“Humor contra el racismo cotidiano”. La actriz Silva Albert representa su reivindicativo monólogo ‘No es país para negras’, coescrito con Laura Freijo Justo y Carolina Torres Topaga. Miguel Angel Medina. El País

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“Duerme, duerme, negrito / que tu mamá está en el campo, negrito / duerme, duerme, negrito / y no vengas a mi país”. La clásica canción infantil se transmuta en un alegato contra la brutalidad de la valla de Melilla en el arranque de No es país para negras, una obra que se representa en el Teatro del Barrio (desde este jueves y hasta el sábado).

En escena se suceden anuncios de televisión y situaciones cotidianas, que destilan racismo. “Este espectáculo teatral es una invitación a viajar durante una hora conmigo, una mujer negra, para que los espectadores puedan repasar sus comportamientos y medir cuán de racistas son sin ser conscientes”, explica por teléfono Silva Albert Sopale, protagonista de este monólogo.

Aunque su padre procede de Nigeria y su madre de Guinea Ecuatorial, la actriz nació en San Sebastián en 1976 y se crió en Alicante. “En aquella época allí había pocas personas negras y la mayoría eran de mi familia. Éramos pocos y no teníamos conciencia del racismo”, señala Albert, que incorpora algunas experiencias de su infancia a la obra.

“En España ha habido un olvido con las personas negras, porque ya estaban aquí cuando Cuba y Guinea Ecuatorial eran colonias, y antes con los esclavos. Pero desde finales del XIX empieza a limpiarse y blanquearse la historia”, añade la intérprete.

Albert representa a varios personajes y, con un tono humorístico e irónico, reflexiona sobre la identidad de los negros que viven en España o sobre la sexualidad de una mujer negra. Tras el humor aparece una amarga crítica al “racismo estructural”. “España es un país racista, pero no está preparado para asumirlo todavía. El racismo no se entiende en su complejidad, la mayoría de los ciudadanos identifican racismo con agresiones violentas, pero el racismo tiene muchas formas de actuar. Las personas negras lo hemos mamado desde la infancia”, señala la actriz.

En esas distintas formas de racismo incluye “la Ley de Extranjería, la frontera sur, el maltrato constante que reciben los manteros, y las distintas opresiones que ejerce el poder”. Pero también hay discriminación cultural: “El que aparece en la televisión; pintarse la cara de negro en los carnavales; las expresiones racistas que incluye el lenguaje”. Por último, Albert destaca “las identificaciones policiales por perfil étnico, que identifica a las personas negras o gitanas como delincuentes”.

La actriz, de 42 años es autora del texto —escrito con la colaboración de Laura Freijo Justo y Carolina Torres Topaga, que dirije el montaje— y encuentra una forma de luchar contra este racismo: tener más voces de personas negras en los medios de comunicación. “Hay casos de éxito como los de las periodistas Lucía Mbombio o Francine Gálvez, pero aún son pocos. Las personas negras somos alrededor de dos millones en España, pero no hay referentes”.

https://elpais.com/ccaa/2019/02/20/madrid/1550668429_249695.html