El diálogo nacional en Camerún pide estatus especial para regiones anglófonas. Christophe Lele. Agencia EFE

Yaundé, 4 oct (EFE).- El diálogo nacional convocado en Camerún para tratar de solucionar las tensiones entre el Gobierno y los separatistas anglófonos concluyó este viernes con la recomendación de crear un estatus especial para las dos regiones de habla inglesa del país, que viven un conflicto armado desde finales de 2017.

Cuatrocientas personas han participado en este “gran diálogo”, que ha tenido lugar en el Palacio de Congresos de la capital camerunesa, Yaundé, desde el lunes.

De esos asistentes, dos tercios han venido de las regiones Noroeste y Sudoeste, las dos anglófonas en un país en el que el 20 % pertenece a esta minoría.

El portavoz del diálogo, George Ewane, subrayó durante la ceremonia de clausura entre las recomendaciones más destacadas que la creación “del estatus especial para estas dos regiones anglófonas se acompañe de la restauración de una cámara de jefes tradicionales y de la elección de líderes locales por parte de la población”.

Además, el gran diálogo abogó por el regreso al nombre de “República Unida de Camerún” para el país, cambiado por decreto presidencial en 1984 a “República de Camerún”; y exhortó, para volver a la paz, a que se “reinserte a excombatientes y se retomen los grandes proyectos que han sido abandonados” en estas dos zonas.

El conflicto en estas regiones, donde viven 3 millones de personas, ha causado unos 3.000 muertos, según el International Crisis Group (ICG), y ha provocado más de 530.000 desplazados, según datos de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA).

Aunque las protestas por la exclusión de la minoría anglófona se remontan casi a la independencia, en 1960, de la colonia británica y francesa en que se dividía Camerún, la chispa de este conflicto, que organizaciones como el ICG definen como “guerra civil”, se encendió en octubre de 2016.

Entonces, grupos de profesores y abogados comenzaron a protestar de forma pacífica, pidiendo la adaptación de los respectivos textos de trabajo al inglés, y que no se marginase a la población anglófona de esta forma.

Sin embargo, la represión por parte del Estado de las protestas llevó a la radicalización de parte del movimiento y a la aparición, desde finales de 2017, de diversas milicias, como las Fuerzas de Defensa de la Ambazonia (ADF) en el Sudoeste, que ante la negativa de diálogo por parte del presidente de Camerún, Paul Biya, decidieron levantarse en armas y autoproclamar su propio Estado.

La educación ha sido una diana en todo este tiempo, pues en las dos zonas anglófonas el 80 % de los colegios permanecen cerrados y nueve de cada diez niños llevan 3 años fuera de la escuela.

Por eso, algunas de las recomendaciones hechas al final del diálogo nacional han sido mantener los dos sistemas educativos, el anglosajón y el francófono, y retomar de forma rápida las clases en estas zonas, con un programa que permita aliviar los daños causados tras varios años no lectivos.

Este jueves, el presidente Biya ordenó la retirada de cargos contra 333 separatistas detenidos y su puesta en libertad inmediata, una medida que exigían los grupos secesionistas.

No se especificó, no obstante, si entre los beneficiados por esta medida estarán los líderes secesionistas, como el presidente de la autoproclamada República de Ambazonia, Ayuk Tabe, condenado a cadena perpetua el pasado agosto.

El vicepresidente del partido opositor Frente Socialdemócrata, Joshua Osih, elogió el gesto de Biya como un “primer paso que augura un mañana mejor para las resoluciones que se tomaron durante el diálogo nacional”.

El pasado 10 de septiembre, Biya, en el poder desde 1982, se dirigió a la nación para convocar “un gran diálogo nacional que nos permita, en el marco de nuestra Constitución, examinar formas y medios para responder a las aspiraciones profundas de las poblaciones del Noroeste y Sudoeste”.

Pero en ese mismo discurso advirtió de que “Camerún seguirá siendo uno e indivisible”, como punto de partida en las negociaciones.

Para llevar a cabo el diálogo, se crearon y distribuyeron ocho comisiones y en algunas se han vivido esta semana momentos de tensión e incluso violentos por los desencuentros entre partidarios del federalismo y la descentralización.

En el diálogo, sin embargo, no han participado los principales líderes del movimiento separatista, que sí fueron invitados, porque, según una carta publicada por ellos, “no se cumplieron todas las condiciones de seguridad” para su participación, ya que sobre algunos pesan órdenes de arresto.

Por otro lado, unos cuarenta excombatientes que intervinieron en el conflicto sí se han sumado al diálogo y han pedido perdón a la población por los actos cometidos.

“Los separatistas están dispuestos a aceptar la oferta de paz del Gobierno”, dijo uno de ellos, que afirmó haber luchado en la ciudad de Kumba, en el suroeste de Camerún.

A falta de reacción de los líderes secesionistas exiliados o de los condenados a cadena perpetua, el activista anglófono Mark Bareta estimó que “ninguna propaganda detendrá la lucha por la independencia total de la Ambazonia”.

Las resoluciones del diálogo serán entregadas al presidente camerunés, que tras la clausura del foro ya ha anticipado en un mensaje en sus redes sociales que las considerará “de forma atenta y diligente con la vista de implementarlas y teniendo en cuenta su relevancia y factibilidad”. EFE

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