La CEMAC contra el FMI: ¡uno para todos, todos para el Congo-Brazzaville! Fabien Essiane. SPUTNIK

En recesión desde hace cuatro años, el Congo-Brazzaville ha intentado, en vano, reactivar su economía. Afectado por la caída de los precios y de la producción de petróleo, el país no consigue  salir de la rutina. Para hacer frente a la crisis, recurrió a un FMI reacio, con el apoyo de otros Estados miembros de la CEMAC. Análisis.

La República del Congo (RDC), Estado miembro de la Comunidad Económica y Monetaria del África Central (CEMAC), experimentó un verdadero auge petrolero en torno al año 2000.  Eso convirtió al Congo-Brazzaville, su nombre informal, en uno de los países económicamente más estables de la subregión, ya que tiene las mayores reservas en el Banco de Estados de África Central (BEAC). Sin embargo, a partir de 2015, con la caída de los precios del petróleo, se ha producido una depresión profunda. El país está al borde del colapso.

Hay una pérdida masiva de puestos de trabajo, lo que aumenta el desempleo entre los ciudadanos más pobres”, comenta a Sputnik Mpaco Emery, agente contractual del Departamento del Tesoro del Ministerio de Finanzas del Congo-Brazzaville que ha asistido a las negociaciones entre China y Brazzaville en el marco del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Según el informe del Banco Africano de Desarrollo (BAD) sobre las perspectivas económicas de África, el crecimiento en África Central seguirá siendo frágil entre 2019 y 2020 debido a la elevada dependencia de las economías de la región de las materias primas, en particular del petróleo.

Brazzzaville, en concreto,  sigue dependiendo en un 90% de los ingresos petroleros, sin que haya diversificación económica alguna. Los inversores internacionales están desertando cada vez más. En este contexto, el Presidente del BAD, Akinwumi Adesina, visitará el país el 10 de mayo. Una visita que lo llevará por toda África Central.

A pesar de este declive económico, la RC dispone todavía de casi mil millones de barriles. En la cumbre de la CEMAC celebrada en N’Djamena, Chad, el pasado mes de marzo, los demás Estados miembros mostraron su solidaridad con el Congo-Brazzaville para encontrar soluciones a la crisis económica de este pequeño país petrolero.

El Ministro de Economía de Gabón, Jean Marie Ogandaga, ha asistido a una reunión con el FMI,  junto con sus homólogos de la CEMAC, en Washington D.C. el pasado mes de abril. El objetivo de los ministros de la subregión es animar al FMI para que concluya acuerdos con Brazzaville.

Seremos juzgados por los seis Estados miembros, como ocurre actualmente. El FMI reconoce los importantes esfuerzos realizados por los países de la CEMAC. La subregión merece una ayuda sostenida del FMI y también del Banco Mundial”, concluyó Jean Marie Ogandaga.

Cuatro de los seis países miembros de la CEMAC (Camerún, Gabón, Chad y África Central) ya reciben asistencia del FMI. Pero, en lo que respecta al Congo-Brazzaville, “este país todavía no cumple los criterios preliminares para un acuerdo“, según los expertos financieros contactados por Sputnik. El último obstáculo para Brazzaville es Pekín, dado que las relaciones entre las dos capitales se han complicado en los últimos años.

“Esta es, sin duda,  la primera vez que China se enfrenta a este tipo de situaciones. Congo [Brazzaville] intenta ponerse bajo la protección del FMI para evitar un posible incumplimiento de sus pagos. China, que posee más de un tercio de su deuda externa, no se siente realmente cómoda con este procedimiento. China ha prestado a todo el mundo en los últimos años, a menudo a países que producen y exportan materias primas, especialmente petróleo. Sin embargo, Pekín está empezando a darse cuenta de que los problemas pueden acumularsele”, ha dicho a Sputnik de forma anónima un experto en las relaciones entre Pekín y África.

La situación en Brazzaville es tanto más preocupante cuanto que el país se benefició en 2005 de una reducción de la deuda en el marco de la iniciativa en favor de los Países Pobres Muy Endeudados (PPME).

