Informe de mi viaje a la República de Chad y mi posterior detención en la ciudad de Mongo. Andres Esono Ondo. Articulo publicado en el nº 83 de La Verdad. CPDS

Salí de Malabo el día 7 de abril del año en curso para viajar a Chad a invitación del partido Union Nationale pour la Démocratie et le Renouveau (UNDR), de ideología socialista como CPDS. El motivo del viaje era asistir al VI Congreso de UNDR, mediante expresa invitación del Presidente de dicho partido, siendo este el tercer Congreso de UNDR al que asistía como invitado.

Tras pasar tres días en la ciudad camerunesa de Douala, llegué a N’Djamena, capital de Chad, el día 10 de abril, a las 19:00 horas. Después de las formalidades en Inmigración, la comisión de acogida del VI Congreso de UNDR me recibió a la salida del aeropuerto y me trasladó al hotel Radisson Blu, donde habían preparado el alojamiento para los invitados internacionales. A las 08h. de la mañana siguiente, 11 de abril, todos los que debíamos asistir al congreso, tanto delegados nacionales como invitados extranjeros, salimos en caravana para dirigirnos a la ciudad de Mongo, provincia de Guera, a 500 kilómetros al Este de la capital chadiana, donde se iba a celebrar el congreso.

Al llegar a Mongo a las 17h., el Gobernador de la provincia comunica a los responsables de UNDR que, por razones de seguridad, la celebración del congreso se tiene que aplazar unos días. Ya en el lugar de concentración donde se ha preparado una recepción a los delegados, el comisario superior de la policía de Mongo envía a dos agentes para llamar al presidente de UNDR para que este acuda a la comisaría acompañado de todos los invitados extranjeros. Así que los cinco invitados (procedentes de Malí, Níger, Congo y Guinea Ecuatorial), acompañados por el presidente, nos dirigimos a la comisaría de policía, donde el comisario nos pidió los pasaportes; se los dimos y entró con ellos en su despacho. Al cabo de unos pocos minutos, regresó y devolvió los pasaportes a sus titulares, excepto a mí, y al preguntarle dónde estaba el mío, me respondió que esperase un rato porque se estaban haciendo unas pesquisas sobre mi persona, cosa que no me alarmó al principio ya que tenía la documentación en regla, incluido el visado que me concedió la embajada chadiana en Malabo, y había salido de mi país y entrado en Chad de forma absolutamente legal.

Tras media hora de espera aproximadamente, el comisario dijo al presidente de UNDR que acababa de recibir de sus superiores en N’Djamena la orden de arrestarme de forma inmediata y conducirme sin demora a la capital. Una vez arrestado, me introdujeron en un vehículo de la policía; estaba custodiado por dos agentes armados con fusil y pistola. Conmigo iban, también, el comisario, el conductor y tres miembros de UNDR que habían pedido al comisario acompañarme.

Llegamos a N’Djamena a las 07h. de la mañana de aquel viernes 12 de abril y fui inmediatamente conducido ante el Director General de la Policía de la República de Chad, quien me preguntó sobre los motivos de mi viaje a Chad, respondiéndole yo que había viajado para asistir al Congreso de UNDR. Me mandó esperar en la antesala, donde permanecí desde las 08h. A las 15:00h., llegaron tres hombres en paisano quienes, tras hablar con el Director en el despacho de este, me ordenaron acompañarles. Subimos en un automóvil particular y rodamos varios minutos por la ciudad, hasta que entramos en un enorme complejo de edificios, oficinas y despachos. Entramos en uno de los edificios y subimos hasta el cuarto o quinto piso, donde nos introdujimos en un despacho lujoso, muy equipado y espacioso. Por el letrero de la puerta, supe que era el despacho del Director Nacional de la Lucha Antiterrorista de Chad, y que la persona que llevaba la voz cantante de los tres que me acompañaban, era el mismo director.

