El petróleo en Guinea Ecuatorial, pobreza, corrupción y maldición de los recursos. Ubaldo Martinez Veiga. CEAH-UNED. Noviembre 2017.

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El petróleo en Guinea Ecuatorial, pobreza, corrupción y maldición de los recursos.

                       Ubaldo Martínez Veiga,  CEAH-UNED

 

El petróleo de Guinea Ecuatorial se obtiene fuera de la costa (offshore)

El dato que da el título a este epígrafe puede parecer algo banal, que tiene que ver con problemas “espaciales” o geográficos que, como tales, no tienen importancia. Sin embargo, las cuestiones de tipo espacial son centrales y determinantes en la constitución del análisis científico.

En uno de los mejores, incluso se podría decir que el mejor, libro que se ha escrito sobre el petróleo, Fernando Coronil ofrece una consideración seminal (1997: 106-108). Según él, en 1943 se promulga en Venezuela una nueva ley que cambia de una manera importante la política petrolera. La ley promulgada por el General Isaías Medina Angarita en 1943 aseguraba la presencia a largo plazo de la industria petrolera en base a darle concesiones por un período de cuarenta años. La ley de 1943 propugnaba que el papel del gobierno, no solo era obtener recursos más abundantes de la industria del petróleo, sino promover la industrialización de Venezuela. Como se empezó a decir en este tiempo: “sembrar el petróleo” (p.108). La ley de 1943 juega un papel fundamental en la transformación de Venezuela en una nación que podríamos designar como “petrolífera.” En la ley se reconocía que el subsuelo era propiedad nacional y que el papel del Estado será salvaguardar esta propiedad a favor de la colectividad. “La ley confirmaba el papel dual del estado como poder soberano y propietario de la tierra. El reconocimiento de estos papeles legitimaba una política petrolífera de incrementar los impuestos, (a las empresas petrolíferas) y de una política económica de un desarrollo promovido por el estado,” (Coronil 1997: 108). Pero es importante subrayar una diferencia relevante entre lo que ocurre cuando se introduce la producción del petróleo en Venezuela y lo que acontece cuando se introduce la ley de 1943. En el año 1914, la Compañía Royal Dutch Shell empieza a producir petróleo. El Gobernante de Venezuela es el General Juan Vicente Gómez, un dictador que duró mucho tiempo en el país, desde 1908 a 1935. En la ley, que regula las concesiones de petróleo hasta 1943 se establecía que las empresas petrolíferas pagaban de media un “royalty” del 9 %. Es llamativo que durante este período las compañías petrolíferas pagaban menos en “royalties” que las exenciones fiscales sobre los bienes que importaban, y de las que estaban exentas por el propio gobierno. La razón para esta situación está en que el gobierno de Gómez era muy personalista, sin ninguna base social ni popular. Por esta razón, no podía permitirse el enfrentamiento con las compañías petrolíferas, y, por ello, era muy receptivo con respecto a sus presiones. Como dice Coronil, (1997: 82), “estas regulaciones favorables reflejan la búsqueda por parte de Gómez del apoyo político de las compañías petrolíferas”. Apoyándose en estas firmas poderosas usaba el estado como un gobierno privado. Gómez se convirtió en el propietario más grande de Venezuela y uno de los hombres más ricos del continente. Tanto el trato de favor con respecto a las compañías petrolíferas, que lo justifican, como con respecto al enriquecimiento inmenso, son paralelos en el caso de Gómez y en el de Obiang Nguema en Guinea Ecuatorial. De ello hablaremos más adelante. Es importante subrayar que la ley Gómez “exige que las compañías petrolíferas pongan sus refinerías fuera del país, (offshore), en la isla holandesa de Curaçao, para evitar crear grandes concentraciones de trabajadores con los consiguientes problemas laborales,” (Coronil 1997: 107). Aquí el paralelismo entre Venezuela en aquel periodo en donde la industria del petróleo se coloca fuera, y Guinea Ecuatorial, donde ocurre lo mismo, es bastante grande. En los dos casos se quiere obtener el dinero del petróleo, evitando la concentración de trabajadores y las cuestiones de tipo laboral que pueden aparecer. En contraposición a la ley Gómez, la ley de 1943 o “Ley Medina” incluía una clausula muy importante: obligaba a las compañías a construir refinerías dentro de Venezuela. Con ello, “el gobierno Medina buscaba diversificar la economía venezolana. El papel del gobierno no era únicamente extraer más recursos de la industria petrolera, sino promover la industrialización de Venezuela,” (Coronil 1997: 107-108).

Pero, con ello no se produce una integración de la industria del petróleo dentro del país; de alguna manera sigue siendo externa a él, (Coronil 1997: 108). Aunque la Ley Medina exigía la colocación de las refinerías dentro del país, “la invisibilidad social no ha aumentado la amnesia histórica con respecto a la transformación (de Venezuela) en una nación petrolera….esto puede tener su origen en que la industria (petrolífera) se origina como un enclave extranjero….la extracción de petróleo es totalmente distinta de las actividades de la agricultura de exportación que implican grandes sectores de la población en ciclos estacionales de planta y recolección o de la reproducción del ganado, y lo mismo ocurre en la mayoría de las explotaciones mineras.” Esto ocurre no sólo en Venezuela, sino también en el caso que vamos a estudiar de Guinea Ecuatorial. Lo que Coronil quiere decir es que la extracción del petróleo es intensiva en capital. Después de la fase de exploración, los trabajos, que la extracción crea, tienden a disminuir. Estas observaciones muy pertinentes de Coronil han sido ampliadas a fenómenos más generales.

Centrándonos en lo que ocurre en África, podemos encontrar algo bastante interesante. James Ferguson (2016: 194-210), ofrece un capítulo en el que compara el sistema de extracción del petróleo con otro sistema de extracción de mineral, en este caso de cobre.

En el caso del petróleo se estudia lo que ocurre en Angola y en el caso del cobre se estudia lo que ocurre y ha ocurrido en Zambia. La dicotomía entre el petróleo y el cobre se parece mucho a la dicotomía que Coronil establecía entre el petróleo y la agricultura y obtención de minerales en Venezuela, pero es interesante analizar un poco casos africanos porque, en principio, se piensa que se parecen más al caso de Guinea Ecuatorial que el caso Latinoamericano. Por otra parte, Ferguson se lamenta de una situación que se parece bastante a aquella en la que yo me encuentro. “Es difícil,” dice, “escribir acerca de los nuevos desarrollos en África, porque sobre este problema no hay hoy día investigación académica y prácticamente nada que los antropólogos pueden considerar como trabajo de campo,” (p.195). Ferguson dice que él tuvo que recurrir a una literatura rica en la que se incluyen informes de ONGs, de organizaciones filantrópicas y de organizaciones internacionales etc…Hay que decir que me he encontrado con los mismos problemas y por ello he usado todo tipo de documentos y también trabajos académicos que han servido de mucho.

Hay una pregunta que se hacen con frecuencia desde los periódicos hasta los técnicos del desarrollo: ¿por qué es África tan pobre? A ello se suelen dar muchas respuestas y entre ellas se puede escoger la que ofrece el Banco Mundial cuando dice que las economías africanas están estancadas porque son incapaces de atraer inversiones privadas debido al mal gobierno, la corrupción o la violencia civil.

En un artículo muy conocido, William Reno (2001: 187), dice que hay un estudio de la OECD sobre los sistemas de inversión en los países en desarrollo en donde se afirma que en los años 1994-1996 hay que colocar a África como un lugar con la mayor tasa de riesgo. La lista de países se inauguraba con Angola, la República del Congo y Guinea Ecuatorial.

Efectivamente se trata de países en una situación de guerra civil o con gobiernos sin ningún respeto por los derechos humanos que se presentaron como exitosos en el crecimiento económico. Por ejemplo, Angola tiene una de las tasas más altas de crecimiento del PIB durante periodos, como el final de los ’80, en donde se daba una situación de Guerra Civil y lo mismo se podía decir de Sudán que en los 1990 tenía una tasa de crecimiento del 8.1 %, que lo coloca en lo más alto de los países de África, a pesar de encontrarse en una situación de guerra brutal.

Ferguson establece una dicotomía entre Angola y lo que ocurre en Zambia. A partir de los datos ofrecidos, se pueden construir dos tipos ideales: uno es Angola y el otro Zambia. El primero va dirigido a la producción de petróleo y el segundo a la producción de cobre. Las condiciones y características son bastante distintas. Una de las producciones fundamentales de Angola es el petróleo.

En esta producción el país es uno de los que más producen en el mundo. A principio de los 2000 producía, algo así como un millón de barriles de petróleo y se esperaba que en pocos años llegaría a 2 millones, bastante más que lo que produce Kuwait. La producción tiene lugar fuera de la tierra, en el mar, fuera de la costa (offshore). Además, una parte muy pequeña de la riqueza obtenida del petróleo entra en la sociedad angoleña. El pueblo angoleño es extremadamente pobre y el país está muy bajo en el índice de Desarrollo Humano de la ONU. Incluso hay un dato muy llamativo. En el año 2000 la UNICEF declaró que Angola era el peor país del mundo para que los niños pudieran nacer (A. Blakely, J. Araujo, F. Nardin y E. Rich 2000). La producción del petróleo es una industria muy intensiva en capital y hay muy pocos trabajadores, fuera de la seguridad, que sean nativos. La mayoría de trabajadores cualificados son extranjeros traídos con contratos muy cortos. Tanto el Fondo Monetario Internacional como el Banco Mundial, se “lamentan” continuamente de la ineficacia del sistema de gobierno corrupto de Angola. Sin embargo, las compañías petroleras parecen estar muy satisfechas. El gobierno de hecho ha vallado y aislado el sector petrolero del resto de la economía de Angola que se afirma que es ineficiente. Este aislamiento esta reforzado, apoyado, e incluso creado por el carácter extraterritorial (offshore), de la industria petrolífera.

La actividad petrolera de Angola se contrapone a lo que ocurre en Zambia (anteriormente llamada Northern Rhodesia); allí, en la parte central del país hay una zona que se designa con el término de “Copper Belt” o Cinturón del Cobre. Los ingleses inician la producción de cobre en minas, a partir del final del los 1920. Esto trae consigo la aparición de un desarrollo industrial muy importante que transforma la estructura del país.

Es interesante tener en cuenta que este lugar es quizás uno de lo sitios más y mejor estudiados por los antropólogos. En 1941, uno de los más grandes, Godfrey Wilson, decía: “Sobre la civilización de un continente primitivo se ha colocado un dedo de acero; ello ha atraído cien tribus y les ha traído nueva riqueza, nuevas ambiciones, nuevos conocimientos, nuevos intereses, nuevos creencias y nuevos problemas” (1941: 9). En el cinturón del cobre, había una vía del tren por donde viajaban las personas y se transportaba el cobre. Era una línea que circulaba por esta zona y llegaba hasta Livingstone en el Sur. Aquí, decía Max Gluckman (1961), estaba teniendo lugar la “Revolución Industrial Africana.” Hay que tener en cuenta esta observación, porque es bastante exacta. En 1985, Ferguson comienza una serie de períodos de trabajo de campo, y a partir de ellos escribe un libro (Ferguson, 1999). A él nos referimos para describir de una manera muy rápida el caso que queremos analizar. Angola y Zambia se parecen en cuanto que en la primera se produce petróleo y en la segunda cobre. La industria minera del cobre se distingue de la del petróleo en que la extracción del cobre era muy intensiva desde el punto de visita del trabajo mientras que la del petróleo es todo lo contrario. Otro dato fundamental consiste en que la actividad extractiva del petróleo tiene lugar fuera y alejada de la población autóctona, e incluso las autoridades aíslan y alejan la actividad de los lugares en los que habitan los posibles trabajadores. En contraposición a lo que ocurre en la extracción petrolífera, en el Copperbelt de Zambia, la inversión en la minería del cobre trae consigo la construcción de “poblados de las compañías,” algo así como lo que en Cataluña eran las “colonias industriales” que han sido estudiadas magistralmente por Ignasi Terrades (1994). En estos poblados, que estaban al lado de las minas, y que por ello se contraponen absolutamente al carácter extraterritorial de la explotación del petróleo en Angola, en Zambia había una cantidad enorme de trabajadores. Se calcula que unos 100,000. Estos poblados mineros, que son un ejemplo del paternalismo presente en los inicios de la Revolución industrial, poco a poco incluyen escuelas, hospitales, trabajadores sociales e incluso cines, lugares de deporte y hasta programas educativos. Es todavía más importante la aparición de sindicatos, en algunos casos poderosos, que luchan por salarios mejores y servicios sociales decentes. El carácter intensivo del trabajo en el caso de la obtención del cobre se comprende porque el volumen de trabajadores era muy grande, mientras que en la producción petrolífera de Angola no llega a 10,000 trabajadores. El sistema de producción de Zambia entra en una crisis profunda en 1970, y falla y casi desaparece en 1980, mientras que el modelo de Angola no sólo se sostiene, sino que ha crecido enormemente en el presente “con incrementos masivos en inversión extranjera y en producción,” (Ferguson 2006: 201).

