Fomentando la adicción a los cargos. Andrés Esono Ondo. Facebook

27 mayo 2020.

Una de las prácticas características del régimen actual es el afán por dar cargos políticos al mayor número posible de personas. Ocurre, por lo general, que a un buen médico lo quitan del hospital para nombrarle ministro de Sanidad; a un buen ingeniero agrónomo, ministro de Agricultura, o a un licenciado en Filología o en Matemáticas, ministro de Educación… En estos mismos instantes, estoy siguiendo el telediario de las 21:00h. de TVGE, y no salgo de mi asombro al escuchar la lectura de doce decretos de la Presidencia de la República, mediante los cuales se nombran agregados de Prensa a otros tantos jóvenes locutores (aquí los llaman “periodistas”) para doce embajadas guineanas. Son jóvenes que parecían algo flojos cuando empezaron a presentar los informativos, pero que, al cabo de uno o dos años, han ido adquiriendo seguridad y confianza en sí mismos, dando muestras de un futuro prometedor como periodistas si se les da la oportunidad de serlo. Muchos de ellos no tienen más de 25 años de edad, como Atalia-Modesta Baha, José Enseiñ, Clarencio Ndong Enseiñ, Rubén Francisco Nvó, etc. Algunos tendrán más edad, pero como presentadores todavía les faltaba recorrido. Lejos de seguir promocionándoles para garantizarles un futuro seguro en el periodismo profesional, como ocurre en otros países (en Camerún veo presentadores haciendo su trabajo desde hace más de 25 años, en TVE Ana Blanco lleva 26 años presentado los telediarios, etc.), Obiang los saca de sus puestos de trabajo y les da cargos políticos (sí, un agregado de Prensa es un cargo político en Guinea Ecuatorial, donde todo es política, y no un mero asesor del embajador en materia de prensa, información y comunicación).¿Qué consigue Obiang con esta práctica, teniendo en cuenta que todo lo que hace el fundador del PDGE tiene su lado oscuro? El objetivo es que nadie sea un buen profesional en Guinea Ecuatorial, que nadie viva de su profesión, que no haya profesionalismo en nuestro país y que, por tanto, todos dependan de la política para sobrevivir, que todos luchen contra todos dentro del PDGE por ser ministro, secretario de Estado, director general o embajador. Así consigue involucrar a todos los guineanos, entre ancianos que llevan más de 30 años como ministros, y jóvenes que se abren paso a patadas para medrar en el “gran movimiento de masas”. De esta manera, la formación, la buena formación, queda en un segundo plano en Guinea. Ir a la escuela, a la Universidad, es solo un mero trámite a la espera de un cargo político, lo único que permite a los guineanos tener acceso a la riqueza, que se ha convertido en el objetivo de la mayoría de nuestros conciudadanos.