Chad – Idriss Déby en Israel : las verdaderas razones de un viaje inesperado. Mahamat A. Adamou. Le Point

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El viaje del presidente chadiano en Israel, calificado de histórico por la prensa, se mantuvo en secreto hasta el último minuto. Pero los medios informados sabían que Tel-Aviv y Yamena habían iniciado ya contactos discretos. El pasado julio, Doré Gold, entonces director general del ministerio israelí de los Asuntos Exteriores, se había encontrado con el presidente chadiano lejos de las miradas en su feudo de Amdjarass, a casi 900 kilómetros de Yamena. Este encuentro estuvo precedido por el paso discreto de una delegación israelí.

Un viaje acordado con prudencia…
Hay que decir que el asunto es delicado. Chad, país de mayoría musulmana (cerca del 52 %), es miembro de la Organización de Cooperación Islámica, uno de cuyos objetivos es el apoyo a la causa palestina. En el plano individual, Yamena  mantiene  intensos relaciones diplomáticas y económicas con la inmensa mayoría de los países árabes de Oriente Medio y del Magreb así como con Sudán vecino con el que enterró el hacha de guerra que los oponía a través de sus rebeliones respectivas. Según la prensa israelí, Tel-Aviv trabaja en la recuperación de sus relaciones con Sudán. Una información que desmiente el dirigente del Partido del Congreso, en el poder, Abdel Sakhi Abbas. Sudán sólo establecerá relaciones con Tel-Aviv cuando Israel “cese sus prácticas hostiles hacia los palestinos”, según declaraciones suyas difundidas por la agencia de prensa Turque Andalouse.

Como para conjurar las críticas, Idriss Déby ha tenido cuidado en subrayar que una recuperación de las relaciones con Israel no pretenderá ocultar el problema palestino. Las dos partes ponen por delante las ventajas de una cooperación en la lucha contra el terrorismo y el desarrollo económico (agricultura, lucha contra la desertificación, el control de la energía solar particularmente). Chad, país rico en recursos mineros, dispone de un amplio territorio subexplotado (75 millones de hectáreas de cultivo, de las que solamente un poco más del 5 % son efectivamente explotados). En este ámbito, Israel tiene una competencia técnica reconocida.

… y criticado por la oposición
Pero para los opositores y la sociedad civil chadiana, las verdaderas razones de esta aproximación son de orden militar, para “ayudarle a mantenerse en el poder”, afirma Mahamat Nour Ibedou, dirigente de la Convención chadiana para la protección de los derechos humanos. Ibedou reconoce que Chad puede beneficiarse de las capacidades agrícolas de Israel y que relaciones con un país tan moderno y desarrollado pueden suponer alguna ventaja. Considera, por otra parte, que la cooperación militar y en materia de información ha existido siempre entre los dos países. Una futura recuperación de las relaciones diplomáticas no haría, en su opinión,  más que oficializarla.

Por su parte, el dirigente del Partido para el Desarrollo (PLD, de Ibni Oumar Mahamat Saleh, el opositor desaparecido coincidiendo con la ofensiva rebelde sobre Yamena en 2008) Mahamat Ahmat Alhabo lamenta que los chadianos no hayan sido consultados antes de este viaje. Recuerda que Israel “continúa violando las resoluciones de la ONU y ocupando tierras palestinas”. Para el líder del partido los Transformateurs, Succés Masra, Déby ha viajado en realidad “en busca de armas” con las que hacer frente a las amenazas internas.
¿Un viaje para defender al régimen?

Efectivamente, el ejército chadiano está haciendo frente desde hace algunas semanas a un levantamiento armado en el macizo de Tibesti, en el extremo norte del país. Se han constituido grupos de autodefensa para oponerse a la explotación de las minas de oro en la región de Miski por buscadores no autóctonos. Acusan principalmente a personas allegadas al clan presidencial de intentar acaparar estas riquezas mientras que su región es una de los más pobres a Chad. Los insurrectos se oponen también a una nueva división administrativa que vincula su región con Ennedi Est y cuya cabeza de distrito será Amdjarass, la ciudad natal del presidente Déby. A pesar del despliegue de importantes recursos militares, entre ellos la aviación, el ejército chadiano no ha conseguido acabar con la rebelión. Tarea que se hace aún más difícil por la tibieza de los militares en esta enésima guerra fratricida y lo alejado del campo de batalla, a unos 2 000 kilómetros de la capital a través del desierto. Un auténtico rompecabezas logístico.