Si se considera Angola como un tipo ideal o modelo, “Guinea Ecuatorial pertenecería a este tipo de países.” Más adelante vamos a dedicar un espacio a analizar lo que ocurre, pero, resumiendo un poco lo que más adelante vamos a considerar más detenidamente, ahora se puede resumir con palabras de Ferguson: “Guinea Ecuatorial, con una población nacional muy pequeña, con unas elites de gobierno predatorias y sin piedad, y depósitos muy grandes de petróleo “offshore,” parece claramente que sigue el mismo camino que Angola. Grandes cantidades de inversiones extranjeras han entrado en el país, (más de 5 billones en los últimos 5 años, sólo de los Estados Unidos), y el país ha visto un crecimiento anual del 65 % en 2001 por ejemplo. Sin embargo, las ganancias caen en las manos del Presidente y de su familia y el Banco Mundial dice que estas no tienen ningún impacto en los terribles indicadores sociales del país. Por ejemplo, el 57 % de la población, no tiene acceso a agua limpia y los gastos en educación como porcentaje del PIB se ha quedado en el 1.7 %” (Ferguson 2006: 202).

En un momento vamos a empezar a dedicar todos los esfuerzos a elucidar la situación de Guinea Ecuatorial. Pero hay que hacer una observación antes sobre la dicotomía que Ferguson establece y que hay que rechazar porque no está llevada a cabo cuidadosamente. Debido al interés en considerar África como un todo, Ferguson tiende a considerar fenómenos que no ocurren en el mismo tiempo, desde un punto de vista estrictamente temporal, ni tampoco desde un punto de vista estructural.

Esto se comprueba fácilmente, si se tiene en cuenta que la explotación del cobre empieza en Zambia a principios de los 1920. Esta explotación empieza a sufrir una crisis importante en 1970 y en los ’80 se encuentra en una situación de crisis casi total. En 1970-80, cuando se produce esta crisis brutal en Zambia, es cuando comienza a desarrollarse la extracción de petróleo en Angola. Esto quiere decir que son tiempos distintos, y, lo más importante es que en el caso de Zambia nos encontramos en los inicios de la revolución industrial y por lo tanto en una situación de capitalismo incipiente, mientras que la extracción del petróleo trae consigo un sistema de explotación y de utilización propia del capitalismo tardío, que otros autores designarían como neoliberal. Por eso, no es fácil ni demasiado útil comparar sin más los dos fenómenos. Más bien habría que hacer un análisis diacrónico, que es el que lleva a cabo Timothy Mitchell (2011). Se trata de una obra muy compleja que no se va a analizar en su totalidad. Únicamente se va a ofrecer un pequeño resumen de la misma porque sus planteamientos inciden directamente en lo que estamos analizando. En contraposición al análisis de Ferguson, Mitchell lleva a cabo una consideración mucho más amplia y profunda. Mitchell parte de la experiencia europea y norteamericana y lleva a cabo un análisis diacrónico. Mitchell afirma que la democracia política en Occidente aparece como resultante de la actuación de los mineros, que llevan a cabo luchas importantes para establecer y conseguir satisfacción a las demandas políticas basadas en el poder que tenían para interrumpir la oferta de carbón para la producción industrial capitalista.

Empezando en el siglo XIX, en el resto de Europa y en los EEUU, y llegando hasta 1970 (Mitchell, 2011, cap.I), cuando los sindicatos de los trabajadores ingleses, europeos y americanos consiguen más o menos controlar las condiciones, no sólo de la minería, sino también del transporte y de las líneas de oferta del carbón, la capacidad de usar el control de las huelgas y el sabotaje de la distribución del carbón consigue, no sólo que la riqueza capitalista, de alguna manera, se reparta entre la población trabajadora, sino también que se extiendan las instituciones de la democracia moderna, tales como el voto, los sindicatos y los partidos políticos. Mitchell explica este fenómeno de una manera viva, pero un poco exagerada y criticable. Dice que “los trabajadores en el Occidente industrializado adquieren un poder que hubiera parecido imposible antes del fin del siglo XIX. El nacimiento de la gran industria ha expuesto las poblaciones a una situación extraordinaria de inseguridad social, riesgo físico, sobretrabajo y destitución. La concentración y movimiento del carbón, necesario para llevar a cabo estos procesos industriales, creaba vulnerabilidad. Gradualmente los trabajadores estaban conectados unos con otros, no tanto por los lazos débiles de la cultura de clase, la ideología colectiva o la organización política, sino por la energía del carbón que obtenían de las minas, que cargaban, transportaban, almacenaban y utilizaban. Los actos coordinados de interrumpir, trabajar más despacio o cambiar de movimiento, crearon una maquinaria decisiva, una nueva forma de capacidad colectiva que nacía de las minas, de las vías del tren, de las estaciones eléctricas y de los que las operaban. Más que un puro movimiento social, esta agencia socio-técnica se puso al servicio de una serie de exigencias democráticas cuya implementación gradual redujo de forma radical la precariedad de la vida en las sociedades industriales” (2011: 27). Algunos podrán decir que en este texto aparece un cierto tufillo tecnocrático. Pero cuando se trata del trabajo, se trata de un fenómeno socio-técnico, que tiene un caracter político, y, por ello, no se puede prescindir de su “materialidad” que está constituida, en parte, por  unos componentes técnicos.

El petróleo tiene características bastante diferentes, como se va a ver a continuación con observaciones que vamos a tomar del libro de Mitchell que hemos citado. Como los datos serán tomados de diversas partes del libro, no vamos a estar citándolo continuamente. “El petróleo viene a la superficie movido por la presión que hay debajo, ya sea por el agua que está debajo o el gas, y otras veces por medio de bombas. La producción del petróleo requería y requiere una fuerza de trabajo menor que el carbón en relación con la energía producida. Los trabajadores permanecen en la superficie cerca de la supervisión de los encargados. Como el petróleo aparece como líquido, el trabajo de transporte no requiere masas de trabajadores para que acompañen el petróleo en su camino” (Mitchell, 2011: 36). Un elemento en el transporte del petróleo son los oleoductos que representan una gran ventaja en el transporte, pero, curiosamente, se sabe perfectamente por qué fueron inventados. En un libro hoy ya clásico, Daniel Yergin (1991: 33), explica perfectamente cómo el oleoducto fue introducido en Pennsylvania en los 1860, para evitar las exigencias de aumento de salario de los trabajadores que transportaban el petróleo en barriles que colocaban en carros tirados por caballos, y los llevaban a almacenes que estaban al lado de la vía del tren. Estos trabajadores pertenecían a un sindicato llamado Teamsters, que todavía existe en los EEUU. Este sindicato era muy activo en la protesta por los bajos salarios y las malas condiciones de trabajo. El oleoducto pasa a ser utilizado posteriormente en Baku, donde fue llevado por trabajadores americanos. Aunque los oleoductos podían ser saboteados, como ocurrió en Rusia durante la revolución de 1905, cuando los revolucionarios agujereaban las cañerías, era más fácil arreglar éstas.

Según Mitchell, lo que ocurre a partir de 1960 es que las corporaciones petrolíferas e industrias relacionadas con ellas, (acero, químicas, ferrocarriles, del automóvil, etc.) introducen nuevas tecnologías para el uso, extracción y la logística del petróleo. Ya hemos hablado de los oleoductos, pero hay otras que en su conjunto disminuyen mucho la capacidad del trabajo de controlar, disminuir o incluso parar la oferta de energía para la producción industrial. Otro elemento de transporte son los petroleros o los tanques que sirven de redes de transporte de carácter global. El uso del petróleo ha favorecido la utilización de “containers,” que ha permitido a los capitalistas ganar control sobre el trabajo de los estibadores que eran muy poderosos y han perdido control. Por último, la producción del petróleo es muy intensiva en capital, especialmente en la exploración y perforación. Como resultado de esto, la producción de petróleo ha vaciado las esperanzas de trabajo entre la población local porque las compañías utilizan más bien especialistas y trabajadores que migran de un lugar a otro por pequeños períodos de tiempo, y por ello la organización de los trabajadores basada en un lugar determinado se hace difícil, sino imposible. De alguna manera, se puede decir que el influjo o control que los trabajadores ejercen en la producción de petróleo, en contraposición de lo que ocurre con el carbón, es irrelevante.

Hace ya bastantes años que el sociólogo Serge Mallet (1963) publicó un libro en el que describe un análisis, que él llevó a cabo, de los trabajadores de la Refinería de La Gironde, cerca de Burdeos.

Con el intento de traer petróleo de Arabia Saudita a Europa, Caltex recuperó una antigua refinería de Texaco, cerca de Burdeos, que había sido destruida en la segunda Guerra Mundial. Esta refinería fue reconstruida con fondos del Plan Marshall para procesar los nuevos envíos de petróleo de Arabia Saudita. Como muy bién analiza Mitchell (2011: 152), todos estos proyectos, llevados a cabo con dinero del Plan Marshall se hacían con la intención de crear una fuerza de trabajo en Europa que “fuera menos recalcitrante,” lo cual parecía querer decir que no usara el carbón.

De todas maneras, Mitchell afirma que en Bec d’Ambes se trata de crear lo que él llama una “clase trabajadora nueva.” La refinería de petróleo era un sistema de producción que se había desarrollado y extendido a partir de 1930 hasta 1950. Se basaba en un procesamiento y síntesis automática de materiales. Según Mallet, en vez del antiguo sistema de la línea de montaje en la que los trabajadores producían directamente los objetos, en una planta petroquímica, los trabajadores supervisaban el flujo de substancias y organizaban el ensamblaje automático de nuevos materiales. En la refinería de crudo y en otras actividades, como la producción de materiales químicos sintéticos, de energía eléctrica y de telecomunicaciones, los trabajadores gobiernan procesos automatizados y controlados por computadores. “Entre un operario de a pie que vestido de cuello blanco supervisa el flujo continuo del petróleo y las diversas presiones a que está sometido, y el ingeniero o técnico de nivel más alto, no hay ninguna diferencia especifica, solo una diferencia en la situación jerárquica,” (Mitchell 1963: 41). Aunque parezca que no, esta diferencia es bastante grande.

 

Características del trabajo “offshore” del petróleo en Guinea Ecuatorial

Como es bien sabido, la producción petrolífera en Guinea Ecuatorial tiene lugar en su totalidad “offshore”. Mucha gente, incluso yo mismo hasta hace poco, pensaba que la explotación del petróleo fuera de la costa, en el mar, a veces bastante lejos de ella, era una necesidad porque es el lugar en donde el petróleo y el gas se encuentran. Sin embargo, Hannah Appel (2012), cuando estaba llevando a cabo su trabajo de campo, descubrió que “los geólogos del petróleo pensaban que hay petróleo dentro del territorio (onshore). Los guineanos han visto que aparecen algo así como “charcos” de petróleo que se cuelan como a través de los poros de la tierra,” lo cual parece indicar que hay petróleo “onshore”. El coste de la perforación dentro del territorio representa una décima parte de lo que representa perforar en el mar. Obtener petróleo de la tierra es relativamente barato, no hay que usar plataformas.

En las investigaciones de Appel (2012: 698-700), se entrevistaron algunos representantes del gobierno, algunos managers de plataformas y geólogos. El representante del gobierno decía que una estructura para la explotación del petróleo acarrea muchos problemas para el entorno. Cuando se construye dentro del territorio, hay más posibilidades de problemas para la comunidad. Por ello, desde el punto de vista del entorno, lo mejor es que estė lejos de entornos sociales, y es bastante curiosa la descripción que hace, y que transcribimos al pie de la letra: “una operación dentro del territorio introduce mucha cañería, infraestructura que no es bonita y puede no gustar a los ecologistas y a las personas que se preocupan por los árboles,” (citado en Appel 2012: 698).

Los directivos afirman que llevar a cabo la extracción “offshore” reduce los riesgos, uno está protegido y aislado de las masas. Aquí se está subrayando lo que ocurre con la extracción del petróleo que, en contraposición a la que ocurre con el carbón, está alejada de las masas y de los movimientos y reivindicaciones que ellas llevaron a cabo. En las conversaciones con todos estos personajes siempre aparece la comparación con el petróleo nigeriano que, aunque se produce mucho “offshore” también se produce mucho “onshore”. Algunos de los informantes de Appel dicen que en Nigeria la gente “roba” el petróleo. Es conocido lo que se llama “oil bunkering” y que consiste en coger petróleo de uno de los conductos que lo transportan, llenar un contenedor, meterlo en un barco, llevarlo mar adentro y venderlo a otro barco más grande que lo transporta a lugares lejanos.

