Histórico acuerdo de transición en la República Democrática del Congo. Coralina Valdehita. El Mundo

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Las negociaciones entre el gobierno de la República Democrática del Congo junto con los principales partidos de la oposición han concluido al mismo tiempo que finalizaba el año 2016. Después de varias reuniones comenzadas a principios de diciembre donde la Iglesia Católica ha jugado un papel clave como mediadora, se ha llegado a un acuerdo con el que se espera devolver la estabilidad al país tras meses de crisis y semanas de incertidumbre.

Las partes han acordado que el presidente de la República Democrática del Congo, Joseph Kabila, dimitirá de su cargo al concluir las próximas elecciones que deberán celebrarse antes de finales de 2017. “Kabila no podrá cambiar la constitución para extender su mandato ni tampoco presentarse a un tercer mandato”, declaró el 31 de diciembre Marcel Utembi, el presidente de la Conferencia Episcopal Católica en el Congo. Por su parte, la agencia Reuters ha confirmado que el Ministro de Minas, Martin Kabwelulu, y el Ministro del Interior, Emmanuel Shadary, así como algunos miembros de la oposición, ya han firmaron el acuerdo.

La crisis política estalló cuando el presidente Kabila canceló las elecciones presidenciales previstas para noviembre, y comunicó que permanecería en el poder hasta que se fijase una nueva cita electoral, no antes de abril de 2018. La justificación del retraso de los comicios respondían a cuestiones logísticas, económicas y de seguridad, siendo el último argumento compartido por las Naciones Unidas. El pasado lunes 19 de diciembre Kabila finalizaba su segunda legislatura, y con ella su legalidad como presidente. Sin embargo, su aparente escasa intención de abandonar el cargo hizo que multitudes se echaran a las calles a lo largo del país. Según diversas fuentes, los enfrentamientos entre policía y manifestantes, así como los conflictos entre etnias rivales, se habrían cobrado más de una centena de víctimas en las dos última semanas.

El mandatario, hijo del asesinado Laurent Kabila que derrocó en la década de los noventa al dictador Mobutu Sese Seko, se hizo con la presidencia en 2001 cuando apenas tenía 29 años y fue elegido presidente por primera vez en 2003. Durante meses, la oposición, la comunidad internacional y los grupos de derechos humanos han temido que Kabila estuviera librando alguna estratagema para perpetuarse en el poder. Muchos países africanos tienen establecido en sus constituciones que los presidentes únicamente pueden permanecer dos legislaturas seguidas en el cargo. Sin embargo, recientemente se han dado dos escenarios en países vecinos en los que los líderes han cambiado las constituciones para lograr un salvoconducto que les permitiera extender sus mandatos: Paul Kagamé en Ruanda y Pierre Nkurunziza en Burundi. Por su parte, desde el gobierno siempre se han apresurado a desmentir tal alegación: “El presidente Kabila conoce muy bien la Constitución”, decía recientemente Kikaya Bin Karubi, un diplomático del gobierno durante una entrevista con la cadena Al Jazeera.

Un gobierno de transición en marzo

Aunque a fecha de hoy todas las partes hayan acordado la salida pacífica de Kabila del gobierno, el escepticismo continúa presente ya que varios miembros del gobierno de Kabila mostraron su interés por cambiar la Constitución para permitir una tercera legislatura, apunta Reuters. De no cumplirse el acuerdo, podría desencadenarse una situación parecida a la de las guerras de 1996 y 2003 que mataron a miles de personas.

Otros de los aspectos claves del acuerdo ha sido el establecimiento de un gobierno de transición que se pondrá en marcha en el próximo mes de marzo y se nombrará a un nuevo primer ministro de la oposición. Esto siembra dudas acerca del futuro del actual primer ministro Samy Badibanga, figura importante dentro del principal partido de la oposición Unión para la Democracia y el Progreso Social (UDPS). Badibanga está en el cargo desde hace semanas y el pasado 23 de diciembre formó gobierno como parte de un acuerdo previo pactado en octubre. Durante los últimos días en los que se postergó el consenso de gobierno y oposición, se ha especulado que la continuidad de Badibanga era uno de los aspectos sobre la mesa.

También se permitirá el regreso de los políticos que se encuentran en el exilio y se les garantizará que no serán perseguidos. Sin embargo, los políticos de la oposición arrestados dentro del país no serán necesariamente liberados en un corto plazo. Varios miembros de Lucha, un importante colectivo activista, fueron liberados recientemente tras semanas de arresto.

http://www.elmundo.es/internacional/2017/01/01/5869465be2704ed04f8b4574.html