Salieron los acompañantes y nos quedamos en el despacho el director y yo. Tras rellenar él una larga ficha con mis datos personas, mi vida académica y profesional, empezó el interrogatorio. Quería saber cuál era mi papel en CPDS, qué había hecho durante mi tiempo de mi activismo político en dicho partido. A continuación, me preguntó sobre el objetivo de mi viaje a Chad, recibiendo la misma respuesta dada al Director General de Policía. Me preguntó cuál era mi grado de implicación en el frustrado golpe de Estado del 24 de diciembre de 2017 ya que le constaba que había pruebas contra mí al respecto. Le respondí que yo no tenía nada que ver con dicho golpe, ni de cerca ni de lejos, y que los supuestos implicados ya estaban siendo procesados en Bata tras más de un año de instrucción del caso, tiempo en el que los jueces no me llamaron ni como testigo ni como acusado. Le dije que, en todo caso, si había pruebas contra mí, estas tenían que ser presentadas ante las instancias judiciales correspondientes. Me preguntó qué sabía yo de los autores de dicho golpe, a lo que le contesté que lo que sabía era lo que sabía todo el mundo en Guinea, gracias a las informaciones de la prensa y a las declaraciones de los propios supuestos implicados que vimos por televisión. 

Durante el interrogatorio, insistí en que CPDS tenía, como principio, la lucha política por medios pacíficos, y nunca el recurso a la violencia, que nuestra convicción por la fuerza y la importancia del diálogo era tan poderosa que siempre pedíamos el diálogo con el Gobierno, pero un diálogo sincero e inclusivo que sirviera para hacer avanzar el proceso de democratización en el país. Terminé diciendo que CPDS había participado en todos los diálogos con el gobierno, y solo hemos abandonado la mesa o dejado de firmar cuando nos damos cuenta de que el diálogo no era franco, sino engañoso. Y a pesar de nuestro comportamiento pacífico y pacifista, siempre el gobierno de Guinea Ecuatorial andaba acusando a CPDS de intentos de golpes de Estado, sin presentar ninguna prueba: en 2002 condenaron injustamente a Plácido Micó a varios años de cárcel por un inexistente intento de golpe de Estado; que a mí me acusaron en 2015, falsamente, de haber intentado comprar un enfermo de ébola en Guinea Conakry para traerlo a Guinea Ecuatorial y provocar una masacre en el país, y que en marzo de 2017, tras una gira política por Europa y américa Latina, a mi regreso fui detenido en el aeropuerto de Malabo acusado falsamente de haber viajado a Bélgica para comprar armas, si bien me pidieron disculpas diciendo que se habían equivocado de persona.

Todo esto era una prueba de que el régimen tenía un plan de persecución sistemática contra mi partido, pues pese a nuestro afán dialogante, siempre han querido implicarnos forzosamente en ficticios planes de desestabilización del país.

En Chad me preguntaron por qué motivos creía que me perseguían, a lo que les dije que por ser la cabeza visible de un partido que hace una oposición limpia, legal y firme al Gobierno, lo cual significa que sea quien esté al frente de CPDS, siempre será perseguido.

A las 18.00h., aproximadamente, terminamos el interrogatorio y me dieron de comer. Pensando yo  que  todo había terminado, dos horas más tarde aparecieron dos personas más, que se presentaron como comisarios especializados en la lucha antiterrorista, quienes me sometieron a otro interrogatorio que duró hasta las 21:00h., aproximadamente. Las preguntas eran casi las mismas, es decir, sobre las actividades de CPDS, los motivos de mi viaje y el intento golpista del 24 de diciembre, pero de forma más desordenada y sosegada.

Estaba físicamente agotado, por lo que el Director Nacional de Lucha antiterrorista ordenó que me trajeran un colchón acompañado de una manta y una almohada. Dormí allí mismo custodiado por dos agentes y el propio director.

A la mañana siguiente, sábado 13 de abril, a eso de las 08h. de la mañana, aparecieron los dos comisarios y un tercero que no había participado en los interrogatorios del día anterior. Se inició otro interrogatorio, con las mismas preguntas, también sobre CPDS, nuestra trayectoria como partido político, etc. Después del mediodía, me ofrecieron una comida, que compartimos entre todos ellos y los guardias que me custodiaban.

