El régimen de la alegre memoria (Obiang Nguema Mbazogo) y la perversión: Capítulo (¿…?): Una interpretación anquilosada – aunque intencionada – del principio de legalidad penal de parte de Sergio Abeso Tomo, abogado de nuestro vicepresidente Teodoro Nguema Mbasogo Mangue, ante el Tribunal de Apelación de París. Por Ángel-Obama Obiang Eseng.

Por Ángel-Obama OBIANG ESENG.

En el telediario de las 21h, día 10 de los corrientes, de la Radio Televisión de Guinea Ecuatorial (RTVGE), fue expuesta la declaración de Sergio ABESO TOMO en defensa del vicepresidente Teodoro Nguema Obiang Mangue, por el caso “Bienes mal Adquiridos” en el Tribunal de Apelación de París. El abogado puntualizó, entre otras cosas, la falta de competencia del tribunal para tratar el caso. Un juicio al que acusó de “político” contra su defendido en tanto que la causa no tenía nada que ver con la normativa de Guinea Ecuatorial, ya que la corrupción por la que estaba siendo juzgado en aquel momento se extendía únicamente a funcionarios y no a los ministros.  Además, de manera casi eufórica, adelantó que iba a ganar el recurso, y que, si así no fuera, recurriría a las instancias correspondientes de los Tribunales Internacionales. La información procedía del programa “A Fondo”, también de la RTVGE.

Con independencia de la sentencia que el Tribunal vaya a dictar, y, teniendo presente el derecho a la defensa de todos los ciudadanos guineoecuatorianos previsto en el artículo 13. J de nuestra Ley Fundamental –también reconocido en el artículo 14.3d del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos-, encontramos apropiado recalcar:

En primer lugar, que estas declaraciones son una muestra fehaciente del comportamiento depredador de los actuales gobernantes que se limitan a saquear, sin piedad, la riqueza de nuestro suelo patrio con total y absoluta impunidad. No extraña el hecho de que, hasta el momento, desde que asumieran el poder los actuales dirigentes, no haya habido ninguno, ni familiar ni allegado, que en el país haya sido acusado y condenado por un delito de corrupción, a pesar de ser todos poseedores de abundantes riquezas sin haber demostrado el origen de las mismas en patrimonios anteriores a la ocupación de sus cargos públicos.

En segundo lugar, evidencian –siempre refiriéndonos a las declaraciones –la animosa intención de falsear la finalidad del Principio de legalidad del Derecho Penal en beneficio de particulares y costa del interés general.

Desde el punto jurídico-histórico, el principio de legalidad del derecho penal nullum crimen, nulla poena, sine praevia lege (ningún delito, ninguna pena sin ley previa) tiene su originen en el siglo XVIII en un marco donde la arbitrariedad de los dirigentes conformaba la realidad de la sociedad. Esta última, hastiada por el sometimiento, lideró una lucha para que en adelante las detenciones dejasen de ser abusivas, la lucha se vio reflejada en el ensayo De los delitos y las penas del ilustrado jurista Cesare Beccaria, y finalmente, iniciado ya el siglo XIX, fue recogido en el principio de legalidad. El nullum crimen, nulla poena sine praevia lege nace como una herramienta de la población para poner fin a un poder ilimitado y capitanear el proceso para una sociedad más igualitaria en materia de derechos.

La política y el derecho requieren ir a la par. Para Sergio Abeso, según las leyes de Guinea Ecuatorial el Vicepresidente, Teodoro Nguema Obiang Mangue, no puede ser acusado de corrupción en el propio país –mucho menos en Francia –por el burdo razonamiento de que las leyes penales de Guinea Ecuatorial, nuestro país de todos, no contemplan este tipo de delitos ni las penas correspondientes.  El abogado se anquilosa en leyes que iban dirigidas también a instituciones y órganos que, aunque hoy en día varíen sus denominaciones, en el momento de su promulgación cumplían las mismas funciones que ahora.

Este hecho coyuntural mantiene a los actuales poderosos del país interesados en dichas normas obsoletas, pues no cambiando lo que se ha de cambiar podrán seguir campando a sus anchas: haciéndose hasta donde quieran y puedan, de manera impune, con los beneficios de la riqueza de nuestro suelo patrio.