a cadena perpetua por haber intentado deponer a su tío Idriss Déby siete meses antes.

A principios de 2019, una columna de pick-up [camionetas todo terreno]  de la UFR había descendido desde el sur de Libia -la zona de refugio de los rebeldes desde 2012- y durante varios días había recorrido cientos de kilómetros en territorio chadiano sin que el ejército de este pais interviniera. Fueron los bombardeos llevados a cabo por el ejército francés los días 5 y 6 de febrero los que permitieron al régimen de Chad evitar el inevitable enfrentamiento con sus enemigos.

Desde entonces, el Ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Jean-Yves Le Drian, el mejor apoyo de Idriss Déby en Francia, ha estado presionando a todas las partes para privar a la rebelión del Chad de sus apoyos e impedir que lleve a cabo otra incursión contra un régimen vacilante. Debilitado y rodeado de países en transición (Argelia, Sudán y Libia), Déby ahora sólo puede contar con París. A pesar de sus promesas de ruptura con la tradicional política africana de Francia, Emmanuel Macron sigue exactamente el camino de sus predecesores y moviliza a todo el aparato estatal francés para salvar al soldado Déby.

París presiona a Doha

Según nuestras fuentes, dos miembros de la DGSE (Dirección General de Seguridad Exterior) han estado en Qatar el 5 de julio para reunirse con Timan Erdimi. La entrevista  tuvo lugar en el Hotel Movenpick, en la Corniche [Paseo Marítimo] de Doha, donde se ha alojado durante los últimos nueve años el jefe de la Unión de Fuerzas de la Resistencia, acogido por el Emir de Qatar, Tamim ben Hamad al-Thani. La reunión entre los tres hombres duró menos de 30 minutos. El mensaje entregado por la DGSE a Erdimi fue inequívoco: en esencia, los dos emisarios explicaron al líder rebelde del Chad que Francia se preocupa por Déby y que no dudará en hacer todo lo posible para que pueda conservar su poder en la presidencia del Chad. En definitiva, París estaría dispuesto a bombardear de nuevo cualquier convoy que saliera de Libia en el caso de que la UFR lograba reconstituir una fuerza armada en los próximos meses.

Aunque Timan Erdimi lleva casi una decada en Qatar, tras un acuerdo de paz negociado entre Déby y el ex presidente sudanés Omar al-Bashir, es la primera vez que agentes franceses mantienen conversaciones directas con el opositor chadiano. Esto muestra la urgencia de la situación en N’Djamena. Si la DGSE se ha arriesgado a tal advertencia es porque siempre ha considerado al Chad como su coto privado y a Idriss Déby como su socio más fiable. Fue la DGSE la que lo puso en el poder en 1990 para sustituir al incontrolable Hissène Habré. Bajo ninguna circunstancia desea sacrificarlo en el altar de la mala gobernanza.

Intercambio de buenas prácticas

En 2008, cuando las tropas de Erdimi ya estuvieron a punto de derrocar a Déby, la DGSE envió a muchos de sus elementos dirigidos por el asesor militar del presidente del Chad, Jean-Marc Gadoullet. El Service Action [unidad secreta del ejército francés] está especialmente vinculado a Chad. Además, Francia sigue estando muy agradecida a Déby por haber enviado inmediatamente cientos de soldados durante la guerra de Malí en 2011, aunque las tropas francesas fueron las únicas en detener el rápido descenso de los grupos islamistas hacia Bamako.

Aunque son perfectamente conscientes de las debilidades democráticas del Chad -las elecciones legislativas, por ejemplo, se han aplazado desde 2015- el Ministro de Relaciones Exteriores de Francia y el Ministro de las Fuerzas Armadas hacen la vista gorda, al no tener certeza alguna de que un nuevo presidente en Nyamena  estaría tan dispuesto a prestar apoyo militar a París en los terrenos africanos difíciles. La capital de Chad ya acoge a algunos de los soldados franceses de la Operación Barkhane y ofrece una base estratégica de retaguardia para París en su lucha contra los movimientos yihadistas en el Sahel. Cerca de cien soldados franceses se encuentran en el norte del país en Faya Largeau. No dudan en prestar apoyo logístico al ejército del Chad cuando éste lleva a cabo operaciones en Tibesti.

Reticencias de Qatar

Antes de programar la reunión de julio en el Movenpick, el embajador francés en Qatar, Franck Gellet, tuvo que pedir permiso a las autoridades qataríes para que los agentes franceses tuvieran acceso a Erdimi. En cualquier caso, este intento de mediación no es más que el enésimo episodio de la labor de lobbying que Francia está llevando a cabo en Qatar para impedir que Erdimi estructure su movimiento, implantado en el sur de Libia desde la caída de Muammar Gaddafi.

Tras el bombardeo de principios de febrero, el Ministro de Relaciones Exteriores de Francia fue a Doha el 11 de febrero para reunirse con su homólogo, el jeque Mohammed bin Abdulrahman al-Thani. Como revelamos en nuestra investigación en marzo, Jean-Yves Le Drian aprovechó esta oportunidad para solicitar con insistencia en una vigilancia más estrecha a Erdimi por parte de las autoridades de Qatar. Después de este tête-à-tête, y tras la reunión del ministro francés con el emir Tamim ben Hamad al-Thani, los qataríes enviaron a un agente del Ministerio de Relaciones Exteriores para que se reuniera con Erdimi y le aconsejaron que se mantuviera discreto para no suscitar la ira francesa.

