Juntos Podemos ante las próximas elecciones. Andres Esono Okogo. Secretario General de CPDS

El pasado 23 de junio, presentamos, en el malabeño restaurante “4 Ases”, la Coalición Electoral JUNTOS PODEMOS, formada por Convergencia para Democracia Social (CPDS) y Unión de Centro Derecha (UCD). Fue un acto organizado para medios de comunicación, representantes de partidos políticos y representantes de misiones diplomáticas acreditadas en Malabo. Asistieron representantes de algunos partidos y de cuatro medios de comunicación. Días antes de la reunión, el ministerio de Asuntos Exteriores se había encargado de llamar a las embajadas haciéndoles ver la conveniencia de no asistir a nuestro acto, como así ocurrió.

Una coalición electoral es el resultado de un arduo trabajo, horas de reuniones y de discusiones, como lo fue el primer gran éxito unitario de la Oposición, que nació en 1992 como Bloque de Oposición Democrática (BOD) y, tras varios debates entre todos los partidos entonces existentes al margen del gubernamental PDGE, desembocó en la extinta Plataforma de Oposición Conjunta (POC), de grato recuerdo.

A estas alturas de nuestro interminable proceso de democratización, huelga explicar las razones por las que CPDS y UCD tomaron la decisión de unirse, una vez que alguno que otro rechazase la idea de participar en unas elecciones en coalición.

La denominación JUNTOS PODEMOS, así como el símbolo de la Coalición, explican, por sí mismos, la razón de ser de nuestra iniciativa. “Juntos Podemos” tiene un significado ilustrativo. Nos encontramos ante una dictadura de partido cuasi único que acapara ilegalmente todos los recursos del Estado y viola sistemáticamente las leyes existentes en el país para eternizarse en el poder. Si la oposición, ante la realidad sociopolítica existente, ha decidido la vía de la lucha pacífica para cambiar la situación, y dicha vía es electoral, un solo partido no puede conseguirlo. Por eso hay que ir juntos. Los cinco dedos de la mano levantada en posición vertical, simbolizan un dicho expresado en todas las lenguas vernáculas del país. Dos ejemplos me vienen a la memoria: un refrán bubi que dice que “un solo dedo no puede atrapar un piojo de entre mechones de cabellos”, mientras los fang vienen a decir algo muy parecido, que “un solo dedo no puede extraer una oruga del tronco de la palmera”. El nombre de la Coalición y el símbolo del mismo, vienen a significar, pues, lo mismo: la unión hace la fuerza. Esta unidad es tanto más importante cuanto que transmite ilusiones a una población que, basándose en la experiencia de la POC y de otros países, viene exigiendo que la oposición participe unida en las elecciones, enviando un mensaje claro de cambio y encauzando todo el voto de la oposición hacia la candidatura unitaria. Creemos que, si lo conseguimos, seremos capaces de movilizar a nuestro electorado.

La reacción del Gobierno del PDGE, al conocerse la iniciativa, no se ha hecho esperar: días antes del acto, el ministerio de Exteriores hizo llamadas a las embajadas haciéndoles ver que no debían estar sus representantes en dicho acto porque, según dijo textualmente el responsable de dicho ministerio, “sólo el Gobierno puede convocar a los embajadores o sus representantes”. Un día antes, el Ministro Delegado del Interior y Corporaciones Locales, Marcelino Asumu Nsue Okomo, me convocó para advertirme de que el MAIB y FDR no estuvieran en el acto. Pese a mis explicaciones en el sentido de que la coalición la forman CPDS y UCD, según la ley, y que dicha Coalición ya se comunicaría a la Junta Electoral Nacional, la misma mañana del acto, Asumu Nsue volvió a convocarme para darme un escrito en el que aseguraba que la noche anterior, CPDS había firmado “un acuerdo con FDR y con un tal Antonio que vive en España y representa al MAIB”. Tamaño invento, que por cierto no debe sorprendernos de un Gobierno dedicado a fabricar bulos, tiene que ver con el nerviosismo que JUNTOS PODEMOS va a provocar en el PDGE y su Gobierno. Por eso a nadie sorprendió que, mientras estábamos concluyendo la presentación de la Coalición, el General Ondo Ondo apareciera al frente de cerca de un centenar de efectivos armados y de antidisturbios, para disolver la reunión. Junto con Ondo Ondo, estaban el Director General de Política Interior, Pedro Mba Obiang, el famoso coronel Juan Engonga, el Comisario Jefe Superior de Policía, su adjunto y otros altos directivos del Ministerio de la Seguridad Nacional, deteniendo a dos de los periodistas que cubrían el evento.

Ante esta importante iniciativa unitaria, a la que, pese a todo, están invitadas otras formaciones políticas, entre ellas CI, vuelve, como el eterno retorno de Nietzsche, el debate de la oposición sobre la conveniencia de participar, o no, en unas elecciones organizadas por la dictadura. La postura de CPDS es clara: hay que participar. No trato de convencer a nadie, puesto que cada uno tiene los motivos que explican su posicionamiento. Algunos de los contrarios a la participación electoral justifican su postura en la exigencia de que “Obiang tiene que cambiar las leyes y hacer una administración electoral independiente”; otros sostienen que “concurrir en las elecciones es legitimar a la dictadura”. A los primeros les tengo que responder que Obiang no va a cambiar la ley electoral ni hacer elecciones transparentes, porque, como buen dictador, nunca hará elecciones libres y transparentes, por miedo a perder el poder. A los que hablan de legitimar a Obiang con ir a las elecciones, les digo que están tratando de confundir a la gente, obviando el hecho de que la dictadura, sea cual sea, no tiene legitimidad; no la puede tener, pues su poder se basa, simple y llanamente, en la fuerza de las armas y en el uso eventual que de la misma pueda hacer contra sus adversarios o contra la población. Eso lo sabe la comunidad internacional, lo saben las personas con sentido común y lo saben, sobre todo, aquellos mismos políticos que usan falazmente dicho argumento.