En un texto etnográfico Paul Ugor (2013: 11), se encontró con muchos jóvenes que pertenecían lejanamente al MEND (Movimiento para la Emancipación del Delta del Níger). En un diálogo con ellos, salió la conversación sobre el “oil bunkering.” Cuando él designó esta actividad como “robo del petróleo” ellos le respondieron que no había nada criminal en el bunkering. Según ellos, “el bunkering no era nada criminal…se trata de una estrategia para redimir a la gente de la esclavitud y recuperar lo que les había sido quitado por el estado nigeriano y las compañías petrolíferas, durante años y sin su consentimiento.”

También le hablaron de los militares de alta graduación, de los oficiales navales y gente importante de la industria, que los habían utilizado para el “oil bunkering” y no habían obtenido nada de ello, porque no les habían pagado el trabajo.

La producción offshore, lo mismo que las finanzas que tienen lugar offshore, están en estos espacios para evitar la contestación y puesta en cuestión de las condiciones de trabajo y por supuesto la posibilidad de mejorarlas. Lo que el carácter de offshore trae consigo es que se trata de evitar las situaciones que podían introducir volatilidad, o aquellas otras en las que habría que negociar con los trabajadores. Como ya se ha dicho, la industria petrolífera tiende a aislarse de la vida normal de las poblaciones y el carácter “offshore” le da un aislamiento físico que trata de evitar los conflictos, no solo por las condiciones del trabajo sino también por los problemas medioambientales que no sólo vienen, como decía el ingeniero ecuatoguineano, de aquellos que “aman los árboles” sino de que se trata de un problema, que otro ingeniero ecuatoguineano explicaba perfectamente cuando comparaba la manera de limpiar el agua de donde se obtenía el petróleo. Decía que normalmente en Estados Unidos cuanto más petróleo se obtiene es más difícil limpiar el agua. En otros lugares del mundo, la cantidad de petróleo que se saca está relacionada con la calidad del agua. En Guinea no hay nadie externo que analice el agua. En la plataforma de vez en cuando se dice que la gente tiene que prepararse para un análisis del medio ambiente. “El que lleva a cabo el análisis es siempre alguien de dentro de la compañía y el resultado es siempre bueno.” Esta observación indica que el llevar la actividad de extracción “offshore” tiene como misión también no llevar a cabo los exámenes pertinentes sobre los efectos en el agua y el medio ambiente. El hecho de que la actividad se lleva a cabo “offshore” crea una especie de valla espacial alrededor de la explotación que le separa de la situación normal en la tierra e impide las críticas de los habitantes y sus reivindicaciones (Barry, 2006). Todos sabemos que los problemas ambientales son graves. En la explotación de petróleo y gas en el mar hay un fenómeno que se llama el “agua producida” que sale junto al petróleo o el gas y cae al mar y tiene un efecto contaminante enorme; esto unido a las roturas y agujeros en las tuberías y en la infraestructura aumenta el efecto polucionante. La colocación de estas actividades fuera, en el mar, las coloca fuera de las comunidades y de la regulación del gobierno, si es que en este caso hubiese alguna, lo cual es más que dudoso. Lo que ocurre en Guinea es un caso evidente de despreocupación por los efectos medioambientales, pero hay otros muchos casos que son lo mismo. Anna Zalik (2009), dice que el “offshore” de México esta desregulado desde el punto de vista del entorno, dado que las restricciones que se imponen al movimiento marítimo alrededor de las plataformas hace que los vertidos y otras prácticas sean invisibles.

Es importante volver por un momento a las condiciones de trabajo. Anna Appel (2012) experimentó lo que ocurre en una plataforma, y de ella tomaremos algunos datos. La mayoría de los trabajadores guineanos tiene trabajos poco cualificados. Son peones, soldadores, reparadores de bombas u operadores de grúa, aunque hay algunos (pocos) ingenieros de petróleo. Las jornadas son muy largas, de 12 horas con 2 medias horas de descanso y los trabajadores dicen que tienen que pedir permiso para ir a hacer cualquier tipo de trabajo. Según la explicación, es para evitar riesgos y es posible que esto sea parte de la verdad, pero también lleva consigo un control exhaustivo.

Trabajan dos semanas y tienen otras 2 semanas libres. En un principio eran 4 semanas y 4 libres. Parece ser que durante un tiempo pidieron a la compañía trabajar 2 semanas y parar otras 2 y la compañía lo concedió. Sin embargo, el problema es que tienen permitida únicamente una comunicación telefónica al día con la familia. Aunque han solicitado hablar más tiempo, esto no les ha sido concedido. Realmente aquí se está significando el aislamiento del trabajo en la plataforma en el mar, que hace imposible que los trabajadores se comuniquen con sus familias, pero mucho más con otros trabajadores y organizaciones etc… en tierra. Un trabajador dijo a Anna Appel (2012: 705), “Estamos trabajando como americanos y pagados como africanos!”

La producción del petróleo “offshore” tiene como misión desconectar los trabajadores de las plataformas del conjunto de trabajadores del país y a la vez ocultar lo que ocurre. No son solo estados los que llevan a cabo esta operación. Las compañías petrolíferas juegan un papel enormemente importante en todo esto. La profesora y activista Anna Zalik, en un blog publicado en Antipode Foundation el 26 de noviembre de 2014, ofrece algunos ejemplos que no vamos a enumerar. Hablamos solo de uno. Se trata de un ejemplo de “la erosión de la protección del trabajo en la industria petrolera mexicana cuando ha comenzado a penetrar la industria “offshore” del petróleo de las industrias extranjeras. Esta penetración ha aumentado en la administración de Felipe Calderón y Peña Nieto.

Al llevar a cabo entrevistas sobre estas cuestiones en la “última década he encontrado trabajadores que trabajaban en explotaciones “offshore” que describían situaciones terribles, pero que no podían hacerlo público porque no lo permitía su contrato. Los trabajadores que se querían organizar en las plataformas entraban en una lista negra y recibían amenazas…Mientras que hay mucha información de carácter general, los informes concretos que se mandan a los inversores cuestan millones de dólares y no están disponibles en las bibliotecas de las universidades.” Esto lleva a cuestionar iniciativas de transparencia cómo el EITI, (Extractive Industries Transparency Intiative). Esta organización se dirige a analizar el petróleo y el gas en los países del Sur, mientras que la regulación socioambiental y financiera, que es la que rige las operaciones de las firmas transnacionales, está oculta bajo siete llaves en los países del Norte.

Guinea Ecuatorial ha intentado ser validada dentro de lo que se llama EITI. Se trata de una institución que trata de introducir códigos de conducta que brotan de esfuerzos previos por parte de compañías, gobiernos y la sociedad civil. La idea general consiste en que las compañías y gobiernos que participan en actividades extractivas publiquen todos los pagos de los operadores de petróleo, gas e industrias mineras, intentando descubrir el influjo e interacción entre las compañías energéticas y los gobiernos para proteger a los ciudadanos, pero también a los gobiernos e inversores de las “manzanas” podridas en la industria, (Eigen, 2009). Guinea Ecuatorial ha tratado de entrar en esta organización más de una vez y ha sido rechazada.

Quizás uno de los problemas fundamentales de Guinea Ecuatorial sea el de la contaminación ambiental. Teniendo en cuenta lo que se dice en West African Oil Watch 2013, (P O Box 28074 Portland OR 97228), “de acuerdo con un informe reciente de la EU, este país no tiene plan de respuesta para los derrames de petróleo, ni equipo para limpiar los contenedores o barcos, ni prensa independiente, ni acuerdos con los países limítrofes para combatir la polución. En vez de ello, las autoridades petrolíferas llevan a cabo su propia limpieza,” sin responder a ningún tipo de regulación externa lo cual parece muy semejante a no preocuparse por la limpieza real.

A pesar de que la producción de petróleo en Guinea Ecuatorial ha sido y sigue siendo “off- shore,” hay que tener en cuenta que en noviembre de 2011, el Viceministro de Minas, Industria y Energía, Gabriel Lima, indicaba que el Gobierno “invitaba también a participar “on-shore” (dentro del territorio). Nosotros tenemos únicamente una compañía, Total, que ha perforado dos pozos “on-shore”…si se mira a los pozos “on-shore” en Camerún y Gabón, allí es donde tienen la mayor parte del petróleo,” (“Equatorial Guinea Aims For On-shore Exploration,” Petroleum Africa, 9 noviembre, 2011). Tenemos que referirnos a los trabajos de Philip M Mobbs (2013, 16.1) que afirma que “en 2013 el Ministerio de Minas, Industria y Energía que ratificaba que había 8 nuevos contratos de participación para la actividad de producción de petróleo crudo y gas natural. Seis de los contratos eran para el trabajo “off-shore” y dos, eran para trabajo en tierra firme.” Dado que los trabajos de Mobbs publicado por el Departamento del Interior de los Estados Unidos, (US Geolgocial Survey) parecen estar bastante bien informados, sin embargo no sabemos si estos contratos “on-shore” han tenido alguna repercusión en la práctica.

 

La coyuntura actual del petróleo y su influjo en Guinea Ecuatorial

Cuando Guinea Ecuatorial se hizo independiente en 1968, la economía estaba centrada en el cacao, especialmente en las plantaciones de la isla de Bioko. En 1969, la producción de cacao era de 28,000 toneladas. El Presidente Macías nacionaliza la industria y expulsa a los trabajadores extranjeros (cameruneses, nigerianos, españoles etc). Esto casi destruye la producción de cacao. En 1979, la producción es de 4000 toneladas, (Max Liniger Goumaz, 1988: 89-90).

En 1979, Teodoro Obiang decreta la devolución de las tierras a sus propietarios previos y en 1980, 66 propiedades (20,000 hectáreas) se devuelven a los colonos españoles. La mayoría de ellos vuelven a España o ya están fuera. A partir de 1981, 21,000 hectáreas son distribuidas a pequeños propietarios guineanos y emerge una clase de pequeños y medianos propietarios. Pero en este momento la falta de financiación, la escasez de la mano de obra y la caída del precio del cacao hace que este tipo de producción entre en crisis. En 1998-99 aumenta la producción de cacao de nuevo, pero muy poco, 4,300 toneladas. A pesar de ello se convierte en el tercer producto después del petróleo y de la madera.

Es interesante estudiar la evolución del cacao, porque es durante mucho tiempo la explotación agrícola fundamental de Guinea. En el “African Economic Outlook” sobre Guinea Ecuatorial, (www.africaneconomicoutlook.org  2012), se hacen algunas observaciones sobre el cacao que son muy interesantes. Allí se dice: “La tasa de crecimiento de la agricultura ha sido estable durante los últimos cinco años. Lo mismo ha ocurrido con su composición sectorial, teniendo cerca de dos tercios de su producción en forma de productos alimenticios. El cacao es todavía el producto agrícola para la venta que los productores guineanos heredaron de sus propietarios agrícolas españoles y de los trabajadores extranjeros que abandonan el país durante la mitad y final de los ‘70. Este sector, que es muy sensible a los cambios en los precios, sufrió entre 1999 y 2000 una bajada del 20 % en el precio, con grandes impactos en los niveles de producción. Estos han disminuido en un 30 % en el período de 1999/2000 y también han tenido una caída del 5 % en el período de 2000/2001. En 1999 y 2000, la inversión privada en la economía no petrolífera era importante también en cuanto que las inversiones para la transformación y para el avance en el programa de regeneración del cacao, subvencionado parcialmente por la Unión Europea, favorecía un crecimiento sostenido en la madera y en los sectores de producción alimenticia para la venta.” De todas maneras, es bastante discutible que se pueda colocar la industria maderera en el campo de la agricultura. En el caso guineano se parecía más a la industria extractiva que a las actividades agrícolas.

En el African Economic Outlook de 2012, se sigue analizando la marcha descendente en la producción agrícola. Allí se dice: “tanto la agricultura como la silvicultura y la pesca hacen una contribución marginal al PIB, (el 2 % comparado con el 80 % antes de que fuera descubierto el petróleo en los 1990). Los recursos agrícolas y de la pesca están muy infraexplotados. La producción de productos agrícolas para la venta se ha colapsado. La producción de cacao en 2011 eran 859 toneladas comparadas con las 3000 toneladas en 2007-2008. Se puede decir lo mismo de la pesca. La pesca industrial ha visto disminuir el tamaño de sus capturas de 270 toneladas en 2008 a menos de 200 toneladas. La disminución se debe a problemas de equipamiento de pesca y la burocracia para renovar las licencias” (2012: 5).

Cuando se analizan los documentos producidos en África sobre asuntos económicos es curioso que en sus informaciones sobre la agricultura se encuentra latente la idea de que se trata de algo así como de un fenómeno extraño.

