En Guinea Ecuatorial los más pobres siguen esperando sus viviendas sociales. Samuel Obiang. Agencia France Presse

Photo d'un quartier de Malabo, le 16 mai 2019
Photo d’un quartier de Malabo, le 16 mai 2019
afp.com – Samuel Obiang

“Muchas de las personas que alguna vez vivieron en alojamientos precarios ahora viven en viviendas decentes, como aquí”, comenta entusiasmado un senador de Guinea Ecuatorial, que vive en viviendas sociales en Buena Esperanza, un distrito de Malabo.

Paredes de yeso blanco y techos de chapa roja o azul, en este barrio de la capital, cientos de casitas idénticas se suceden hasta donde alcanza la vista.

Estos modestos pero funcionales edificios fueron construidos a principios de 2010, en un momento en que el presidente Teodoro Obiang Nguema, en el poder desde 1979, prometió proporcionar a su población “viviendas sociales para todos”.

Desde entonces, han surgido 8.611 viviendas sociales en este país, que cuenta con poco más de un millón de habitantes, según datos del gobierno.

Pero mientras que varios miles de personas se han beneficiado de un programa de propiedad de vivienda subsidiado por el gobierno, los requisitos de recursos excluyen a los más pobres.

“Una persona con ingresos inferiores a 300.000 francos CFA (457 euros) no puede llevarse una de estas casas”, explica Leandro Eneme, un comerciante de 42 años que vive en Buena Esperanza.

“Mire los coches que pasan”, agrega, señalando los relucientes 4×4 que circulan entre las casas. “No hay nada pobre aquí.”

Buena Esperanza fue construida originalmente para reubicar a algunos de los habitantes de Nubili, la barriada más grande de Malabo, donde miles de guineanos ecuatorianos se apiñan en pequeñas chozas de hojalata.

– “Primero, algo para comer…”

En ese momento, el anuncio suscitó una ola de esperanza entre los habitantes, que vieron la posibilidad de escapar de las deplorables condiciones de higiene, las epidemias y los frecuentes incendios en el barrio.

Pero diez años después, la gran mayoría de los residentes de Nubili nunca no ha salido de allí por falta de dinero.

Este es el caso de Elena Oye, una vendedora de alimentos, que intenta cubrir las necesidades diarias de sus cuatro hijos.

“En aquel momento, nos pidieron que pagásemos 1,5 millones de FCFA (2.287 euros) para tener una casa en Buena Esperanza”, explica esta madre de familia.

Una cuenta en la que hay que ingresar cada mes 72.500 francos (110 euros) a lo largo de varios años para convertirse en propietario de la vivienda.

“Por falta de dinero, perdimos la vivienda. Necesitábamos, antes que nada, algo para comer”, explica la mujer que, en los meses buenos, gana unos 120.000 francos (182 euros).

En Guinea Ecuatorial, a pesar de tener uno de los ingresos per cápita más altos de África, la mayoría de la población sigue siendo pobre.

“¿Cuándo dejará de quejarse la gente? En ningún país del mundo el gobierno proporciona vivienda gratuita. El gobierno ha hecho lo mejor que ha podido construyendo estas viviendas y reduciendo los precios”, dijo a AFP Eugenio Nze Obiang, ministro de información y portavoz del gobierno.

Después de la subida de los precios del petróleo, su caída brutal en 2014 sumió al país en una crisis económica, de la que ahora está luchando por salir.

– “Siempre los mismos”.

Las grandes obras se han ralentizado considerablemente, se ha suspendido la construcción de viviendas sociales y se ha estrechado la oferta.

“Hoy en día, los ricos están comprando estas casas para alquilarlas”, dice Engono Mbo, de 40 años, que ha renunciado a solicitar una vivienda. “Siempre es la misma gente la que se beneficia”, dice.

Con la crisis, muchos beneficiarios tampoco pudieron hacer frente a sus pagos mensuales.

Esta situación llevó al gobierno a principios de febrero a revisar las condiciones de acceso a estas viviendas sociales.

La duración del crédito se ha ampliado, reduciendo así el importe de los pagos mensuales.

“Esta es una muy buena noticia para mi familia”, dice Marisol Andeme Esono, una enfermera que vive en un apartamento de dos pisos en Malabo II, otro distrito de la capital.

“Pagaba 200.000 francos (304 euros) al mes por mi casa, lo que equivale a mi salario”, cuenta esta mujer que explica a AFP que cada vez tiene más dificultades para llegar a fin de mes.

Ahora se le piden 70.000 francos CFA (106 euros), casi tres veces menos.

En Buena Esperanza, los pagos mensuales pasaron de 70.000 francos CFA a unos 50.000 (76 euros).

Sin embargo, esta cantidad sigue siendo demasiado alta para muchos guineanos ecuatorianos. “La vivienda social es para las clases medias y altas”, dice Estanislao Obiang, un estudiante.

https://information.tv5monde.com/afrique/en-guinee-equatoriale-les-plus-pauvres-attendent-toujours-leurs-logements-sociaux-300996