El domingo, 14 de abril, es un día crucial en el caso que nos ocupa. Después del mediodía, me visitó alguien que me dijo ser el Director General de la Agencia Nacional de Seguridad de Chad (ANS). Para empezar, me pidió disculpas, en nombre del Gobierno chadiano, por todo el sufrimiento que me habían causado y, acto seguido, me dijo que el objetivo de mi detención no era humillarme ni provocar la suspensión del Congreso de UNDR, sino que dicha detención era la respuesta a una información falsa sobre mí que el Gobierno de Guinea Ecuatorial les había proporcionado. Según el director, habían recibido de Guinea la información de que yo llegaba a Chad para comprar armas y reclutar mercenarios para dar un golpe de Estado en mi país, y que mi asistencia al congreso de UNDR era solo una tapadera. Con esta información a mano, proporcionada por todo un Gobierno, tuvieron que actuar con urgencia, deteniéndome y trasladándome a N’Djamena para ponerme a disposición de los servicios de seguridad chadianos. Siguió diciendo que, tras someterme a varios interrogatorios y estudiar mi perfil político y profesional y la trayectoria de CPDS así como los datos que manejaba la Inteligencia chadiana, mi detención había sido injusta porque yo era inocente. Según el máximo responsable de los servicios de Seguridad de Chad, a la vista de que no encontraron nada contra mí, y dado que Chad es un Estado de Derecho que no acusa, juzga ni condena a nadie sin pruebas, pidieron al Gobierno de Guinea Ecuatorial que aportase pruebas sobre las que se basaban para acusarme. Y al observar que el gobierno ecuatoguineano no les aportó ninguna prueba, decidieron liberarme. El Director General me dijo que la acusación procedente de Guinea Ecuatorial les había causado un disgusto ya que daba de Chad la imagen de un país donde se venden armas ilegales y donde existe un nido de mercenarios, lo cual, según él, no se ajusta a la realidad.

Irónicamente, el 12 de abril, un día después de mi detención, el Ministro de Seguridad Exterior de Guinea Ecuatorial, publicó un comunicado para informar al pueblo de Guinea Ecuatorial de mi detención, asegurando que, “según fuentes de los servicios de inteligencia y de seguridad de Chad, el viaje del líder de la CPDS a Chad, tenía como objetivo la adquisición de armas, municiones y terroristas, para cometer un golpe de estado en la República de Guinea Ecuatorial con financiación extranjera; y con el fin de perpetrar este golpe de estado, Esono Ondo se ha contactado con el principal líder del partido de la oposición de Chad, UNDR, el señor SADE KERDABO, quien se encargó de facilitarle el plan para la adquisición de estas armas, municiones y el reclutamiento de los terroristas”.

Como se ve, el ministro ecuatoguineano, además de acusar falsamente a un compatriota suyo en el extranjero, también involucra insidiosamente al líder de la oposición chadiana, al que ni siquiera la policía convocó para oírle en declaración. Por tanto, el ministro quiso matar dos pájaros de un tiro: conseguir mi detención de manera injusta, y sembrar cizaña entre la oposición y el gobierno chadianos. Por otra parte, el hecho de que en el comunicado del Gobierno aparezcan mal escritos los nombres chadianos (“Guerra” en lugar de “Guera”, “Sade” en lugar de “Saleh”, y “Kerdabo” en vez de “Kebzabo”, da a entender que la información publicada no vino  de Chad, sino fabricada  por el régimen de Malabo para formular su insidiosa acusación contra mi persona.

El Ministro de Seguridad Exterior aseguró que estaría informando puntualmente al pueblo de Guinea Ecuatorial sobre los hechos. Sin embargo, tras mi liberación y regreso a Guinea Ecuatorial, no se ha vuelto a pronunciar. ¿No tiene el pueblo ecuatoguineano derecho a saber cuál ha sido el desenlace de un hecho tan grave?

Hay que señalar que mi liberación no se produjo el día prometido puesto que, al parecer, las autoridades chadianas habían decidido esperar un poco más a que el Gobierno de Guinea les enviase las pruebas que necesitaban para proceder contra mí, cosa que sigue sin producirse hasta ahora. Por eso fui liberado en la madrugada del 24 de abril de 2019, sin cargos. También me informaron de que viajaba a Chad una delegación del gobierno guineano para tratar el asunto. Nunca se informó de dicho viaje a la población, ni de lo tratado ni de sus resultados.