En un libro que encontré en una librería de viejo en Londres, y que no tiene fecha de publicación, aunque está claro que ha sido publicado en 1993, se ofrece un informe muy interesante, pero nosotros vamos a fijarnos en lo que dice de la agricultura. “La agricultura ha estado en declive en Guinea Ecuatorial desde la independencia. La agricultura se abandonaba y los nigerianos y otros extranjeros que habían ayudado en el desarrollo de la agricultura fueron forzados a abandonar el país. La producción de cacao, una de los mejores del mundo, cayó de 40,000 toneladas en 1968 a 4000 toneladas en 1987. Los otros productos importantes como el café y la madera fueron disminuyendo de la misma manera. Los productos alimenticios también disminuyeron mucho debido a la política agrícola del gobierno y a consideraciones sociológicas, dado que los guineanos no tienen gran interés en trabajar la tierra. La ayuda alimenticia internacional también ha afectado negativamente a la producción de alimentos. A pesar de un clima favorable y la abundancia de tierra arable, los alimentos básicos como plátanos, bananas, la patata dulce, el aceite de palma y la fruta son cada vez más raros. Pero aquellos que se encuentran son de un calibre y calidad que reflejan la riqueza de la tierra de la nación,” (West Africa Annual XIII, 1993: 90).

Aunque más adelante se analizara este texto, parece que se quiere decir que los productos agrícolas son de una calidad extraordinaria, pero los guineanos no los producen porque es una actividad que no se considera aceptable (?) y por otra parte han expulsado a los que trabajan la tierra que eran nigerianos u otros.

Las divisas que llegaban al gobierno de Obiang estaban basadas en las ayudas de los países de fuera, de la extracción de madera, que es una actividad no sostenible, y algunas otras prácticas ilegales como la exportación de estupefacientes.

En 1987, la industria maderera suplanta el cacao como producción básica. El mercado está dominado por 4 compañías, pero en 1996 había 20 compañías y 26 en 1999. En comparación con otros países como Camerún o Congo, (no dechados de preservación), en donde las explotaciones no pasaban del 50 % en Guinea se daba mucha sobreexplotación, (3/4 de Guinea son bosques), 2/3 de la parte continental estaban destinados a la explotación maderera y estaba cerca de la sobreexplotación. En 1993, se producen 191,000 metros cúbicos y en 1997, 757,000, el 11 % del PIB venía de la madera. En 1997 entra una empresa de Malasia (Schimmer), con concesiones de explotación sobre 200,000 hectáreas el 42 % de la producción del país, (321,237 metros cúbicos), dándose un crecimiento del 61 % en el año 1997.

El modelo Schimmer es un sistema de explotación en base a subcontratas, con empresas a veces de pequeños propietarios. El crecimiento de la explotación se para en 1998 por la crisis económica asiática. La industria maderera es una de las principales fuentes de divisas y está controlada por Teodorin Obiang Nguema (hijo del Presidente). La mayor parte de las ganancias de la explotación de madera están fuera de los presupuestos del estado – atrapados por el régimen y los familiares del Presidente y su hijo. De alguna manera lo que aquí aparece es una especie de desnacionalización.

Esta desnacionalización podría aparecer en un hecho que ocurrió a finales de los 1990. La compañía petrolera Marathon pagó al Presidente Obiang 2 millones de dólares para comprar 2 trozos de tierra en Punta Europa. Se trata de una península en el ángulo noroeste de la isla de Bioko que es el punto más cercano al Campo Petrolífero Alba que está offshore. La compra fue negociada a través de la empresa Abayak SA que actuaba como agente del Presidente y que era administrada por su esposa. “El Presidente Obiang tenía el título de propiedad de la tierra que había sido adquirido en 1984, según afirmaba Marathon en una carta dirigida a Human Rights Watch, (Julio 2009: 27), mucho antes de que se hubiera comprado tierra para operaciones de petróleo y de gas.” Marathon negoció un precio más o menos de 2900 dólares el acre que estaba dentro del precio del mercado. La adquisición se completó por medio de un proceso de expropiación que incluía la oportunidad para la discusión pública y la identificación del vendedor y comprador de la propiedad. Parece que estos últimos extremos no están nada claros.

A principio de los 2000, Marathon Oil promueve un programa multimillonario anti-malaria. Ha sido imposible determinar los resultados de este programa de Marathon Oil (vid. Goldman, 2011). Anthony Goldman dice que “el proyecto anti-malaria de Marathon al comienzo de los 2000 atrajo inicialmente reacciones positivas, aunque el impacto de estas operaciones a largo plazo, típicamente llevadas a cabo en el vacío, es bastante incierto.” Además, en 2005 se da una donación de Exxon Mobil de mosquiteros al Ministerio de Agricultura. Este Ministerio vendía parte de los mosquiteros a Camerún.

 

El petróleo (1980-2013)

1980 – Hispanoil en Joint Venture con Guinea Española de Petróleo (GEPSA) firman un contrato de producción en la zona denominada como Alba. Este sitio había sido probado por Mobil en 1967 con el permiso de la potencia colonial. Los españoles lo abandonaron en 1990 porque GEPSA no pudo encontrar un Mercado para el gas. Inmediatamente se firma otro contrato con Walter International, un afiliado de Walter Oil and Gas, creación del embajador saliente de USA, (Chester Norris). En 1991 el campo Alba empieza a producir gases líquidos. Alba es muy modesto al principio, pero los pozos Alba I y II empiezan a producir 3000 barriles por día en 1992 y en 1994, 7200 barriles. En 1995 el campo Zafiro, en Noreste de Bioko y al sur de las estructuras geológicas del delta del Níger, es explotado por United Meridian y Mobil. En agosto de 1996, empieza con 40,000 barriles y llega a 190,000 barriles por día en algunos años. Se trata de un petróleo de gran calidad. En 1999 se descubre el pozo Ceiba en la costa de Rio Muni. En un principio se pensaba que era el pozo más grande de petróleo de África. Empieza a funcionar en 2000 con 40,000 barriles de petróleo. De todas maneras, la idea de que Ceiba es el pozo más grande de África es algo mitológico. Como Fernando Coronil había dicho hace años, la mitología es una parte de la explotación petrolífera, más importante que la misma economía. De todas maneras, hay que tener cuidado con los pronósticos: Ceiba no parece tan productivo como se pensó en principio.

Las compañías petrolíferas cambian de dueño frecuentemente, de tal manera que en 1998 Mobil se une a Exxon y se constituye como la compañía más grande del mundo. Tritón la compró Amerada Hess y Marathon Oil compra Alba a compañías más pequeñas. Con este cambio de propiedad, el petróleo y gas de Guinea esta controlado por 3 compañías americanas: Exxon Mobil, Amerada Hess y Marathon Oil.

Es importante subrayar en este momento que, en Guinea Ecuatorial, las políticas del petróleo están dirigidas por el Ministerio de Hidrocarburos en donde la figura más senior es Gabriel Nguema Lima que hasta hace poco dirigía las negociaciones para las licencias de explotación, y este mismo Ministerio es el que controla la imposición de tasas a las compañías, aunque parece ser que es el propio Presidente Obiang el que controla este sector y supervisa personalmente todo lo relacionado con él. De todas maneras, hay autores que son grandes especialistas en los problemas del petróleo (Gary y Karl, junio 2003), que hablan de que lo que parece es la inexperiencia de Guinea, que se debe, segun Gary y Karl, a que, en contraposición a ella, países como Nigeria y Gabón fueron capaces de negociar en base a la experiencia adquirida por pertenecer a la OPEC. Esto hace que Nigeria sea capaz de obtener entre el 50 y el 70 % de los ingresos del petróleo, mientras que en Guinea Ecuatorial se obtiene solamente entre el 10 y el 20 %. Es curioso que en Guinea hasta 1998 se obtiene solamente el 13 % de los ingresos y esto se aumenta hasta el 23 % que es muy poco cuando se compara, incluso, con lo que ocurre a nivel regional. Lo que llama la atención es que en Guinea Ecuatorial los gastos para entrar en una nueva relación contractual con una compañía son muy bajos ($ 750,000) en contraposición a los cientos de millones que se pagan en Angola. Llama también la atención que “hasta hace poco no se controlaban fiscalmente los pagos de las compañías al estado.”

Quizás la explicación de este fenómeno está en lo que el FMI dice de Guinea Ecuatorial: “El manejo del petróleo no tiene transparencia y no hay control fiscal de los pagos debidos y pagados por las compañías petroleras. Las ganancias del Gobierno por el petróleo se pagan en cuentas del tesoro que están fuera del país. Además, grandes gastos están fuera de presupuesto y se pagan desde 1996 por medio de adelantos de las ganancias del petróleo, y las compañías se han guardado recursos del petróleo del gobierno que sirven para pagar esos adelantos. Los Directores del FMI estan preocupados por la falta de disciplina y transparencia fiscal y por implementar los procedimientos de contabilidad pública incluyendo el control del gasto…”

Ian Gary y Terry Lynn Karl (2003: 39) hacen una observación que tiene mucho interés: “La inexperiencia de Guinea Ecuatorial se muestra en la historia de las negociaciones sobre el petróleo”. Las tasas al sector del petróleo tienen la forma de un acuerdo entre el gobierno y las compañías internacionales y lo que el gobierno obtiene es (era) muy bajo según los estándares internacionales. A pesar de que en 1998 se introduce una organización regulatoria y de compartir los beneficios, más liberal, para compartir las ganancias de la exploración y producción de hidrocarburos, esto resultó en un aumento bastante miserable de los recibos del petróleo, que pasan de un 13 % de lo que se obtiene a un 25 %, de los beneficios que obtiene el gobierno. Esto es muy bajo, aún teniendo en cuenta los estándares regionales. Los datos de estas ganancias muy bajas son difíciles de explicar. Hay autores que dirán que el origen de estos bajos beneficios está en el hecho de que el gobierno guineano estaba en una situación de crisis grave, y, por ello, era incapaz de exigir ganancias adecuadas. Esta postura fue defendida por algún investigador en el congreso que tuvo lugar en la UNED en el verano de 2016. Otros investigadores afirman que estas ganancias tan bajas se deben a la inexperiencia del gobierno de Guinea Ecuatorial en cuanto a la negociación. Posiblemente las dos causas juegan un papel importante.

Junto a estos problemas, se encuentra la falta de estructuras administrativas que son incapaces de organizar la economía del petróleo. Dada la concentración del poder y las estructuras institucionales que son muy débiles, no parece extraño que el Banco Mundial llegue a decir que la tarea más importante para el gobierno debe consistir en “recoger efectivamente los recursos que se deben obtener del petróleo y organizar estos recursos” (World Bank, 1 Julio, 2002).

Todo esto va unido a algo que ha subrayado el Departamento de Estado de los Estados Unidos, que, en su informe sobre los Derechos Humanos en 2003 (2002, 31 marzo 2003), dice que “el uso de los recursos petrolíferos no tiene transparencia.”

La política fiscal, si es que realmente existe (!), estaba contagiada con gastos enormes fuera del presupuesto, que eran financiados a través de adelantos de las compañías petroleras en base a los recursos que se iban a obtener en el futuro.  Esto significa que, como dice el Banco Mundial, (26 febrero, 1999), “en el contexto de la expansión de los recursos del gobierno, el presupuesto pierde todo relevancia como instrumento de control.”

Los resultados no son sorprendentes. En un tiempo muy corto, la dependencia del petróleo se apodera de la economía, constituyendo el 61 % de los ingresos del gobierno (EIU, 2002), y el 86 % del PIB. Muy acertadamente Gary y Karl, (2003) dicen: “Esto ha alterado la forma de la economía siguiendo el camino de la ya conocida Enfermedad Holandesa (Dutch Disease). La agricultura -especialmente del cacao y del café- ha caído en cuanto porcentaje del PIB desde casi el 60 % en 1991 a menos del 9 % en 2001.” Estos indicadores económicos no están de acuerdo con una mejora apreciable en la vida de la mayoría de la gente. En un pequeño informe sobre Guinea Ecuatorial, el Banco Mundial, (http//:www.worldbank.org/afv1972.htm) dice “que mientras que los descubrimientos de petróleo y la expansión de las exportaciones del mismo han traído consigo una mejoría en los indicadores económicos, esto no ha tenido ningún impacto en los terribles indicadores sociales del país.” La esperanza de vida es de 51 años, y un tercio de la población no va a sobrevivir hasta los 40 años. Mientras que el dinero del petróleo inunda el país, el 57 % de la población no tiene acceso a agua limpia y el gasto en educación ha permanecido constante con respecto al PIB en un 1.7 % desde 1985, antes del actual boom.

