Fallece en Barcelona el expresidente angoleño José Eduardo dos Santos. El Diario Vasco

El exmandatario, de 79 años, se encontraba hospitalizado en estado de coma inducido desde hace una semana, y su familia apunta a un envenenamiento como causa de la muerte
El expresidente de angoleño José Eduardo dos Santos, en una imagen de archivo. / REUTERS

Por Gerardo Elorriaga

El expresidente angoleño José Eduardo dos Santos, de 79 años, quien se hallaba hospitalizado en la Clínica Teknon de Barcelona en estado de coma inducido desde hace una semana, ha muerto este viernes, según ha anunciado el Gobierno de su país. «Informamos con gran dolor y consternación del fallecimiento», reza un comunicado publicado en la página oficial del Ejecutivo en Facebook.

La hospitalización de Dos Santos, además de la repercusión política, había adquirido visos de crónica negra o de tragedia hamletiana. Su hija Welwitschia, también conocida como Tchizé, había denunciado ante los Mossos d’Esquadra un complot para acabar con la vida del mandatario y este viernes ha pedido que no se entregue el cadáver de su progenitor hasta que se le haga la autopsia por «temor de que pueda ser trasladado a Angola».

La segunda mujer y el médico personal de Dos Santos son, según su testimonio, los culpables de un supuesto envenenamiento que habría acabado con la vida del exmandatario. La familia los acusa de la comisión de delitos de intento de homicidio, omisión del deber de socorro y lesiones por imprudencia grave. Además, los allegados también han presentado una denuncia por una posible revelación de secretos, lo que implica su desconfianza del séquito que rodea al anciano dirigente y el trasfondo político del suceso.

José Eduardo dos Santos, en cualquier caso, no es el primer dictador africano que expira en la Ciudad Condal. En 2009, el gabonés Omar Bongo falleció en la Clínica Quirón, pero él, precavido, ya había elegido el relevo en el seno del hogar. Su hijo Alí prosigue hoy al mando sin riesgo de sorpresas desagradables.

La sospecha de una conspiración contra el padre de la patria angoleña revela, sobre todo, la caída en desgracia del clan que gobernó la antigua colonia portuguesa durante casi cuatro décadas. José Eduardo dos Santos, ingeniero petroquímico, fue un cualificado miembro del Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA), milicia afín a la URSS que consiguió la independencia. Antonio Agostinho Neto, su primer presidente murió cuatro años después de asumir el poder y dos Santos lo relevó, manteniéndose al frente del Ejecutivo durante 38 años.

Una cleptocracia

La evolución política de Angola ejemplifica lo que ha ocurrido con otras repúblicas africanas surgidas de un proceso bélico en el que triunfó un movimiento guerrillero. La instauración de un régimen aparentemente socialista derivó en la instauración de la democracia formal en 2002, tras el fin de la larga lucha contra la milicia proccidental de Unita. En realidad, sus críticos aseguran que el Estado se convirtió en una cleptocracia, en la hacienda particular del presidente dos Santos y los suyos. A ese respecto, el miembro más afortunado es su hija Isabel, considerada hoy la mujer más rica de África, con una fortuna que varía, en función de las fuentes, entre los 3.000 y los 20.000 millones de dólares.

El nepotismo fue el método con el que la presunta víctima pergeñó ese saqueo del Estado y sus recursos naturales. Sus hijos fueron ubicados en altos cargos de la Administración y la primogénita, especialmente, resultó beneficiada con la concesión de contratos a dedos y el otorgamiento de créditos no reembolsados. Las estimaciones de ‘Luanda Leaks’, una filtración de sus documentos empresariales, hablan de que ella y su marido han creado 200 empresas en 40 países con especial incidencia en sectores como la banca, las telecomunicaciones o el transporte.

La sospecha de que la causa del fallecimiento de José Eduardo dos Santos haya sido el envenenamiento viene motivada por el infortunio que cayó sobre la familia tras la retirada del patriarca en 2017. Su delfín, José Lourenço, traicionó la confianza depositada por el mentor e inició una estrategia destinada a eliminar sus privilegios. Isabel dos Santos fue destituida de su cargo como presidenta en Sonangol, la compañía estatal de petróleo, y encarcelado José Filomeno, otro de los vástagos, acusado de desviar 500 millones del fondo soberano que dirigía.

La marcha del padre de la patria a Barcelona, donde residía, estuvo motivada por esta política de Lourenço, destinada a acabar con la anterior jerarquía de MPLA. El segundo exportador de petróleo de África celebrará elecciones el próximo mes y existe el temor a que la población, con un 40% bajo el umbral de la pobreza, retire su apoyo a un régimen extraordinariamente corrupto. La familia dos Santos asegura que el progenitor mantenía contactos con la oposición, otro de los motivos, a su juicio, para eliminarlo.

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