Gorsy Edu: “El ritmo es la conjunción del tiempo y el tempo”. Elena García. El Salto

El polifacético artista Gorsy Edu, llegó a España desde Guinea Ecuatorial en los años 90. Ha viajado por África y América Latina mostrando la diversidad de la cultura de su país de origen con la obra El percusionista. 

Gorsy Edu

Elena García

3 OCT 2020 06:00

Actor, bailarín, coreógrafo, dramaturgo y músico, Gorsy Edu es un artista polifacético. Nacido en Guinea Ecuatorial, llegó a España a mediados de los años 90 para estudiar Artes Escénicas con una beca del Gobierno de Cantabria y después fue seleccionado por el Centro Dramático Nacional.

Con El Percusionista, su obra más conocida, ha viajado por África y América Latina enseñando la riqueza y diversidad de la cultura guineoecuatoriana. Durante el confinamiento llevó a cabo el proyecto “Desde mi balcón al mundo” en el que versionó con el mëndjang más de 50 canciones famosas ampliamente conocidas, lo que le sirvió para tejer lazos de comunidad con sus vecinos, que esperaban ansiosos su versión cada tarde a las 20h después de los aplausos.

¿Cómo empezaste en todo esto de las artes escénicas?
Parece un tópico, pero empecé desde pequeño porque mis dos abuelos eran músicos de percusión. Un día mi abuelo materno estaba tocando el nkúu mientras yo hacía ruido en el suelo y mi madre me quería quitar de allí para que no molestase a la gente. Entonces mi abuelo le dijo: “Déjale, yo hoy estoy tocando y él está haciendo ruido en el suelo y llegará un día en que él esté tocando y su nieto esté haciendo ruido en el suelo”.

El mundo de las artes escénicas me gustaba, pero nunca me había planteado entrar en él porque lo veía muy cercano a mí, formaba parte de mi cotidianeidad. Cuando estudiaba, quería hacer Medicina. En esa época en Guinea para poder estudiar Medicina había que salir fuera, así que yo estaba esperando la beca, pero no llegaba.

Me quedé un año después de hacer acabado el COU sin nada que hacer y me apunté a los centros culturales de Malabo, el Hispanoguineano y el Francés. En el Centro Cultural Francés me integré en el grupo de teatro que se llamaba Arena Blanca y hacíamos representaciones por toda la isla y en el Hispanoguineano estaba la escuela de circo de Marcelo Ndong. De repente nos enteramos de que el Centro Cultural Hispanoguineano había gestionado un par de becas para estudiar Artes Escénicas durante un año en España, en Cantabria; fui seleccionado y así es como me fui a Santander en 1996. Después tuve la suerte de conseguir a través del Gobierno de Cantabria otra beca para estudiar la carrera entera, los cuatro años. Al terminar, en el año 2000, me vine a Madrid a hacer las pruebas en el Centro Dramático Nacional y me cogieron. Eso es lo que me abrió las puertas a nivel escénico porque era una buena plataforma para dar visibilidad a mi trabajo.

¿Cuántos instrumentos sabes tocar?
Yo nunca me he considerado músico. Cuando la gente me pregunta qué soy, digo que a nivel occidental soy actor porque he hecho la carrera de Artes Escénicas. Ahora, según la filosofía ancestral nuestra soy una persona que hace música porque he crecido con la música, aunque no tenga una formación académica.

Toco la mayor parte de los instrumentos de percusión de Guinea Ecuatorial, como el mëndjang o el mbeiñ, incluso algunos que no son de la etnia fang, como el tambalí, de la etnia annobonesa. Algunos llevan conmigo mucho tiempo y otros he tenido que aprender a tocarlos a través del contacto directo con los distintos grupos étnicos de mi país

¿Cuál de ellos es el más desconocido para la cultura occidental?
Todos los instrumentos guineanos son desconocidos a nivel general para el mundo occidental. Casi cualquier instrumento guineano que tú presentas aquí va a causar sorpresa. La mayor parte de los instrumentos conocidos en Occidente son de África del Oeste, el djembé, la kora, pero los nuestros, el nkúu, el ngom, el mëndjang, no lo son tanto.

¿Cuál es tu preferido?
El que más me identifica es el nkúu, porque es el instrumento de comunicación de la etnia fang, con el que me he familiarizado más y el que tocaba mi abuelo. Al que más le saco partido, por ser melódico, es el mëndjang.

¿Qué importancia tienen la música y el baile en la cultura guineoecuatoriana?
La propia cotidianeidad nuestra africana no tiene sentido si no hay música. En Guinea Ecuatorial pasa lo mismo. Si hay un nacimiento, se canta y se baila; si hay una muerte también está presente la música. Pero no creo que esto sea exclusivo de África, porque el ser humano es música.