Una consultora británica ECL que asesora al Ministerio de Minas y Energía, ha dejado a Guinea en una situación contractual peor que otros países, a pesar de que se renegocian los contratos para compartir la producción en 1998. Hay otras compañías de abogados americanos que asesoran el Gobierno en las disputas por las fronteras con Camerún y Nigeria. También tiene importancia Chester Norris, Embajador de USA entre 1988 y 1991 (y petrolero texano), que parece ser un consejero y amigo personal de Obiang y su principal lobista en USA (no se sabe muy bien a quién ni sobre qué aconseja, aunque no es muy difícil suponerlo). Chester Norris ha fallecido en noviembre de 2016, y quizás sea interesante ofrecer alguna descripción de sus actividades, que tomamos de la Wikipedia: desde que se retiró de Embajador, trabajó como consultor para una compañía (Atlantic Methanol Production Company), que se dedicaba a la perforación de pozos petrolíferos en Guinea. Era considerado como un admirador de Obiang y fue muy citada una frase suya, según la cual “el Presidente Obiang realmente quiere traer la democracia y mejorar el estado de los derechos humanos en Guinea Ecuatorial, y las condiciones de vida de la gente bajo él son bastante buenas.” La mala prensa que tiene Obiang se debe a la información falaz de la prensa española que refleja sus celos por los contratos exclusivos de las corporaciones americanas. La Wikipedia dice que: “Obiang ha sido condenado muy amplia y frecuentemente por la prensa americana por ser uno de los peores déspotas con uno de los peores records de derechos humanos.”

De todas maneras, llama la atención que Guinea Ecuatorial obtiene 39 % de las ganancias del petróleo mientras que en Gabón se obtiene el 78.4 %, 76 % en la República Democrática del Congo y 70.2 % en Nigeria.

El gobierno ecuato-guineano obtiene su dinero de la inversión de las compañías en los campos petrolíferos, fundamentalmente de contratos de participación en la producción. Se trata de contratos que se firman entre el gobierno y las compañías petrolíferas, que especifican lo que se paga y las tasas que otras compañías tienen que pagar, así como el pago de los bonos. Sin embargo, lo que el gobierno se lleva de las ganancias, tal y como está estipulado en los contratos, es mucho menos en Guinea Ecuatorial que en los países cercanos productores de petróleo.

El Banco Mundial (Babelon y Dahan, 30 enero 2003) estimaba en 2003 que Guinea Ecuatorial recibe entre el 15 y el 40 % de las ganancias (otros dicen el 39 %), mientras que otros países subsaharianos obtienen entre el 45 y 90 %. Dos de las más grandes concesiones de Guinea son el pozo Alba (su contrato fue negociado en 1990 y el Zafiro en 1992). La negociación se llevó a cabo sin consultar con el Banco Mundial (julio 2001). Los contratos eran increíblemente favorables a las compañías petroleras dado lo beneficioso de los términos del contrato, y porque el gobierno tenía problemas en monitorizar las transacciones financieras. De hecho, el gobierno afirmaba después que había una discrepancia con las compañías de 88 millones entre 1996 y 2001. El Banco Mundial animó al gobierno a renegociar los contratos, pero el gobierno no lo hizo, porque prefería obtener dinero inmediatamente antes de renegociar a largo plazo, lo cual es algo que el FMI, así como los expertos independientes, aconsejan no hacer nunca (!). La compañía francesa Total se marchó de Guinea porque encontró poco petróleo, y Zafiro no tiene más de 10 – 15 años de vida. Aunque las estimaciones sobre las reservas petrolíferas son casi siempre falsas, esto parece lo más acertado.

Es interesante considerar las reservas de petróleo. Guinea Ecuatorial es el tercer mayor productor de petróleo en África subsahariana y el sexto en África después de Nigeria, Argelia, Angola, Libia y Egipto. Los inversores del petróleo permiten al gobierno conseguir créditos en base al petróleo futuro. Así se origina un préstamo de un grupo dirigido por Deutsche Bank (26 noviembre 2003). En palabras de Roitman y Roso (2001) se trata “de una práctica del gobierno totalmente perniciosa: la de los avances en base a los productos petroleros futuros.” Este sistema lleva a las compañías petroleras a retener en sus manos lo que se ha de devolver de los créditos, evidentemente con intereses sustanciales. Esto representa hipotecar la riqueza petrolera nacional y, por ello, lleva consigo una limitación de la capacidad de financiación de las inversiones públicas, y afecta a las lógicas de redistribución nacional.

Hay un hecho enormemente llamativo que ocurre prácticamente de una manera casi inmediata después del descubrimiento del petróleo y de los primeros pasos en la explotación del mismo. La organización Human Rights Watch (2009: 46-47), plantea un problema central. Según ella, “una comparación entre los indicadores de Guinea Ecuatorial, antes del petróleo y después, ofrece una evidencia clara de una falta de inversión por parte del gobierno en el bienestar de su propia población y en el fallo de no utilizar la cantidad masiva de recursos que ha obtenido el país como resultado de su boom del petróleo. En la década desde que los recursos del petróleo empiezan a llegar, la población permaneció relativamente estable y los indicadores no mejoraron.”

En 1991, un poco antes de la aparición de la producción del petróleo, la UNDP (1991) afirma que Guinea Ecuatorial estaba en el puesto 130 en el ranking del Índice de Desarrollo Humano entre países, en 2008 había bajado en el ranking al puesto166, precisamente cuando el PIB había aumentado. El Fondo Monetario Internacional afirma que, entre 1997, cuando el petróleo comenzaba a salir, y 2002, el gasto en salud, que era del 6.3 % en 1997, bajó a 1.23 % en 2002 (18 septiembre 2003). El gasto en salud disminuyó al 1.23 %. Si de los gastos en salud se pasa a la educación, se encuentra que los gastos en ella, desde 1992 hasta 1996 se mantenía en el 6.79 %, mientras que entre 1997 y 2002 baja al 1.67 %. Un año más tarde, en 2003 el Departamento de Estado de los Estados Unidos critica a Guinea Ecuatorial por sus gastos en los servicios sociales diciendo que no hay evidencia de que la riqueza del petróleo se dedique al bien público.

Tanto los avances (monetarios) en base a los productos petroleros futuros como la poca presión fiscal sobre las compañías petroleras, los modos informales de aplicar las reglas de reglamentación por parte de las autoridades aduaneras, así como el uso personal o privado de la autoridad fiscal y financiera en Guinea Ecuatorial, hace que los beneficios netos del petróleo sean contabilizados a la baja. Todos estos datos hacen que el Departamento de Estado de Energía de USA diga en la pagina web en 2003 que “a pesar del rápido crecimiento en el producto interior bruto, hay evidencias de una apropiación fraudulenta de las ganancias del petróleo, en particular para gastos personales suntuarios. Además, el fallo por parte del gobierno de introducir las ganancias del petróleo a la economía del país, especialmente para financiar las mejoras en infraestructura ha significado poca mejoría en el bienestar social y económico de la mayoría de los Ecuato-guineanos. En 2005, la Organización Mundial de la Salud estimaba que el Gobierno gastaba 1.6 % del PIB en salud (julio 2007). En este mismo año, el Banco Mundial estimaba que el gasto en educación era solo de 0.6 %, (2007).

El FMI afirmaba en 2005, (2005: 4) que los indicadores sociales no han crecido de acuerdo con el crecimiento del PIB, y el Banco Mundial dice que “aunque el descubrimiento del petróleo y la expansión rápida de las exportaciones petrolíferas han traído una gran mejora en los indicadores, no ha habido mejora en los indicadores sociales que son deprimentes.”

En un informe del Banco Mundial, (2014), se afirma “que la esperanza de vida está por detrás de la media mundial en más de una docena de años.”

Un estudio publicado en The Lancet en 2010 por J Knoll Rajaratnam et al., encontró que las tasas de mortalidad neonatal, post neonatal y de la infancia aumentaron en Guinea Ecuatorial entre 1990 y 2010. Dicho de una manera vulgar, los niños morían con más frecuencia después de que habían aparecido los recursos del petróleo, (Wenar 2016: 70).

En conjunto hay que decir que los indicadores sociales bajan o se degradan posteriormente e inmediatamente después de la aparición y explotación del petróleo, y por ello, en este sentido, es absolutamente acertado hablar de la maldición del petróleo. Para encontrar un pequeño cambio en esta situación hay que avanzar desde el año 2005 al 2009. En este año el Banco Mundial (2009) muestra que la esperanza de vida media para un ecuato-guineano es de 50.6 años mientras que la tasa de mortalidad para los menores de 5 años es de 145 por 1000 nacidos vivos. Estas cifras no necesitan comentario.

Sin embargo, ha habido un aumento que hay que reconocer: entre los países que están en el ranking del Informe sobre Desarrollo Humano del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas, Guinea Ecuatorial es el país que gasta la cantidad menor del PIB en educación: 4 %, (UNDP 2009). Esta cantidad es muy baja, pero en términos reales esto representa un aumento significativo en el gasto general si se compara con la era de antes y al principio de la aparición del petróleo.

Ello ha contribuido a un pequeño aumento en los indicadores sociales, que eran previamente bajísimos. Como hemos observado, las inversiones en infraestructuras son importantes, (FMI, 2009), pero estas inversiones se dedican a producir edificios públicos y otros proyectos de prestigio donde ha habido pocas derramas (spillover) a los sectores productivos de la economía, ni tampoco para la salud u otros resultados de desarrollo humano.

Hay que reconocer que, a pesar de lo bajo que sigue siendo el gasto en educación, la agencia norteamericana USAID (2014: 8), afirma algo que indica que la educación sigue mejorando en Guinea Ecuatorial, al menos en algunos aspectos. Traducimos el informe: “solo uno de los fines de desarrollo del milenio podrá alcanzarse en 2015”. De acuerdo con el informe más reciente de los fines del desarrollo del milenio, Guinea Ecuatorial “está a punto de conseguir la educación primaria universal en 2015 con una tasa de matrícula del 76 % neta en educación primaria, mientras que la tasa de alfabetización está al 79 %. Sin embargo, los que terminan la escuela elemental se estiman en un 50 % lo cual hace preocupante la calidad de la educación. El 19 % de los niños menores de 5 años sufren de malnutrición. Según UNICEF, la tasa de mortalidad por debajo de 5 años, que era de 93 muertos por 1000 nacimientos vivos, y la tasa de muerte maternal de 280 muertes por 100,000 nacimientos vivos, están por encima de la media regional en 2010.”

Si nos planteamos el problema del PIB por habitante, que había sido el más bajo del continente, este había sobrepasado el de Costa de Marfil, Camerún, Egipto o Marruecos. En 2001 se pensaba que en 1999 la tasa de crecimiento real del PIB era del 15 %, (debido al aumento de la producción petrolera y a que el aumento de las ganancias del sector no petrolero debía ser del 6 %). Sin embargo, en 1998 las ganancias fiscales del comercio internacional eran de 5.1 mil millones de Francos Cfa, lo cual significaba ganar 3.6 mil millones menos de los que se pensaba.

Las finanzas del Estado registran déficits muy fuertes. En 1997 el tesoro ecuato-guineano se beneficiaba de un superávit financiero de 4 mil millones de FCFA, esto es, un 1.4 % del PIB en contra de la previsión del 6.9 %. En 1998 el déficit son 5.5 mil millones de FCFA lo cual quiere decir una disminución de un 2.1 % en contra de lo esperado, de un superávit de 7.4. A pesar de un sector petrolero y gasístico floreciente, las cajas del Estado tuvieron un déficit crónico. Esta incapacidad de movilizar las ganancias para asegurar los gastos públicos se debe a la gestión particular de estos recursos. La gestión de los asuntos petroleros cae fuera de los presupuestos o forma parte de “algo reservado”, que aumenta los gastos no presupuestarios que van unidos a una redistribución clientelística de estos recursos entre el capital internacional privado y el régimen local, así como entre los miembros del régimen y el clan en el poder.

Son importantes los gastos fuera de presupuesto. Estos se pueden mostrar en un ejemplo esclarecedor: los viajes personales del Presidente a Canadá en septiembre de 1999 en compañía de 30 invitados, financiado por Mobil Oil, después de ser requerido formalmente, y que pagó el hotel, transporte y todos los imprevistos.

Por otra parte, los trabajos en la industria petrolera están bastante bien pagados para los estándares guineanos (Velloso, 2003). Los salarios son: 300 dólares al mes para un limpiador. Las secretarias y los traductores cobran 1200 y 1300. El impacto en la creación de trabajo es muy pequeño porque la extracción de petróleo es muy intensiva en capital. Es muy difícil saber cuántos trabajan. Parece que bastante menos de 10,000 y no llegan a 5000. Muchos de ellos son americanos, cameruneses, nigerianos, filipinos etc. Se trata de extranjeros que rotan entre países africanos. Con respecto a los locales, Agustin Velloso dice en 2003 que Exxon Mobil empleaba a 200 personas locales, Amerada Hess empleaba a 180 personas y Marathon empleaba a 150 personas locales.

Los pocos trabajos disponibles para la población local son usados por el gobierno con fines de patronazgo. Se usan agencias de trabajo que son una institución peculiar guineana. Sirven para ofrecer trabajo descualificado o semicualificado a las empresas y cobran un tanto variable. Las compañías extranjeras no están obligadas a usarlas. Pero son aconsejables porque controlan a los trabajadores y son posesión de la familia del Presidente.

