El ejercito surafricano preparado para una intervención de apoyo al gobierno de Mozambique contra la guerrilla islamista de Cabo Delgado.

Apoyado por el Ministro de Defensa Nosiviwe Mapisa-Nqakula, el Jefe del Estado Mayor de la SANDF [Fuerza Nacional de Defensa Surafricana], Solly Shoke, ya está preparando a sus tropas para poner pie en suelo mozambiqueño, aunque Filipe Nyusi no ha pedido a Cyril Ramaphosa que envíe su ejército.

Los cuarteles de Wallmannsthal, en las afueras de Pretoria, están cada vez más agitados desde principios de julio. El General Xolani Mankayi ha ordenado a los soldados de la 43 Brigada Sudafricana, la unidad de intervención rápida de la Fuerza de Defensa Nacional de Sudáfrica (SANDF), que inicien un programa de entrenamiento intensivo.

El Jefe de Estado Mayor de la SANDF, Solly Shoke, está cada vez más preocupado por la autoproclamada insurgencia islamista de Cabo Delgado [región norte de Mozambique] y quiere tener una unidad lista para responder en caso de que el Presidente Cyril Ramaphosa dé la orden. El jefe de Estado mozambiqueño, Filipe Nyusi, aún no ha expresado ninguna petición formal de intervención militar.

Preparación a ciegas
El general Mankayi cree que una misión de menos de dos meses sería suficiente para estabilizar la región. Pero la SANDF carece de información sobre el conflicto de Mozambique. Los pocos hombres de la División de Inteligencia de Defensa presentes en el país fueron expulsados justo antes de la pandemia del Covid-19 y Mozambique no desea compartir su propia inteligencia. Los oficiales surafricanos recurren ahora a empresas privadas de inteligencia para saber más sobre la insurgencia.

Los partidarios de la intervención surafricana
Aunque la participación de Pretoria en la crisis de Mozambique sigue siendo hipotética, Solly Shoke ve el conflicto como una oportunidad para aumentar el presupuesto de la SANDF. En su informe al parlamento surafricano del 27 de mayo, el Presidente del Comité de Defensa, Cyril Xaba, expresó su alarma por el declive de la SANDF. En un retrato poco halagador del ejército, reveló la preocupación del parlamento por la falta de entrenamiento de las tropas y lo anticuado de los vehículos militares de la SANDF.

En su trabajo de lobby para una intervención militar en Cabo Delgado, Shoke también cuenta con el apoyo de la Ministra de Defensa Nosiviwe Mapisa-Nqakula y su marido Charles Nqakula, asesor de seguridad nacional de Ramaphosa. Charles Nqakula ha mantenido buenas relaciones con el Frelimo desde su estancia en Maputo como embajador de 2012 a 2016, y la pareja está haciendo campaña directamente con el presidente para que Suráfrica se involucre en Mozambique tan pronto como le llegue una petición oficial.

Fuente: Africa Intelligence, 29/07/2020