El gobierno de Guinea Ecuatorial utilizó los fondos de reserva para pagar sus deudas. The World News

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    • El régimen de Obiang tuvo que pagar una indemnización de 16.460.218,77 euros por incumplir el contrato con una clínica alemana 

En este nuevo caso presentado por Diario Rombe, el régimen de Guinea Ecuatorial contrató a la clínica alemana Marseille – Marseille Kliniken AG, ZOUG (filial de Suiza) para gestionar el hospital clínico de Bata. Sin embargo, nunca llegó a cumplir con los puntos establecidos en el acuerdo, lo que le ocasionó problemas jurídicos. En concreto, una denuncia por parte de la misma entidad contratada, en la que se le exigía al gobierno el pago de 16.460.218,77 euros o en su defecto la entrega de una serie de bienes en concepto de retribución. Todo este asunto concluyó en un juicio celebrado a puerta cerrada en la “Chambre de Commerce de Zurich” que el gobierno de Guinea Ecuatorial perdió, debiendo pagar así la mencionada cifra en concepto de indemnización. Para facilitar el abono de la deuda, la clínica alemana les permitió financiarla en tres pagos .

Al verse al límite, con una deuda desorbitada, la administración de Obiang optó por desentenderse del asunto y obviar la indemnización a la que estaban obligados a hacer frente. Como es de esperar, la entidad alemana no se quedó de brazos cruzados y presionó al gobierno, que finalmente pagó lo que debía.

En la carta con fecha 27 de junio de 2015 firmada por Bernd Reinmüller, abogado de Marseille Kliniken (Marseille – Guinée Equatoriale, lettre à Me Tchikaya, 27.6.2015) y remitida a Jean Charles Tchikaya, abogado de Guinea Ecuatorial en Francia, recuerdan que el 26 de mayo de 2015, Marseille Kliniken y el ministro delegado de Justicia, Juan Olo Mba Nseng firmaron un contrato. En dicho acuerdo, según asegura el abogado de Marseille “la República de Guinea Ecuatorial se comprometió a ejecutar la sentencia arbitral N.º 600257-2011 en tres pagos de 5,486,739,00 euros: 1 de junio 2015; 1 de julio 2015 y 1 agosto 2015”.

Guinea Ecuatorial no cumplió con el primer pago acordado entre las partes que debió haberse abonado el 1 de junio 2015. Por lo que la empresa se vio obligada a recordarle al régimen de Malabo las graves consecuencias que tendría el impago, “antes de que mi cliente declare nulo el acuerdo del 26 de mayo de 2015 y ejecutar el acuerdo a través de otras vías contra Guinea Ecuatorial, me han pedido que les informe que se os da una fecha límite para pagar la deuda a partir del 1 de julio de 2015 o liquidar simultáneamente los dos primeros vencimientos acordados, es decir, una cantidad de 10,973,478,00 euros a ser ingresada en la mencionada cuenta que figura en el contrato”. Como respuesta recibieron un email de carácter confidencial firmado por Jean Charles Tchikaya, en el que se explicaba a los empresarios alemanes las razones por las que el régimen no podía hacer frente a las deudas en esos momentos (Email confidencial).

Tras haber recibido la amenaza de confiscar los bienes de Guinea Ecuatorial en el extranjero por parte de sus acreedores (Paiement en souffrance de la sentence arbitrale), el gobierno optó por la vía rápida. Los fondos de reserva del país o depósitos especiales que se guardaban en la cuenta abierta en BEAC sirvieron para pagar la deuda (Depositos especiales). Un nuevo golpe para los guineanos que vieron como una vez más sus gobernantes tomaron decisiones sesgadas y unilaterales en detrimento del bienestar de su pueblo. Poco les importó mermar la ya deteriorada situación que se vive en la actualidad debido a la crisis social y financiera.

Al margen de los pagos que se realizaron mediante la cuenta titulada Fondos Especiales, el régimen ordenó al banco CCEI Bank abonar la primera parte de la deuda, 5.486.739 euros de la cuenta denominada “FONADEFO”. El gobierno de Obiang usó aquella cuenta debido a que, la abierta en la entidad financiera Medicapital Bank P.L.C. en Francia, no disponía de los fondos necesarios para hacer frente al primer pago (FONADEFO).

El gobierno ya estaba avisado de las consecuencias que podría ocasionar la parálisis de las relaciones contractuales firmadas con la Clínica la Paz y los Servicios de la Clínica Marseille. El ex embajador de Guinea Ecuatorial en Alemania, Cándido Muatetema Rivas, fallecido en extrañas circunstancias en su residencia privada, advirtió a los gobernantes del país de que su falta de compromiso no quedaría impune (Advertencia de Candido Muatetema Rivas).

Si bien el clan Obiang controla de forma férrea la administración, la estrategia de negocio y, en definitiva, cada aspecto de nuestro país, fuera de nuestras fronteras no le resulta tan sencillo. Para desgracia de todos, los gobernantes no consiguen realizar buenos tratos empresariales dentro del marco legal, lo que les induce a recurrir a las operaciones ilícitas para triunfar. En este tipo de estratagemas, en las que los acuerdos contemplan otro tipo de códigos y relaciones ligadas al perfil delictivo, es donde se ven más cómodos.

Este suceso ha dejado al país en serias complicaciones financieras que sufren día a día los ciudadanos. Mientras tanto los responsables siguen manteniendo su mismo tren de vida, ajenos al sufrimiento de gran parte del país.

Al revisar la cronología de la documentación relativa a las comunicaciones entre las partes en el caso, podemos ver a todas luces una estructura gubernamental debilitada. Por un lado, el régimen de Obiang intenta a través de perpetrar la violencia contra su propio pueblo, demostrar cierta clase de firmeza. Pero, por otra parte, al estudiar sus posibilidades reales y poco definidas formas de plantear una relación de negocios queda en evidencia su nula capacidad para mantener acuerdos comerciales que beneficien al país.

Como pueden ver, la necesidad de activar nuestra economía de manera independiente apuntando al emprendimiento y a la creatividad del mundo digital, en la medida que esto sea posible, es fundamental. Cada nuevo desastre de la administración Obiang, cada nueva expresión de su creciente incompetencia, representa un nuevo laberinto a resolver por la ciudadanía de Guinea Ecuatorial. Nuestro pueblo merece urgentemente y necesita a un nuevo equipo gubernamental capacitado al menos para operaciones tan elementales como las relaciones con los proveedores de servicios.

La manera en la que un país establece relaciones comerciales, políticas o humanas con otras naciones dice mucho de su identidad. En el caso de Guinea Ecuatorial, su ciudadanía además de sufrir innumerables injusticias durante décadas se ha visto juzgada internacionalmente por los actos que sus gobernantes realizan durante las transacciones comerciales con otros países. Sin embargo, este tema nunca se ha discutido con la seriedad que merece, pues de haber sido así el pueblo se habría movilizado en favor de un cambio que permitiera alejarse de los paradigmas impuestos por el régimen de Teodoro Obiang Nguema Mbasogo.

Nuestro objetivo como medio editorial comprometido con la ciudadanía es denunciar todo lo que representa un daño al pueblo guineano, pues nada nos importan los problemas que puedan tener los que gobiernan sin permiso ni consenso alguno nuestra nación.

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