El PIB del país se ha reducido a la mitad. Esto ha llevado a una explosión de su deuda hasta el 110% en 2017, es decir, unos dos mil millones de dólares”, ha manifestado un experto del BEAC (Banco de los Estados de África Central), contactado en Yaundé por Sputnik.

Para hacer frente a esta crisis sin precedentes, el gobierno congoleño pidió ayuda al FMI. A principios de 2018 se vislumbraba un acuerdo, pero aún no ha sido aprobado. El FMI impone la condición de que la deuda sea sostenible “tras el programa y las reformas puestas en marcha”, manifestó Joël Toujas Bernate, Director Adjunto para África del FMI, en el sitio web de Gabon actu.

En consecuencia, se hace necesaria la reestructuración de la deuda y es esencial un acuerdo con China  para disponer de la ayuda del FMI. Sin embargo, Pekín se resiste y, por otro lado, Estados Unidos está presionando al FMI para que garantice que los países endeudados cumplan con sus obligaciones de deuda y para evitar que caigan en suspensión de pagos, como ha sucedido en el pasado con algunos países de la subregión.

En agosto pasado, en Estados Unidos, el mayor contribuyente al FMI, unos 15 funcionarios electos pidieron al Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, que ejerciera su influencia para “impedir la implementación de programas” de países que están demasiado endeudados con Pekín. El Congo-Brazzaville forma parte de la “lista negra” establecida por esta causa.

Para Estados Unidos, es imposible que el FMI vaya a rescatar a los países endeudados con Pekín. El Fondo ha establecido un equilibrio de poder en la lógica del acreedor. Quiere que se le pague al final del programa y asegurarse de que la deuda sea sostenible. Pero la posición de China sigue siendo ambigua por el momento. Esperamos que el programa para el Congo-Brazzaville sea aprobado en la próxima reunión del Directorio Ejecutivo del FMI en junio de 2019. Está en camino, pero aún no está firmado”, ha dicho a Sputnik André Bouilaga, un economista congoleño contactado en Brazzaville.

Mientras tanto, el número de congoleños desempleados aumenta de día en día y el desempleo alimenta las discusiones en todo el país. Oficialmente, estamos hablando de una tasa del 15%, aunque esta cifra no refleje la realidad que se vive a diario. “Sólo las empresas chinas pueden todavía realizar ciertos trabajos gracias a la cofinanciación de su pais”, según una fuente del gobierno congoleño.

Es probable que esta situación continúe. De hecho, la ONG Transparencia Internacional considera que la República del Congo es uno de los países más corruptos de África. Ocupa el puesto 165 de 180 en su informe de 2018.

El entorno empresarial es también una de las debilidades del país, que ocupa el puesto 180 de 190 en el ranking Doing Business 2019 del Banco Mundial para evaluar la calidad del entorno empresarial en países de todo el mundo. Por lo tanto, está muy por detrás de países como Ruanda, que ocupa el puesto 26 en el mundo, y el segundo en África.

“En ausencia de descubrimientos importantes a medio plazo, al Congo-Brazzaville sólo le quedan unos diez años de producción de petróleo”, dijo a Sputnik Achile Ngwanza, experto congoleño en explotación petrolera.

Desde el inicio de la producción de sus yacimientos petroleros a finales de los años noventa, la economía congoleña ha pasado a depender en gran medida de los ingresos procedentes de este recurso. Así, el oro negro representa el 90% de las exportaciones y el 80% de la riqueza nacional. Con una producción de crudo de 354.000 barriles diarios, el Congo-Brazzaville ocupa el sexto lugar entre los productores de petróleo de África.

Pero sus principales yacimientos petroleros son ya decrecientes  y la producción ha empezado a disminuir desde 2015, poco después de la celebración de los Juegos Africanos de Atletismo del mismo año. Juegos que han visto la construcción de una infraestructura impresionante, como el complejo deportivo Kintele en los suburbios del norte de Brazzaville. Una opulencia que, sin embargo, parece no tener futuro en el Congo-Brazzaville.

https://fr.sputniknews.com/afrique/201905061041008818-cemac-fmi-congo-brazzaville-economie-petrole-crise/