Al regresar al país, el 25 de abril, encontré una campaña vergonzosa, otra más, contra mi persona. Como en 2015, por Televisión Asonga me han insultado, denigrado y calumniado hasta la extenuación, sin que el Gobierno dijese nada ni parase esa vergüenza nacional. Y por la televisión pública, RTVGE, se han leído comunicados acusándome de terrorista.

Tengo que decir aquí que este montaje contra mí, es uno más de los que he sido víctima por parte del Gobierno de Guinea Ecuatorial. Como apunté más arriba, en 2015, este gobierno, a través de su entonces representante ante la FAO, me acusó de haber viajado a Guinea Conakry, Sierra Leona y Liberia, para comprar un enfermo de ébola con la intención de introducirlo en Guinea Ecuatorial con el objetivo de causar una masacre en el país; para intentar dar credibilidad a tan surrealista acusación, contrataron los servicios de un ciudadano extranjero al que le dieron cobertura en los medios de comunicación del Estado para acusarme. Por mucho que pedí un carreo con aquel individuo, mi petición fue desestimada y se vetó mi acceso a los mismos medios para defenderme. Interpuse una demanda, pero el juez no quiso tratar el asunto. Sin embargo, el mismo juez me prohibió salir de la ciudad de Malabo y, durante cuatro largos meses, las dos televisiones del país organizaron una salvaje campaña contra mi persona durante la cual, día y noche, entrevistaban a jóvenes que me insultaban y vertían contra mí todo tipo de acusaciones e infamias; se organizaron tertulias por radio y televisión solo para denigrarme. Se perdió la vergüenza en el país.

En marzo de 2017, tras un periplo por Europa y América Latina, fui detenido en el aeropuerto de Malabo cuando regresaba al país. Se me acusó de haber viajado a Bélgica para comprar armas con las que dar un golpe de Estado en Guinea Ecuatorial. Tras quedar claro que se trataba de otro montaje, fui liberado al cabo de 24 horas con la excusa de que la policía se había equivocado de persona, ya que, supuestamente, investigaban a un señor de nombre “Andrés Esono Ehate Mba”, nombre que, teniendo en cuenta nuestro sistema de filiación, es imposible que exista en Guinea Ecuatorial.

 PUNTUALIZACIONES Y AGRADECIMIENTOS:

 Viajé a Chad para asistir al VIº Congreso de UNDR, como lo había hecho en 2014 y en 2016. Por tanto, niego rotundamente la acusación de haber hecho tal viaje para comprar armas, municiones y mercenarios para dar un golpe de Estado en Guinea Ecuatorial. Ha sido, una vez más, un montaje hecho por el Gobierno de Guinea Ecuatorial para intentar destruirme como persona y como político y acabar, de una vez por todas, con CPDS.

Lamento que, por una acción injusta contra mi persona en el extranjero, realizada por mi propio Gobierno, haya sido detenido durante 13 días en dicho país, y que el Congreso al que iba a asistir haya sufrido alteraciones en su celebración.

El Gobierno chadiano me ofreció la posibilidad de exiliarme en otro país ante la persecución de que soy objeto en Guinea Ecuatorial. Sin embargo, decidí volver a mi país para enfrentarme a mis acusadores para que presentasen pruebas contra mí, cosa que no pueden hacer porque lo único que pueden y saben hacer son montajes. No voy a darle el gusto a la dictadura quedándome en el exilio, porque, si tengo que morir, moriré al lado de mis compatriotas.

Si bien mi detención en Chad fue ilegal, durante la misma nunca me intimidaron, ni me insultaron, ni me amenazaron, ni me obligaron a confesar nada. Afortunadamente, la policía chadiana me dio un trato más humano del que estoy acostumbrado a recibir en mi propio país por parte de nuestras fuerzas de Seguridad.

Como dije antes, la RTVGE, que es la televisión pública, leyó comunicados en los que se me acusaba de terrorista sin oir mi versión de los hechos. Ahora que estoy ya en Guinea Ecuatorial, pido que la televisión pública reconozca mi derecho a réplica para defender mi inocencia, mi honor y mi buena reputación; si no lo hace, su credibilidad, y la del propio Gobierno que la dirige, seguirá siendo cuestionada.