Entre ellas se encuentran: Amilocaser (poseída por Armengol Ondo Nguema, hermano del Presidente, General del Ejército); Nomex (poseída por Gabriel Mbega Obiang Lima, hijo del Presidente y Ministro de Energía); MTT (poseída por Antonio Mba Nguema, hermano del Presidente, General y Ministro de Defensa); Atsige (poseída por Manuel Nguema Mba, tío del Presidente, General y Ministro de Seguridad); Apegesa (poseída por Juan Olo Mba Nseng, suegro del Presidente, antiguo Ministro de Minería y Hidrocarburos); Bomden, (poseída por Julián Ondo Nkumu, Coronel y Director General de la Seguridad Presidencial) (Campos y Mico, 2006: 58-59).

La tasa de cambio se apreció un 15 % entre el final de 2001 y la mitad de 2003. Esto ha hecho la exportación de los productos no petroleros muy costosa, y hace no competitiva la producción de sectores no petroleros de la economía. Esta falta de competitividad se refleja en la disminución de las exportaciones no petrolíferas en un 30 % mientras que la importación de productos no petrolíficos aumentan un 189 % (FMI 2003). De acuerdo con las estimaciones de la Economic Intelligence Unit (EIU Country Report Gabón and Equatorial Guinea, Lonres. Abril 2003) en 2002, las exportaciones de petróleo y metanol representaban el 92 y el 6 % respectivamente, mientras que la exportación de madera y cacao representa un 2 % y 0.6 % respectivamente.

De acuerdo con la EIU (2002 y 2003) la tasa de inflación ha sido de 4.6 % en 2000, de 8.8 % en 2001, de 7.6 % en 2002 y de 6 % en 2003. Los datos reales son mucho más altos. Algunas estimaciones no oficiales recogidas por J. George Frynas (2004) decían que la inflacion era de más del 50 %. “La creciente dependencia del petróleo va unida a una disminución de la explotación de madera y cacao, e incluso a una disminución muy grande de la agricultura. A pesar de que la mayor parte de los guineanos trabajaban en el 2003-2004 en la agricultura, no hay un gran desarrollo de ella ni ningún intento de modernización.” Se trata básicamente de agricultura de subsistencia, que debido a su baja producción hace que una gran parte de los alimentos se importen del Camerún y otras partes, lo que hace que su precio aumente mucho. Esto trae consigo que el nivel de vida real haya disminuido porque debido a la inflación a la población le resulta muy difícil comprar alimentos importados. Como diremos más adelante, esto es un elemento esencial de la Enfermedad Holandesa o Dutch Disease.

El gobierno ecuatoguineano puso aparte cantidades ingentes de dinero para la construcción de la capital Malabo II, 2 carreteras y 2 nuevos puertos, y el Puerto de Luba y el K 5. El gasto en salud y educación es muy bajo: en 1997-2002 se gastó un 1.29 % del presupuesto en salud, Camerún gastó 3.4 %, Nigeria 5.95 %, Mozambique 10.6 % y Sudáfrica 12.1 %; en educación Guinea Ecuatorial se gastó 1.67 %, 4.9 % Angola, 12.1 % Nigeria, 12.3 % Camerún y 21.9 % Sudáfrica.

No se va a analizar todos los fenómenos. Más bien se hará un análisis desde 2008 a 2014. Es interesante analizar qué pasa con las explotaciones. El campo Zafiro colocado al noroeste de Bioko y que está en aguas profundas, está explotado por Exxon Mobil y se trata de la explotación que más produce. Se extrae petróleo y llegó a su punto más alto en 2004 (punto de madurez) y desde entonces ha ido disminuyendo.

El campo Ceiba – cerca de Okume, está offshore de Rio Muni. Produce líquidos y adquiere su punto más alto en 2005-2007 cuando producía de media 42,000 barriles. En 2012 producía 26,000. Okume en su punto más alto (2010) produce 81,000 barriles. Desde entonces se da una disminución continua.

El Campo Alba, (12 millas al Norte de Bioko), produce condensados, (400 millones de barriles de líquidos actualmente en 2012) y 70,000 barriles de condensados.

El gas natural asociado que antes se quemaba (flared) ahora se recoge y es lo que alimenta la planta de gas licuado de Punta Europa (Marathon Oil). Se crea una Compañía Nacional de Petróleo que empieza a operar en 2002. Esta compañía maneja algunos acuerdos para compartir la producción y de Joint Ventures con compañías extranjeras, así como la colaboración, marketing, licencias etc. Es importante el papel de la compañía Getotal que distribuye los productos del petróleo, todos ellos importados, y que no tiene capacidad de refinado. Todo se exporta a USA, España, Italia, Canadá, etc. Se construye el puerto de Luba en 2002. Se trata de un centro de distribución. Después están el Puerto de Malabo y Bata. Todos ellos son muy profundos y por lo tanto muy útiles. El Gobierno crea una compañía para gas Sonagas en 2005. En 2012 se produce un trillón de pies cúbicos de gas en campos asociados a Alba y Zafiro en Bioko.

Guinea Ecuatorial entró en recesión en 2013 con crecimiento negativo:  -4 a -8 % del PIB.  Esto se debe tanto a la bajada de los precios del crudo como a la cantidad de petróleo que se extrae. Después de un crecimiento del 5.3 % en 2012, se piensa que la economía va a deteriorarse más. En 2014, el decrecimiento es de –2.1 % y en 2015 de –8.7 % (African Economic Outlook, 2015: XXIX).

Si se prescinde de los hidrocarburos, el crecimiento de la economía se basa en el gasto de capital público que se utiliza, entre otras cosas, en obras de infraestructura, carreteras, puertos y aeropuertos.

La producción de petróleo y gas a partir de los 1990 lleva consigo un crecimiento económico importante, lo que permite que la renta per cápita llegue en 2013 a 29,940 $. La producción de hidrocarburos ha traído un desarrollo de las infraestructuras básicas, pero no se ha producido una diversificación de la economía, que está basada en un solo recurso, en cuanto que el petróleo y el gas contribuyen cerca del 90 % del PIB y ofrece la práctica totalidad de las exportaciones. Ya lo hemos subrayado antes y, por ello, hay que pensar que se trata de un fenómeno de larga duración, pero el fenómeno más llamativo es no solo la falta de crecimiento de la agricultura, sino su decrecimiento.

De acuerdo con el Equatorial Guinea Economic Outlook (en el período que va más o menos desde 2005 a 2014), “la agricultura, que es la fuente fundamental de recursos y renta para la mayoría de la población, está reducida a la agricultura de subsistencia y satisface menos del 30 % de las necesidades del país.”

 

Relación entre agricultura y pobreza

Según USAID 2013, la contribución de la agricultura y la pesca, que constituyen las actividades económicas más importantes antes del descubrimiento del petróleo, han caído al 1,5 % del PIB, aunque podían contribuir al desarrollo de la actividad económica y a la creación de empleo. Los recursos agrícolas y de la pesca están muy infraexplotadas debido al impacto de la industria del petróleo. La agricultura en general es básicamente de subsistencia, pero incluso algunos productos para la venta van bajando en productividad, p.ej. el cacao llegó en 2011 a un pico de 859 toneladas recolectadas cuando en 2007-2008 eran 3000. La pesca bajó a menos de 200 toneladas en 2010 cuando en 2008 eran 270. Sin tener en cuenta en absoluto algo de lo que no se habla, que es de la contaminación del mar y de lo que se llama el “agua producida.” Lo cual sin duda alguna influye claramente en la baja productividad de la pesca. De todas maneras, es importante subrayar que la producción agrícola, además de ir disminuyendo desde la aparición del petróleo, en 2010 se sitúa en el 1,9 % del PIB (vid. World Bank Data 2012, http//:dataworldbank). En un análisis llevado a cabo por Morgan Bazilian, Ijeoma Onyeji, Peri-Khan Agrawi, Benjamin K Sovacool, Emmanuel Ofori, Daniel M Kammen y Thijs Van de Graaf (2013: 39, Figura 3), se hace una comparación entre varios países africanos productores de petróleo (Liberia, Sierra Leona, Niger, Nigeria, Ghana, Chad, Angola, Gabón, Libia y Guinea Ecuatorial) esta última es la que menos alimentos produce, y lo mismo ocurre comparando este país con Venezuela, Irán, México y Brasil. Podría considerarse esto como una anomalía, pero no parece tal. De todas maneras, la disminución de producción agrícola sigue aumentando. La producción agrícola forestal y de la pesca ha caído a 1.2 % del PIB en 2013 (Kanga, Bernoussi, Mollinedo, junio 2013).

En el caso de África una de las consideraciones más evidentes y admitidas entre los investigadores es que se da una relación clara entre pobreza y desarrollo de la agricultura. En el caso de Guinea Ecuatorial “alrededor de tres entre cuatro personas son pobres y el contraste entre los recursos de los más ricos y las desigualdades son un claro peligro para la estabilidad social. El alto desempleo juvenil empeora el problema de la pobreza” (USAID 2013: 11).

Es evidente que el crecimiento económico es una precondición para la reducción de la pobreza, pero no parece suficiente. Para que los gobiernos sean capaces de establecer estrategias a favor de los pobres, la cualidad del crecimiento importa tanto como la intensidad del mismo (African Economic Outlook 2010: 27). Es verdad que cuando la desigualdad es muy grande es necesario que el crecimiento sea más alto y sostenido para reducir la pobreza, (Bourguignon, 2003; Ravaillon, 2004; Kraay, 2006). La pobreza en África es mucho más alta y más resistente al crecimiento. La tasa media de pobreza para el África subsahariana sigue siendo cuatro veces más que en otros países en desarrollo no subsaharianos. La severidad del índice de pobreza es 6 veces más alta que en los países en desarrollo no subsaharianos, (Fosu, 2009). Además, la elasticidad de la pobreza al crecimiento parece ser significativamente más baja para África subsahariana que para otros países en desarrollo. Varios autores (Besley y Burgess, 2003; Kalvij y Verschoor, 2007) encuentran que en Asia del Este, la pobreza responde dos veces más al aumento del crecimiento económico que en África Subsahariana.

Se ha calculado que África necesita crecer 7 % o más para reducir la pobreza a la mitad. De todas maneras, cuando se alcanza este objetivo, si no se usan estrategias para favorecer a los pobres, incluso este nivel de crecimiento puede no ser suficiente. En ausencia de una dirección del crecimiento que vaya orientada a la reducción de la pobreza, esta puede ser reducida únicamente en base a políticas públicas de carácter redistributivo.

Con estas observaciones lo que se ha querido es subrayar que la relación entre crecimiento económico y pobreza tiene características particulares, que son distintas de las que se dan en otros lugares del mundo en desarrollo. Desde hace tiempo se sabe que el impacto del crecimiento económico en la pobreza se puede maximizar, si se concentra en los sectores en los que se emplean los pobres. En África, el crecimiento agrícola beneficia a los pobres más que el crecimiento de la manufactura o los servicios. Hay un trabajo, que ha tenido una aceptación casi unánime en los estudios de la pobreza en África. Se trata del artículo de Gallup et al. (1977).

Hay que recordar que en África se ha probado que un 1 % de crecimiento del PIB en la agricultura reduce la pobreza al menos 5 veces más, que un crecimiento fuera del sector agrícola (Imai, Gaiha y Thapa, 2011). En el caso de África el crecimiento agrícola beneficia a los pobres más que el crecimiento en la manufactura y los servicios. Según Gallup et al., “cada 1 % de crecimiento agrícola per cápita lleva a un 1.6 % de crecimiento en los ingresos de los pobres.” El papel de la productividad agrícola en la reducción de la pobreza se concluye a partir de un análisis de regresión transnacional llevado a cabo por C Thirtle, X Swiggins y V McKenzie-Hill, (2001), que afirman que cada 1 % de aumento en la productividad del trabajo en la agricultura reduce el número de personas que viven con menos de un dólar al día entre un 0.6 % y 1.2 %. No hay ningún otro sector de la economía que muestre una correlación tan fuerte entre ganancias en la productividad y reducción de la pobreza.

En 2030, más de 600 millones de africanos vivirán en áreas rurales (World Bank, 2008) y la mayoría se basarán en la agricultura como sistema de vida. De acuerdo con Ligou y Sadoulet (2008), en África las unidades domésticas más pobres obtienen hasta cuatro veces más beneficios por un 1 % de crecimiento si este crecimiento tiene lugar en la agricultura más que si se trata de un crecimiento no agrícola. Teniendo esto en cuenta, lo que hay que conseguir no es basarse solo en la agricultura de subsistencia, que es, por ejemplo, el tipo de agricultura más básico y más extendido en Guinea Ecuatorial. Como muy bien dice Mahamadou Nassirou Ba (2016: 571), “una fuerza potente del crecimiento agrícola es el desarrollo de la agricultura comercial. El fin es producir para el mercado, añadir valor a los productos para el mercado y la exportación, y desarrollar las capacidades de la producción local. En conjunto, África está detrás produciendo menos del 3 % del producto bruto global y menos del 1 % de la manufactura global. Es importante tener en mente que el beneficio de la agricultura comercial está en que se mueve por la demanda del mercado. Produce lo que demanda el mercado. En conjunto, los efectos combinados de las ganancias del empleo, el aumento de los recursos, la seguridad alimenticia promovida por la agricultura comercial puede contribuir efectivamente a reducir la pobreza en África.”