En mi aldea decían que el canto y el llanto surgen cuando lo que uno siente por dentro ya no puede expresarlo con palabras

Desde el momento que te está latiendo el corazón, hay un ritmo, hay un tempo. Y lo vemos aquí también, cuando la gente se quiere expresar, por ejemplo, en las manifestaciones, sin darse cuenta se expresan rítmicamente, porque la música mueve los grandes sentimientos. En mi aldea decían que el canto y el llanto surgen cuando lo que uno siente por dentro ya no puede expresarlo con palabras. La música es lo que alimenta el alma, el espíritu y las emociones, tanto cuando estamos alegres como cuando estamos tristes. En África esto muy evidente, muy palpable.

Hay gente que concibe las expresiones artísticas africanas como folklore, ¿cómo deshacerse de esa idea?
Tengo la sensación de que es por desconocimiento. Yo llevo en España 24 años, tiempo suficiente para poder observar una sociedad. Cuando la gente trabaja desde el estereotipo y desde el desconocimiento, les disculpo porque no saben. Incluso puede parecer que hay gente que es feliz en ese desconocimiento. Yo conozco más cosas de España porque se han tomado el tiempo de enseñarme su cultura en la escuela y en los centros culturales. Aquí en España no se dan esas condiciones, hay muy poca información sobre África, no se enseña de manera profunda la cultura africana en las escuelas. La sensación que tengo es que no hay tiempo ni espacio para que les podamos enseñar nuestra cultura, lo que hace que se presente como algo exótico, dando lugar a ese tipo de preconcepciones.

Si te das cuenta, la cultura africana tiene algo que no tiene la occidental. En la cultura occidental, a lo largo de muchísimos siglos, ha habido procesos de exterminio cultural y lo digo con todas las letras. Cuando ha entrado una civilización, ha impuesto su cultura y ha borrado la anterior, de forma que se ha creado una estructura unificadora, unos cánones, que son los que los europeos han exportado a otros sitios.

A veces puede parecer que una de las formas que han encontrado los europeos para que su cultura se pueda mantener es minimizar todo lo que ellos desconocen, no solamente en lo artístico

África no ha tenido esos procesos de grandes invasiones y de grandes exterminios culturales. La gran invasión cultural ha sido a través de la colonización y a veces puede parecer que una de las formas que han encontrado los europeos para que su cultura se pueda mantener es minimizar todo lo que ellos desconocen, no solamente en lo artístico, en muchos otros campos.

Cuando me dicen que la música africana es folklore pienso que es una pena, si se hubieran tomado el tiempo de aprender nuestras culturas, sabrían más de nosotros. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

Eres, por decirlo así, embajador de la cultura guineoecuatoriana fuera del país, ¿es lo suficientemente conocida esta cultura en el mundo hispánico?
Guinea Ecuatorial tiene la ventaja de ser el único país hispanohablante de África. Yo he visitado seis países de América Latina y en todas partes hay unas ganas brutales de conocer África. Muchos de estos países latinoamericanos tienen relaciones culturales con países de África que no son hispanohablantes, Mali, Guinea Conakry, Burkina Faso, etc., y cuando les dicen que hay un artista que viene de Guinea Ecuatorial, que es un país hispanoparlante, tienen unas ganas enormes de conocerlo.

Ese reconocimiento del que me hablas no puede darse todavía porque no hemos trabajado lo suficiente, no hemos tejido suficientes redes. Si se empezasen a crear proyectos, tanto a nivel institucional como de organismos no gubernamentales, eso podría dar muchísima visibilidad a la cultura ecuatoguineana.

Actualmente estamos sembrando. La visibilidad que deberíamos tener, no la tenemos todavía, pero hay que seguir trabajando. La cooperación Sur-Sur es fundamental.

El percusionista es tu obra más conocida, presentada en Guinea Ecuatorial, en España, en Portugal, en seis países de Latinoamérica y en Marruecos, ¿qué te propusiste contar en ella?
El percusionista es de estas cosas que pasan en la vida que uno no sabe si las busca o son ellas las que le buscan a uno. Cuando yo llegué aquí, venía ya conociendo España y en cualquier conversación que tenía con alguien no entendía por qué la gente tenía tanto desconocimiento sobre Guinea. Pasé por muchas etapas, la etapa de cabreo, la etapa de tomármelo a risa y luego llegó la etapa de pensar que tenía que hacer algo para que Guinea fuese conocida, pero no sabía cómo enfocarlo porque nunca me había planteado escribir un texto.