Sin embargo, Qatar todavía parece reacio a forzar la salida de Erdimi de su territorio. Menos aún a que sea entregado a Chad, como desea Idriss Déby. El presidente del Chad lo pidió explícitamente al asesor de seguridad del Emir de Qatar, Mohamed al-Mesned, que fue a verlo a Nyamena el 18 de febrero. Aunque una gran parte de las tropas leales a Erdimi fueron destruidas por el bombardeo francés – su propio hijo fue incluso hecho prisionero – el General Déby teme que su peor enemigo pueda rearmarse rápidamente. Tanto más cuanto que el aliado del poder chadiano en Libia, Khalifa Haftar, está concentrando casi todas sus fuerzas en el asedio de Trípoli, que se lleva a cabo desde hace cinco meses, contra las tropas del Primer Ministro Fayez Sarraj. Así, Haftar ya no tiene los medios para luchar contra la UFR de Erdimi en el sudeste de Libia.

El «gesto» de París

El 17 de junio de 2019, otro ex rebelde fue acusado por la justicia francesa de «crímenes contra la humanidad» y encarcelado en la prisión de Fleury-Merogis: Mahamat Nouri. El general Nouri, ex embajador del Chad en Arabia Saudita, había luchado junto a Timane Erdimi en 2008 durante la ofensiva del Sudán. Sin embargo, las disputas entre Nouri y el jefe de la UFR debilitaron su alianza y les impidieron asestar a Déby el golpe mortal, mientras que París y los elementos de la DGSE sobre el terreno habían empezado a considerar el abandono del presidente del Chad para entablar conversaciones con los rebeldes.

Las disensiones entre Erdimi y Nouri habían convencido finalmente al Service Action de que los dos rebeldes no eran socios fiables. Y París había dado un apoyo decisivo a Déby. Al igual que Erdimi, Nouri se exilió primero en Doha antes de regresar a la capital francesa. Tras haberle condenado a muerte en rebeldía, el régimen chadiano de Déby había estado presionando activamente a París durante varios meses para que pusiera fin a las actividades políticas del general Nouri, que seguía siendo muy popular entre las tribus toubous del norte del Chad. La acusación y el encarcelamiento del líder rebelde chadiano ha sido una respuesta a las demandas apremiantes del presidente del Chad.

Sudán: Nueva amenaza en el Este

Otro motivo de preocupación para Déby es la destitución, en abril, de Omar al-Bashir al frente del Sudán. El país sufrió una parálisis política total hasta la firma, en agosto, de un acuerdo de reparto del poder entre los militares y los civiles bajo la égida de la Unión Africana y su mediador mauritano, Mohamed El Hacen Lebatt. Ahora que el ex presidente sudanés ya no está en el que había sido su puesto, la pregunta que se plantea es cuál es el valor del acuerdo tripartito firmado en 2008 en Dakar entre Béchir, Déby y Qatar, que condujo al exilio de Erdimi.

Tan pronto como Béchir quedó fuera de juego, Déby se reunió el 2 de junio con el jefe del Consejo Militar de Transición, Abdel Fattah al-Burhan, al margen de la cumbre de la Organización de Cooperación Islámica en Yeddah (Arabia Saudita). El presidente del Chad trató entonces de sentar las primeras bases para una futura neutralidad entre los dos países, que han sido rivales durante largo tiempo.

La tribu de Déby, los Zaghawa, se encuentra mayoritariamente entre Sudán y Chad. Sin embargo, Erdimi también es Zaghawa. Podría tratar de revivir un semillero de rebelión apoyado por ciertas facciones del poder actual en Jartum. Los Zaghawa están muy divididos en el Chad, y el ejército cuyo mando está dominado por esta tribu ya no defiende al jefe de estado. Como prueba, no luchó contra la UFR en febrero.

La crisis del sector petrolero debilita aún más al régimen.

El presidente del Chad también está amenazado desde dentro. Si bien ha podido disfrutar de cierta comodidad financiera gracias a la llegada de miles de millones de dólares de ingresos procedentes del petróleo a partir de 2003, que le han permitido compras desmedidas armas para garantizar su supervivencia-, la producción se ha ido colapsando gradualmente. De un máximo de 173.000 bpd en 2005, se estima que el flujo no supera ahora las 100.000 bpd. Como resultado, los funcionarios públicos están siendo pagados con retraso y las huelgas en los servicios públicos van en aumento. La inestabilidad en los puestos ministeriales y de asesoramiento se ha hecho crónica, ya que el clan de la Primera Dama, Hinda Déby Itno, ha cortado parte de la economía en la que el petróleo -crudo y productos refinados- sigue siendo el sector más rentable. Una de las parientes de Hinda, Valérie Commelin, es la nueva directora adjunta de la Compañía de Hidrocarburos del Chad (SHT), mientras que el director gerente es el hijo del presidente, Seïd Idriss Déby.

Fuente: Africa Intelligence, 23 de junio 2020.