Hablando de cizañas y cizañeros.Antonio Micó Abogo

Un tal Bonifacio Annobón, “de cuyo nombre no quiero acordarme”, ha arremetido recientemente contra los que en otro plano de la realidad fueran o serían sus compañeros de lucha. Se trata de una foto en la que aparecen miembros de la CORED (de la CORED de Salomón, como se dice a menudo con afán distintivo) en un establecimiento de comida rápida, dándose apetito del bueno con unas amburguesas. Al pie de la arremetida, y sobre la foto mencionada, el tal Bonifacio identificaba a los comensales “en una opípara comida”.

Pero mi objetivo es otra cizaña, plantada por otros cizañeros, que ha pasado desapercibida o han dejado pasar desapercibida, con calculado esquivo, los “activistas” digitales del exilio. Se trata de la interpretación que la “Nota pública de petición de ayuda a Obiang Nguema para enterrar a mi madrastra”, de Marcos Manuel Ndong, ha sufrido a manos de Nguema Emaga Eyui y una aplaudidora, https://www.facebook.com/nguema.emagaeyui/posts/2370546139623592. Nguema sentencia sobre la “nota” que “pedir dinero al dictador al que se dice combatir… ¡Qué vergüenza!”, para luego, en consonancia con su aplaudidora, apostillar que es “repugnante”. En otra publicación, construyendo sobre la base de sus propios deshechos, como es habitual en ese hombre,https://www.facebook.com/nguema.emagaeyui/posts/2377242852287254, recurre a su propia y particular interpretación de la “nota”, como si de un dato objetivo se tratara, en los siguientes términos: “Ya hemos visto, entre otras muchas incoherencias, cómo un destacado miembro de un destacado partido mendiga dinero al dictador al que dice combatir…”.

Una sencilla y rápida hermenéutica sobre la “nota” nos ofrece los siguientes dados: un encabezado que reúne algunos de los poderes concentrados en el destinatario, a modo de metáfora de concentración de poder absolutista; un cuerpo en el que el autor relata una experiencia personal de necesidad como consecuencia de la imposibilidad de su desempeño profesional, consecuencia, a su vez, del “bloqueo impuesto por razones políticas”; una situación contextual en la que se publica la “nota”, dominada por la “Sentencia de la Corte Suprema de Justicia de Guinea Ecuatorial…” que teatraliza el “bloqueo”, dato que enlaza con la condición del destinatario de “Presidente del Consejo Superior del Poder Judicial, apuntado en el encabezado, http://www.asodeguesegundaetapa.org/sentencia-de-la-corte-…/.

¿Puede alguien en su sano juicio entender que una petición literal y sincera de ayuda se haga pública y con denuncia de “bloqueo” político?
¿Puede alguien en su sano juicio interpretar esta nota no en su justo sentido de acto de denuncia política? Claro, si recordamos que ese mismo entorno de la ponzoña creó y difundió los bulos mierderos del nombramiento de la mujer de Amancio Gabriel Nzé para un cargo en el PDGE, y el de la mujer del propio Marcos Manuel en INSESO, por citar algunos de los más recientes, entonces puede entenderse esta interpretación, también mierdera.

Hay que decir que el activismo digital en el exilio ha derivado en una suerte de reductos disgregados de la infamia, en los que al “enemigo” se le da muerte sin piedad. Entre la “opípara comida” del tal “Annobón” y la burda y literal interpretación de la “Nota pública de petición de ayuda…” por Nguema Emaga Eyui, hay un obrar persistente de destrucción del otro que perdura en el exilio, y orientado contra la oposición interna durante más de tres lustros; sólo que últimamente los designios ineludibles del mito literario de la justicia poética se están cumpliendo, y son implacables.