En 2007 estaba rodando una película que se llama Querida Bamako, que narra la historia de la inmigración y durante el rodaje nos encontramos con historias reales muy potentes de gente que había emigrado. Entonces pensé que era eso lo que me gustaría contar. Cuando empecé a escribir la obra, llamé a mi padre para decírselo y me dijo: “Intenta ver la vida desde los ojos de un niño” y eso me sirvió de pauta.

En El Percusionista dices: “Si los grandes sabios descubrieron que la naturaleza estaba formada por cuatro elementos, tierra, fuego, agua y aire, en África nuestros antepasados descubrieron que, para que hubiera vida, tenía que existir un quinto elemento: el ritmo”. ¿Qué es entonces el ritmo?
El ritmo es la conjunción del tiempo y el tempo.

El ritmo lo concebimos como el movimiento, las cosas inertes no tienen vida, las cosas adquieren vida cuando son capaces de moverse por sí solas. La filosofía fang cree que la propia Tierra es un ser vivo. Cuando una mujer se quedaba embarazada, empezaba a crear vida porque empezaba el latido del corazón de su bebé. El concepto de latir es el concepto del ritmo. Cuando una persona muere, deja de latir el corazón y deja de haber ritmo.

Participas también en la obra de teatro “Ngoan Ntangan, dos mundos que se tocan” que narra la llegada de Marcelo Ndong a Galicia en 1969 para participar en El Circo de los Muchachos, la primera escuela de circo de toda Europa. Cuéntame más sobre este proyecto.
Marcelo es el gurú del teatro moderno de Guinea, existían manifestaciones artísticas que tienen una teatralización pero sin llegar a tener ese concepto de teatro en el sentido occidental. Querían hacer un documental sobre la vida de Marcelo, que fue de los primeros becarios en la época post colonial y estudió en la Ciudad de los muchachos.

Cuando me contactaron para hacer el documental, me alegré porque muchas veces se hacen los homenajes a título póstumo y este es un verdadero homenaje en vida a este gran referente. El eje del documental es que Marcelo escribiese una obra de teatro sobre su vida y Marcelo me encargó esa tarea a mí. Se hablaba también del tema del legado, Marcelo es mi maestro y Raimundo Bernabé, conocido como Russo, es mi alumno. Abuelo, padre e hijo, tres generaciones para crear un proyecto.

En la cultura fang tenemos una máscara de tres rostros que se llama ngoan ntangan y que representa lo que tú eres, lo que muestras y lo que los demás ven de ti

La dramaturgia tenía ese desafío de explicar quién es Marcelo y cómo explicar su vida desde el escenario. El planteamiento lo hice desde la filosofía fang. En la cultura fang tenemos una máscara de tres rostros que se llama ngoan ntangan y que representa lo que tú eres, lo que muestras y lo que los demás ven de ti. A partir de esa filosofía creé el espectáculo para mostrar a qué Marcelo podemos ver en escena, el que es, el que los demás ven o el que muestra.

Junto con la periodista Lucía Mbomío grabaste un documental, Estás en tu casa, que buscaba descubrir las raíces africanas de las poblaciones afrodescendientes colombianas de Palenque, ¿cuánto de África hay fuera de ella?
Muchísimo más de lo que nosotros creemos, en toda la América hispanoparlante las raíces afro son muy potentes. En Cuba, en República Dominicana, en Colombia, en Ecuador, en Argentina incluso, he encontrado muchísima esencia afro. Nada más rascar un poco, te encuentras con historias increíbles. Descubrimos muchísimas cosas que nosotros mismos no podíamos ni imaginarnos.

Esta presencia africana se manifiesta en muchísimos campos, en la música y en el canto, por ejemplo. En Colombia lo que llaman la marimba o todos los tambores que tienen ellos. También en la parte espiritual, la religiosidad cubana tiene una importante fuente yoruba, y en la gastronomía o la medicina tradicional.

¿En qué proyectos estás trabajando para el futuro?
Yo nunca trabajo para el futuro, siempre trabajo para el presente. Mis proyectos suelen ser correlativos, uno me lleva al otro y así sucesivamente. Tengo un proyecto que se llama EDUK´ART, en el que estoy trabajando la parte didáctica, la parte artística y la parte de investigación. Me inspiro mucho en África del Oeste que en ese sentido lo tienen más organizado. EDUK´ART son tres patas, la investigación, la pedagogía y la difusión. Es un proyecto de honda raíz africana pero de proyección universal. Las investigaciones las estoy haciendo en los tres continentes, Europa, África y América. Todo lo que pueda investigar del tema afro en América Latina o en España me sirve para el proyecto, porque España tiene también una historia muy potente con África, otra cosa es que no esté reconocida ni valorizada.

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