Como ciudadano y como dirigente político, me reservo  el derecho de emprender  acciones judiciales contra el Gobierno de Guinea Ecuatorial por vulneración grave de mis derechos, y contra Televisión Asonga por injurias y calumnias. Ofende quien puede, y no quien quiere.

Seguiré, como siempre, firme en la defensa de los derechos y libertades del pueblo de Guinea Ecuatorial, y trabajaré, como lo vengo haciendo, por fortalecer mi partido, CPDS, viajando por el país y por el extranjero. Y seguiré defendiendo mi derecho a ser libre.

Soy sociólogo y politólogo de formación, y docente de profesión. Como tal he formado y compartido mis conocimientos con centenares de ecuatoguineanos y ecuatoguineanas, muchos de los cuales son hoy curas, abogados, jueces, magistrados, ingenieros, economistas, docentes y algunos de ellos han sido hasta Secretarios de Estado. Ellos, y no personas engañadas y entrevistadas en la calle para difamarme, son la mejor prueba de mi trayectoria profesional. Ni RTV Asonga, ni mucho menos sus jefes, tienen suficiente catadura moral, humana e intelectual para ofenderme. Como he dicho antes, no ofende quien quiere, sino quien puede.

En estos momentos, está encarcelado Joaquín Eló Ayeto, alias Paysa, militante de CPDS y activista social, al que se acusa injustamente de tentativa de asesinato contra el Jefe del Estado; son palabras gruesas si se tiene en cuenta que la Policía no ha aportado ni una sola prueba contra él. En febrero fue detenido en su casa, torturado en la comisaría de Policía para que confesase los hechos, pero no lo hizo; el juez ordenó su ingreso en prisión comunicada, pero fue encerrado en una celda de aislamiento en la cárcel de Black Beach, donde sigue sin que su familia, abogados o amigos le puedan ver, y donde fue de nuevo torturado. Todo esto es una muestra de que en Guinea Ecuatorial los jueces no deciden nada, solo importa la voluntad del Gobierno y sus agentes. La situación de Paysa, la cual apunta a CPDS, es una injusticia total, una flagrante violación de los derechos humanos y una muestra más de la ausencia del Estado de Derecho en Guinea Ecuatorial.

Después de tantas acusaciones falsas y montajes sin sentido contra mí, solo por ser opositor y sin que se haya encontrado nada ilegal en mis actividades políticas, queda demostrado, ante la población ecuatoguineana y la comunidad internacional, que el Gobierno de mi país desea hacerme desaparecer, a cualquier precio, del escenario político nacional.

   Como consecuencia de lo anterior, y ante mi situación de indefensión total frente a todo un Estado que quiere hacerme daño, a partir de hoy, por cualquier cosa anómala que me ocurra, ya sea un accidente, asesinato, muerte sospechosa, desaparición, secuestro o cualquier otra detención ilegal, la responsabilidad será exclusivamente del Gobierno de la República de Guinea Ecuatorial. Estoy a su merced.

 Agradezco, profunda y sinceramente, la solidaridad y muestras de apoyo que muchas personas expresaron a mi partido, a mi familia y a mí mismo. Mis agradecimientos van también para los compañeros de la Comisión Ejecutiva Nacional de CPDS, que trabajaron, día y noche, para conseguir mi liberación. No quiero, ni puedo, terminar este informe sin expresar mi reconocimiento por la labor de los medios de comunicación internacionales por la difusión de mi injusta detención; tampoco puedo sino agradecer y felicitar la acción diplomática emprendida por muchos países e instituciones para lograr mi puesta en libertad. Me refiero, entre otros, a los gobiernos de España, Francia y Portugal, y a la Unión Europea. Al embajador de España en Guinea Ecuatorial, por su acción humanitaria recibiéndome en el aeropuerto de Malabo.

 Muchas gracias a todos.

 Malabo, 27 de abril de 2019

 Andrés Esono Ondo, Secretario General de CPDS