De acuerdo con la teoría de Hirschman del “crecimiento desequilibrado,” la relación tecnológica entre los diversos sectores es el mecanismo primario del crecimiento. De acuerdo con él, cada sector tiene relaciones con los otros sectores dentro de la economía. De este modo, la agricultura, que ha sido el factor primario en África, ha jugado un papel importante en su contribución al desarrollo socio-económico. Es la fuente primaria de empleo y seguridad en el alimento para la mayoría de la gente rural, e incluso para toda la población. Es el motor que en un principio mueve la economía y posteriormente, cuando la industria y los servicios empiezan a crecer, su papel disminuye. Pero si la industria y los servicios no se desarrollan como ocurre en Guinea Ecuatorial, y la agricultura ha ido disminuyendo hasta desaparecer, es prácticamente la economía la que desaparece con ella.

En la agricultura la participación de África en las exportaciones mundiales ha disminuido de una manera continua, desde un 8 % en 1971-1980 hasta alrededor de un 3 % en 1991-2000, (WTO, 2012). En el África subsahariana, la mayoría de los más pobres son agricultores. Más o menos el 76 % de aquellos que subsisten con un dólar al día viven en las áreas rurales. Al mismo tiempo, la agricultura es la mayor fuente de recursos y de empleo en estas regiones. Por todo esto, la solución al problema de la pobreza está directamente relacionada con la agricultura. Durante los últimos treinta años la competitividad de muchos de los productos agrícolas para la exportación ha disminuido mucho. En estos treinta años la participación de la agricultura en las exportaciones mundiales ha disminuido continuamente, de 8% en 1971-1980 hasta 3.4 % en 1991-2000. Al disminuir la competitividad de la producción agrícola la dependencia de productos agrícolas importados ha aumentado incluso mucho, como en Guinea Ecuatorial. Es un ejemplo, incluso podríamos decir que extremo, de la disminución de la agricultura. Como ya se ha dicho, la agricultura en Guinea Ecuatorial ha sido y es, en el presente, agricultura de subsistencia. Ba (2016: 565) intenta responder a por qué África sigue teniendo básicamente una agricultura de subsistencia, y la respuesta que da es que “el agricultor ha sido olvidado y marginalizado en el proceso de desarrollo de la cadena de valor. Para que el pequeño agricultor crezca es necesario que sepa lo que ocurre con el producto cuando abandona la puerta del campo.”

De todas maneras, resumiendo lo que se ha venido diciendo, se puede insistir en que: en África el crecimiento económico relacionado con la productividad en la agricultura tiene un efecto cuantitativamente mucho más importante en la disminución de la pobreza o en el crecimiento de los recursos de los pobres, y este parece claro en África y mucho más en Guinea Ecuatorial, en donde se ha dado una disminución enorme de la producción agrícola desde la aparición del petróleo.

Tomamos las causas más importantes, del trabajo de Ba (2016: 555). Se trata de “el tradicional e ineficiente modo de explotar la tierra, los pocos beneficios de las inversiones en la investigación agrícola, bajos consumos, falta de una tecnología eficiente, alta exposición a riesgos y poca capacidad para mejorarlos, falta de entrenamiento, políticas erróneas (o falta de políticas) y esfuerzos equivocados de desarrollo.” Si se analizan todos estos elementos se descubre que el motor de todos estos problemas es el descuido y la falta de políticas apropiadas del gobierno. Si la disminución o incluso desaparición de la pobreza “está directamente relacionada con la agricultura, la desaparición o disminución de la agricultura esta estructuralmente unida al aumento o aparición de la pobreza.”

En África, y en Guinea Ecuatorial en particular, una gran parte de las pequeñas productoras agrícolas son mujeres. Estas no tienen acceso a los canales usuales de crédito cuando estos existen. Son abandonadas a pequeñas instituciones de crédito o a ONGs que no tienen recursos para sacarlas de la pobreza. En un sentido directo el crédito hace a las pequeñas productoras más productivas e eficientes. Si el estado no provee los recursos para ello la agricultura no tiene posibilidad de despegar.

Se puede resumir lo que hemos dicho con una observación del African Economic Outlook, (African Development Bank, OECD, UNDP, Unión Europea, 2015: XVIII): “La agricultura es el primer empleador; de la población en las zonas rurales y la demanda general de productos agrícolas continuará creciendo. La agricultura juega un papel importante en la transformación estructural y reduce directamente la pobreza. La mejora en la productividad agrícola jugó un papel central en los éxitos económicos del Este Asiático y Asia del Sudeste, y esto puede servir como modelo”.

Ya hemos insinuado antes cómo en África, y en concreto en Guinea Ecuatorial, el paliar la situación de pobreza, o incluso una hipotética erradicación de la misma, trae consigo como elemento básico y fundamental el desarrollo de la agricultura. El abandono y desaparición de la agricultura para la venta y en menor medida para el consumo y la subsistencia, como ha ocurrido en Guinea Ecuatorial, implica necesariamente el abandono del problema de la pobreza y su crecimiento acelerado.

Por otra parte, los donantes extranjeros, FMI y la Unión Europea han bajado su ayuda, (¡Guinea es un país rico!). La ayuda externa bajó de 30.8 millones a 21.3 millones entre 1996 y 2000 (EIU Country Report 2002), y, por ello, no se puede fiar el crecimiento en base a ayudas externas.

El FMI (2013), en un informe importante plantea algunos problemas de interés. En primer lugar, hace una descripción de la situación general en Guinea, aunque a lo largo del trabajo hemos ofrecido datos más concretos. “Desde la casi desaparición en 1970 de las plantaciones de café, cacao y aceite de palma, pocos son los productos agrícolas que se comercializan. La pesca y la explotación sostenible de la madera es limitada. Las actividades manufactureras son muy pequeñas en escala. En el sector privado, más de la mitad de la fuerza del trabajo asegurada trabaja en la construcción.” Aunque el texto del FMI es un poco exagerado en cuanto que coloca la desaparición de la agricultura antes de la aparición del petróleo, dado que esta desaparición de la agricultura para la venta desaparece a lo largo del tiempo incluso hasta ahora, es verdad que la importancia de la agricultura para el mercado sufre un gran declive en los 1970, y posteriormente la aparición y extracción del petróleo le va dando poco a poco la puntilla.

Otra observación importante del Fondo es que “las estimaciones más recientes sobre la pobreza, que habrían aparecido en 2006, sugerían que tres cuartas partes de la población vivían entonces por debajo de la línea de la pobreza” (p.4), que se colocaba entonces alrededor de los dos dólares al día (Republic of Equatorial Guinea, 2006). Hay que tener en cuenta, que, de todas maneras, no está claro cómo se llega a estas cifras. Los datos estadísticos son tan poco fiables que el Banco Mundial no publicó los datos de la pobreza de Guinea Ecuatorial en 2010. Pero la poca fiabilidad de los datos estadísticos no implica que la situación de la pobreza en Guinea Ecuatorial sea mejor, sino incluso peor.

Además “las categorías de personas que están más afectadas por esta situación son aquellas que se encuentren entre los 15 y 24 años (claramente los jóvenes), las mujeres solteras y las familias grandes monoparentales con al menos 6 niños. Estas categorías constituyen el 79 % de las unidades domésticas y el 89 % de la población” (USAID 2014: 7). Estos datos son muy importantes porque desglosan y aclaran en concreto a qué grupos es aplicable la categoría de pobres. Dentro de ellos adquieren una importancia básica los jóvenes, que, como muy bien afirma el FMI (2013: 9), constituyen una parte muy grande de la población, dado que “alrededor del 60 % de la población está por debajo de los 25 años de edad.” Entre este grupo de edad la pobreza está unida, como es frecuente, a la situación de desempleo. “Sin embargo, las oportunidades de empleo son muy limitadas debido notablemente al hecho de que el sector no petrolero tiene dimensiones muy pequeñas y el petróleo absorbe únicamente el 4 % de la población activa. Esto subraya la necesidad de diversificar la economía para crear empleos sostenibles,” (ibid. FMI 2013).

El Banco Africano de Desarrollo, (African Development Bank, Republic of Equatorial Guinea, Country Strategic Paper, CSP 2013 -2017), dice algo que hemos repetido hasta la saciedad: “La agricultura y la pesca era la mayor fuente de actividad económica antes del descubrimiento del petróleo. Esta cayó a menos del 1.5 % del PIB en contraste con su considerable potencial para el desarrollo de la actividad económica y la creación del trabajo. La agricultura y los recursos de la pesca están “moribundos” debido en gran parte al impacto de la industria petrolera.” Quizás se puede preguntar por cuál es la razón de este fenómeno. Se puede explicar esto, simplemente, diciendo que el carácter “offshore” de esta industria es una muestra más de que se trata de una industria encapsulada con muy pocas relaciones o incluso “spillovers” sobre otros sectores de la actividad económica, sobre los cuales no ejerce ningún efecto adyuvante sino más bien paralizante o esterilizante.

En vez de difundir los beneficios, la industria petrolera concentra los recursos dentro de sí misma, produciendo un erial a su alrededor. De alguna manera diríamos que la industria petrolera no tiene ningún efecto multiplicador en otros sectores de actividad, llámese agricultura o manufactura.

Teniendo en cuenta esta situación, tanto el FMI como otros organismos internacionales como regionales (p.ej. el African Development Bank) van a insistir en que “las motivaciones básicas del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social son diversificar la economía y enfrentarse a la pobreza”. El equipo del FMI subrayó que “hacer el crecimiento inclusivo requiere un planteamiento comprehensivo de las políticas que incluyen enfrentarse a las necesides sociales, desarrollar el capital humano y mejorar el clima de los negocios para ayudar a crear trabajo. La resurrección de la agricultura comercial y de subsistencia podría ofrecer un potencial substancial de levantar los estándares de vida y generar empleo” (FMI 2013: 16). Abrazando este planteamiento no tratamos de hacer una profesión de fe sobre los principios del neoliberalismo, de los que el FMI está lleno. En lo que nosotros insistimos y aceptamos, y que va en la línea de nuestro discurso a lo largo de estas páginas, es en algunos aspectos del planteamiento del Fondo. Aceptamos, cómo no (?): que las motivaciones básicas del plan son la diversificación de la economía y el enfrentamiento de la pobreza, así como “la resurrección de la agricultura (que el FMI decía en otro lugar que estaba moribunda) de subsistencia y comercial que podrá ofrecer un potencial substancial para levantar los estándares de vida y generar empleo.”

De acuerdo con el African Development Bank, (2013-2017; Kanga, Bernoussi y Mollinedo, 2013: 11), “la pobreza, las desigualdades y el desempleo juvenil sigue siendo alto: cerca de 3 personas entre 4 son pobres y el contraste entre los altos ingresos per cápita y las desigualdades es un peligro serio para la estabilidad social.” La pobreza, como ya se ha repetido frecuentemente está claramente relacionada con la desaparición o disminución de la agricultura. En una economía centrada en la producción del petróleo que, como ya hemos visto, únicamente absorbe el 4 % de la población activa, se impone como una necesidad imperiosa la diversificación de la economía como viene aconsejando de una manera muy insistente el FMI y otros organismos internacionales y regionales. Dentro de esta diversificación, el FMI coloca como piedra angular la resurrección de la agricultura tanto de subsistencia como la comercial, (FMI marzo 2013: 16). La razón para esta “necesaria resurrección” es la posibilidad de ofrecer un potencial substancial para levantar las condiciones de vida de las unidades domésticas y generar empleo. Hay algunos elementos en este planteamiento del FMI que pueden ser considerados como importantísimos. En primer lugar, se plantea la “resurrección” de la agricultura, tanto de subsistencia como comercial.

En una situación como la de Guinea, en donde se puede suponer que hay una cierta abundancia de tierra, el favorecer el desarrollo de la agricultura de subsistencia puede traer consigo una creación de puestos de trabajo que, unidos a los que podría crear la agricultura de mercado, sin duda serían muchos más que los que crea el petróleo, que, como ya se ha repetido, a lo sumo absorbe el 4 % de la población activa. Desde este punto de vista, parece claro que la agricultura daría trabajo a muchas más personas que el petróleo. En el campo de la agricultura de subsistencia no se puede olvidar que, en África y en Guinea Ecuatorial, la actividad agrícola de subsistencia es algo llevado a cabo de una manera mayoritaria por las mujeres. Parece evidente que el desarrollo de estas actividades de subsistencia debería ser favorecido por medio de microcréditos. En el informe del FMI (marzo 2013: 17), se enumeran y se describen someramente los bancos que operan en Guinea Ecuatorial. En un momento de esta descripción, se dice que “la microfinanza es insignificante.”