La oposición aglutinada en la POC, entre ella CPDS, boicoteó las primeras elecciones legislativas del interminable proceso de democratización, las de 1993 que la POC podría haber ganado poniendo en un comprometido aprieto al régimen. Sin embargo, fueron boicoteadas con la esperanza de que la comunidad internacional no reconocería al Gobierno del PDGE resultante de las mismas, sin que nadie explicase en qué consistía dicho reconocimiento o si la falta del mismo haría caer a la dictadura. De hecho, Obiang sigue gobernando hasta ahora, yendo solo a las elecciones, o acompañado. En 1995 participó la coalición de la POC y ganó abrumadoramente las elecciones. En las siguientes elecciones, las presidenciales de 1986, no participó CPDS, pero sí lo hicieron otros que ahora predican el boicot. Obiang siguió gobernando. Tampoco participó CPDS en las municipales de 2000. En las presidenciales del año pasado, 2016, CPDS, tras analizar todas las circunstancias que rodeaban el proceso, decidió no participar, viendo, además, que la oposición era incapaz de llegar a un acuerdo de participación conjunta. Y Obiang sigue gobernando, solo que en medio de la crisis. Es llamativo que muchas personas de a pie y algunos dirigentes –bastante pocos– nos felicitaron por la decisión de CPDS de no participar en las presidenciales, pero nadie fue capaz de darnos ninguna sugerencia sobre qué es lo que habría que hacer después de que Obiang se proclamase vencedor de los comicios. Nadie sabe o quiere explicar qué hay que hacer tras el boicot. ¿O hay que esperar a que las cosas se arreglen por sí solas?

En la misma línea de indefinición y de la predicación de la inacción, han irrumpido en los últimos días, a partir de la aparición de JUNTOS PODEMOS, muchas voces, anónimas y de dirigentes de la oposición, para lo que se ha dado en llamar “hacer oposición a la oposición”. Aseguran que CPDS y los demás socios de JUNTOS PODEMOS, se han vendido al régimen, que han cobrado dinero a cambio de participar en las próximas elecciones para “legitimar” a la dictadura y, otra vez, sin explicar qué significa legitimar a la dictadura. Creo que los guineanos de buena fe saben que Obiang nunca compró ni comprará a dirigentes de CPDS. Quien se venda se va al PDGE.

En estos momentos, nos hallamos en un momento de aguda crisis política y social y de un descontento sin precedentes en nuestro país; en lugar de aprovechar las elecciones para movilizar a los ciudadanos para que hagan frente común a la dictadura, los abstencionistas piden a la población “esperar, porque Obiang ya va a caer”. Es indudable que Obiang, como ser humano que es, va a caer o desaparecer por la razón que sea, o que entregará el poder a uno de los suyos; pero eso, en sí, no garantiza la llegada de la democracia. Es decir, sin la acción de los ciudadanos y de los partidos políticos, ¿qué nos garantiza que dicha caída dé lugar a la democracia que anhelamos? ¿La caída de la dictadura y el advenimiento de la democracia se producirán de forma mágica?

Creo que prometer soluciones mágicas al pueblo y predicar su inacción, en lugar de movilizarlo en unos momentos tan cruciales como los actuales, es favorecer a la dictadura, dejarla cómoda y tranquila, y truncar las posibilidades de un cambio democrático en nuestro país en un futuro inmediato. Insisto: la mera caída de Obiang no puede garantizar, por sí sola, la llegada de la democracia; las fuerzas políticas democráticas, con su acción política, deben hacer que caiga la dictadura, que haya cambio. Pero no un mero cambio de cromos, no aquel cambio consistente en quitar a una persona y poner a otra en su lugar para seguir en la dictadura, sino el cambio de la dictadura a la democracia.

Por este motivo, apelo a la conciencia y responsabilidad de mis compañeros de la oposición. Ya no es momento de luchar entre nosotros favoreciendo al régimen y distrayendo a nuestro pueblo, haciéndole creer en la llegada de un mesías salvador, o de un cambio milagroso. Los cambios no se producen solos ni al azar. Hay que decirle la verdad al pueblo, y la verdad, en todos los países y en todos los periodos de la Historia, es que únicamente los propios pueblos que creen en la libertad y en la justicia, mediante su movilización, pueden producir el cambio democrático. Consciente de que la democratización de un país no es milagro de un único hombre ni tarea de un solo partido político, la Coalición electoral JUNTOS PODEMOS está dispuesta al trabajo colectivo, e invita a las demás fuerzas políticas y sociales a aunar esfuerzos, medios e ideas para, con el apoyo decidido de la ciudadanía, provocar el cambio democrático que necesita la República de Guinea Ecuatorial.

Andrés Esono ONDO OKOGO
Secretario General de CPDS