Por último, hay que subrayar otra observación que hace el FMI (ibid.); “Las autoridades son incapaces de indicar cómo las políticas se desarrollarán en la segunda fase del Nuevo Programa de Desarrollo (que empiezan en 2013), debido a que están revisando aún la primera. De todas maneras, han subrayado que se ha dado un status prioritario a la agricultura y la pesca en el Nuevo Programa de Desarrollo y que se han lanzado iniciativas piloto en educación y salud.” Lo que ocurre es que posteriormente el gobierno crea otro Plan de Desarrollo para 2020, (Goldman, 2011), para enfrentarse al futuro inmediato del declive de los recursos del petróleo. Se trata más bien de una lista de cómo la economía se puede diversificar dentro de los servicios y la agricultura, que podría ser un medio de aplicar recursos para crear nuevos sectores “punteros”.

Goldman (2011: 8) hace una observación muy pertinente sobre “este plan que es un marco para invertir en la creación de una economía más diversificada que se convierte en una lista de deseos, sin compromisos serios, un reflejo de las limitaciones de la capacidad, y una falta de voluntad política y obligada negligencia.”

Esta dura crítica está inspirada en unas observaciones del FMI (2005), que no encuentra gran cosa que alabar en la organización por parte del gobierno de los presupuestos. El FMI había notado que “los presupuestos anuales no incluían ninguna información específica de las asunciones macroeconómicas usadas en la preparación del presupuesto ni tampoco las proyecciones macroeconómicas para la economía en general o la industria petrolífera en particular”; esto es lo mismo que decir lo que decía después Goldman, que el presupuesto es poco más que una lista confusa, sin una metodología clara, ni compromiso con la transparencia o algún tipo de detalle.

Si esto ocurre con los presupuestos, es fácil imaginar lo que ocurre con estos planes de los que hemos hablado hace poco. No solo parece tratarse de datos desiderativos sino también de una manera de responder a las críticas de los organismos internacionales, especialmente del FMI, y, en este sentido, a veces parecen tener como objetivo enmascarar la verdad. Esto es lo que ha aparecido siempre con las declaraciones sobre la defensa o desarrollo de la agricultura, que nunca han llegado a nada práctico.

Una organización Internacional (IBP 2010) coloca los países en un ranking de acuerdo con la claridad y apertura del proceso de creación del presupuesto. En 2010 este organismo dio a Guinea Ecuatorial una nota de 0, dado que el Gobierno no ofrece al público ninguna información sobre el presupuesto y las actividades financieras. Por ello, Guinea Ecuatorial esta en el ranking en el mismo lugar que Fiji y Santo Tomé y Príncipe, que no publican los presupuestos. No se va a entrar en uno de los problemas más graves dentro de este orden de cosas. Se trata de la escasez de datos estadísticos y su falta de fiabilidad. Son especialmente llamativos los referentes al número de ciudadanos de Guinea, o los datos sobre la pobreza. Sin duda alguna, la falta de datos estadísticos tiene un responsable, el gobierno.

Goldman (2011: 16), dice que “el gobierno de Guinea ha disputado las estadísticas debido a que la mayoría de la población es extremadamente pobre.” A esto se puede responder fácilmente que mientras que la población en general es extremadamente pobre, no se puede decir lo mismo del gobierno que podría usar algunos recursos en resolver un problema grave.

 

La maldición de los recursos y de la pobreza

El investigador del desarrollo económico Norton Ginsburg decía en 1957 que “la posesión de una cantidad grande y diversificada de recursos naturales es una grandísima ventaja para cualquier país que se embarque en un período de rápido crecimiento económico.” En esta observación hay que subrayar la idea de que los recursos deben ser diversificados para que conduzcan a este crecimiento económico rápido. La diversificación representa una gran ventaja mientras que la utilización de un solo recurso, o mayoritariamente de un recurso único, se piensa que puede traer graves problemas a los países, lo que se llama “la paradoja de la abundancia,” “el problema del Rey Midas” o la “maldición de los recursos.” Dentro de estos recursos el petróleo se considera como un ejemplo fundamental (The Oil Curse o “La maldición del petróleo”) de este fenómeno.

Aunque esta afirmación no es totalmente generalizable, se puede decir con Terry Karl (2005) que “las consecuencias del desarrollo basado en la explotación del petróleo, en los últimos 40 años han tendido a ser: un crecimiento económico más lento de lo esperado, poca diversificación económica, indicadores de bienestar terribles, altos niveles de pobreza y desigualdad, impactos ambientales destructivos a nivel local, corrupción extendida, pobre gobernanza y una alta incidencia de conflicto y guerra!!”

En 1995 J. Sachs y A.M. Warner publicaron un trabajo, que puede ser considerado como el que da origen a este planteamiento, en el que se dice que los países con grandes recursos petrolíferos han crecido menos que países pobres en petróleo. A pesar de esto, el petróleo ha ayudado a subir el nivel de vida. Además de estos fallos, se da una asociación fortísima entre la riqueza de los recursos y la probabilidad de la falta de democracia y de la corrupción. Sachs y Warner (1994) analizan la relación entre abundancia de recursos y crecimiento económico en base a datos ofrecidos por el Banco Mundial y descubren que esta relación es negativa. Tenemos que estudiar el desarrollo de un modo amplio y esto implica que esta relación significa que los países que basan su economía en la exportación de petróleo presentan un nivel de pobreza muy alto, sistemas de salud muy deficientes y, a veces, no existentes, malnutrición muy extendida, altas tasas de mortalidad infantil, baja esperanza de vida y pobre acceso a la educación. Aunque estos diversos elementos no están interconectados de una manera isomórfica, parece claro que tienen relación unos con respecto a los otros. En este caso, se da claramente una constitución de un estado autocrático en donde los derechos humanos son muy poco respetados. Aunque puede haber gente que piense que el respeto a los derechos humanos no tiene nada que ver con la pobreza, no cabe duda de que estos derechos son “entitlements” o derechos sin los que la pobreza está presente o aumenta.

Pero siguiendo con nuestro argumento se puede preguntar por qué se da esta correlación entre la abundancia de recursos y el bajo crecimiento económico, en el caso de que esto exista. La primera explicación es económica y tiene un nombre que puede resultar extraño: “The Dutch Disease.” Se trata de lo que ocurrió en Holanda en los 1960 cuando se descubre el petróleo y el gas en el Mar del Norte. Este descubrimiento produce una apreciación del valor de la moneda. Esto trae consigo la disminución de la posibilidad de exportar productos manufacturados y agrícolas.

Al disminuir esto disminuye también el “learning by doing” y tambien disminuye la agricultura. Con ello toda la actividad económica se reduce a la extractiva. En el África Subsahariana y especialmente en Guinea Ecuatorial no hay prácticamente manufactura. Lo que ocurre en Holanda con la manufactura ocurre en este caso con la agricultura. El petróleo arroja hacia fuera la agricultura que en muchos países de África del Oeste era algo que produce un 60 % del empleo y constituía la espina dorsal de la economía de la región y una fuente importante de divisas. La llegada de los hidrocarburos asfixia la agricultura que en el caso de Guinea Ecuatorial casi desaparece y solo representa, según algunos autores, el 0.2 % de la producción (ver Bazilian et al., 2013).

En su forma más estricta, la maldición de los recursos se refiere a la relación inversa entre la alta dependencia de los recursos naturales y las tasas de crecimiento económico. Un número de estudios recientes, bastante grande, ha mostrado que los países en desarrollo que se basan en la riqueza de recursos han tenido peores resultados cuando se comparan con países pobres en ellos. Pero no todos los recursos son iguales. Los países que dependen de recursos naturales concentrados en el espacio (entendiendo por ello aquellos que son extraídos de una base económica o geográfica restringida tales como el petróleo o los minerales) están muy fuertemente asociados con un crecimiento muy lento. De hecho, los países que se basan en recursos de petróleo y de minerales se encuentran entre aquellos que son los que se desarrollan más débilmente a pesar de que atraen muchas inversiones y que tienen capacidad de atraer muchas importaciones. Un estudio de los países de la OPEC entre 1965 y 1968 mostraba que su PIB per cápita disminuía de media un 1.3 % por año en el mismo período.

La maldición de los recursos es una especie de “expresión resumen” para significar los resultados perversos desde el punto de vista del desarrollo que van unidos a la obtención del petróleo. El pretendido efecto negativo de los recursos se explica tambien por motivos políticos e institucionales. Hay unos canales por los cuales los recursos naturales afectan el funcionamiento del sistema político. Uno de los canales es la obtención de rentas o la política extractiva que viene unida a la abundancia de recursos naturales. Los países con abundancia de recursos naturales imponen menos tasas a sus ciudadanos y, por ello, las poblaciones tienen menos exigencias de responder por los gastos. También se da la creación de una élite rica que acepta las reformas económicas.

Se dan 3 efectos de la extracción fácil de recursos: la capacidad de los impuestos disminuye, lo que puede llevar a una menor responsabilidad del Estado; los recursos exógenos permiten al gobierno calmar a la población, dándole beneficios tales como patronazgo, obras públicas etc…; con los recursos se paga, a veces, represión y violencia contra los que no están de acuerdo.

En la consideración de los recursos es fundamental su abundancia, que es el capital obtenido de los recursos multiplicado por la población, y la abundancia no tiene por qué ser negativa. También es fundamental la dependencia, que es el capital obtenido por los recursos, multiplicado por el capital total. La dependencia alta parece muy relacionada con la maldición de los recursos. En Guinea se calcula una dependencia del petróleo del 97 %, la más alta del mundo. Según otras estadísticas, es menos: del 86 %, lo cual también es muy alto.

Para analizar la maldición del petróleo hay que tener en cuenta las instituciones creadas por las multinacionales del petróleo, sus gobiernos y prestamistas y los estados exportadores. Los petroestados son estados rentistas por excelencia, es decir que, como decía Adam Smith, son estados que no siembran lo que recogen. Son estados cuyos ingresos no se obtienen de las tasas a sus súbditos y que basan sus ingresos en algo generado fuera de ellos. Las rentas del petróleo son normalmente más altas y de más larga duración que las que tienen otros estados rentistas.

Sus gobiernos dentro de estos petroestados tienen su propia fuente de ingresos, tienen o más bien crean una cierta autonomía de los ingresos con respecto a sus súbditos y, por ello, se da un gran grado de independencia y de poder de decidir acerca de lo que se hace con las rentas del petróleo dentro del territorio. Esto es lo que ocurrió hasta bien pasados los 1990 en los países pertenecientes a la OPEC cuando aproximadamente el 65 – 75 % del PIB se usaba para consumo privado o público, en gran medida en subsidios a amigos, familiares y defensores políticos del gobierno. Aunque Guinea Ecuatorial no forma parte de la OPEC, parece evidente que un fenómeno como este se produce en este caso.

En el planteamiento que hemos llevado a cabo en nuestro trabajo parece que se ha cometido una especie de falacia, o quizás que hemos dado por supuesto algo que parece ir en contra de los planteamientos “ordinarios” en la teoría del desarrollo. Hollis Chenery, Sherman Robinson y Moshe Syrkin publican un libro (1986) en donde afirman que la característica fundamental de un camino exitoso de crecimiento es la importancia creciente de la industria manufacturera en los primeros estadios del desarrollo. El sector manufacturero produce efectos positivos importantes de carácter lateral (externalidades), tales como el “learning by doing” o las economías de escala. Según estos autores, las economías que se basan en la riqueza de recursos se especializan en sectores como la agricultura y la minería que no tienen estas externalidades y que tienen un impacto negativo en el crecimiento (vid. Hirschman, 1956). Nosotros no planteamos el problema en términos de una especie de desarrollo abstracto. El problema se plantea con respecto al problema de la disminución de la pobreza o su erradicación, que no cabe duda que es un elemento central del desarrollo.

Por fin, queremos plantear un problema que desde el principio queremos decir que no vamos a resolver. La cuestión está en saber por qué el petróleo ha adquirido tanto importancia como para pensar que se trata de una maldición.

Por terminar como hemos empezado parece conveniente volver a Coronil (1997: 49). Según él, el petróleo ha estado siempre presente y surge constantemente en la imaginación de los pueblos en donde este es producido; aquí es donde aparece con unas cualidades fetichísticas, él es el que porta significados y trae El Dorado, así como la riqueza, la avaricia y el poder. A la vez el petróleo se concibe como “el excremento del Diablo”, como se llamaba en Venezuela, por su capacidad de corromper. Todo esto se resume en lo que Coronil decía de una manera gráfica: “el petróleo más que ninguna otra mercancía ilustra la mistificación de los recursos en el mundo actual…” Pero esta interpretación simbólica que puede ser interpretada como una especie de licencia poética puede ser interpretada como un fenómeno que se somete a un análisis estructural. El petróleo es una entidad biofísica (fluida, subterránea, y que tiene un carácter de enclave), también es una mercancía que entra en el mercado con un precio muy volátil y que trae consigo unas relaciones de producción distintas de las de otras mercancías.

 

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