Más inquietantes para el régimen son las rebeliones armadas, activas en el este de Chad desde los años 2000 y virtualmente derrotadas tras el fracaso de la última ofensiva sobre Yamena, que han vuelto a reactivarse. Al normalizarse las relaciones entre Yamena y Jartum sus relaciones, lo que se quedaba de estos grupos armados necesitaba encontrar un santuario. Ningún terreno más propicio que el sur libio abandonado a milicias de cualquier signo tras el hundimiento del poder central, a consecuencia de la caída del coronel Khadafi. El pasado agosto, la rebelión del CCSMR – Conseil de commandement pour le salut de la République-, creado en 2016, con base en Libia e integrado por antiguos rebeldes chadianos del Darfur (Oeste de Sudán) se hizo notar por un ataque, el primero de envergadura desde hace 10 años, a fuerzas gubernamentales situadas en Kouri Bougoudi, en los confines de la frontera libia, en el que afirman haber causado numerosos muertos y prisioneros, entre ellos un coronel del ejército chadiano. Aunque este balance es difícilmente comprobable, nadie discute la realidad del ataque.

Ahora bien, Chad no tiene recursos suficientes para estas ambiciones militares. Desde la brutal caída del precio del petróleo en 2014, las arcas del Estado se han vaciado en un país militarmente comprometido en numerosos y costosos conflictos exteriores. En efecto, Chad ocupa puestos de vanguardia en la guerra contra la secta islámica Boko Haram desde hace casi cuatro años en diversos frentes. Intervenciones sucesivas en Nigeria, en Camerún y en Níger y choques múltiples con los combatientes de esta secta en territorio chadiano en la cuenca del lago Chad.

Chad en el dispositivo de G5 Sahel…
Chad es miembro de la fuerza mixta integrada por nigerinos, nigerianos, cameruneses y chadianoss y del G55 Sahel (Nigeria, Níger, Burkina, Mauritania, Chad) encargada de coordinar los esfuerzos de desarrollo y de cooperación para la seguridad de los países de la región. Creada en 2014 por la Unión Africana, esta agrupación tiene problemas para alcanzar su presupuesto de 500 millones de dólares, en parte a causa de las reticencias de Washington que considera que los objetivos de la institución están mal definidos. El compromiso de los miembros de este marco institucional es que aporten 10 millones cada uno. G5 Sahel ha recibido sustanciales financiaciones de la Unión Europea y de Francia pero busca colocarse bajo la bandera de la ONU para asegurar financieramente su futuro en la perspectiva de un compromiso militar a largo plazo.

Más lejos, en Mali, las tropas chadianas pelean al lado de militares franceses contra insurgentes islamistas malienses. Oficialmente para contener la amenaza islamista. Pero los observadores juzgan este compromiso como una operación destinada consolidar el apoyo diplomático occidental y, sobre todo, una devolución de favores a Francia que ha salvado al régimen de Yamena en varias oportunidades y le aporta ayuda diplomática. Chad ha intervenido también militarmente en RCA para ayudar en la caída de Ánge-Félix Patassé e instalar a su sucesor Francois Bozizé. A este se le dejó caer a su vez en favor de los rebeldes nordistas de Michel Djotodia. El papel cada vez más importante de los rusos en una zona considerada de su influencia, como es la República Centroafricana,  es un motivo de preocupación añadido para Yamena que teme que este territorio sirva base de desestabilización del régimen. La factura financiera de todas estas implicaciones militares es pesada para el Tesoro Público chadiano. Déby no pierde ocasión para lamentarse de la falta de apoyo financiero de los Occidentales que él considera la compensación de un servicio ya prestado.

… pero el país tiene dificultades financieras
Para agravar las cosas, el precio del petróleo cayó brutalmente en 2014, sumergiendo Chad en una grave crisis económica. Las autoridades decidieron adoptar drásticas medidas de austeridad. Desde principios de año, las primas y los subsidios de los funcionarios se han reducido a la mitad. El presupuesto de la salud se ha dividido por dos. La deuda pública roza el 50 % del PIB.

En paralelo, la economía chadiana está literalmente asfixiada por la cuantía de su deuda, 1100 millones de dólares, contraídos a través de la entidad anglo-suiza Glencore. Esta deuda ha sido después renegociada, pasando el tipo de interés del 12 % al 7,5 % y retrasando su vencimiento a 12 años en lugar de a 10.

Ante el aumento de los riesgos seguritarios en diversos frentes, confrontado al descontento social evidenciado por las repetidas huelgas, el presidente chadiano se muestra decepcionado por la falta de seguridad de sus socios occidentales.. Conectándose con Israel, espera ampliar sus apoyos diplomáticos y militares. A este respecto, Israel es el socio ideal. El Estado hebreo tiene competencias indiscutibles en materia de lucha contra el terrorismo y podría constituir una fuente alternativa de armamento.

De todos modos, analiza Mahamat Nour Ibedou, Idriss Déby busca la notoriedad internacional mientras su credibilidad se pone en entredicho “por sus atracos electorales, las detenciones arbitrarias y su calamitosa gobernanza” que, en su opinión, empiezan a irritar a sus apoyos occidentales. Para este representante de la sociedad civil chadiana, Déby entiende esta aproximación a Israel como una maniobra destinada a “proporcionar garantías suplementarias de sumisión” a Occidente.

Por su parte, Tel-Aviv despliega una ofensiva de seducción en el continente para normalizar sus relaciones con los Estados africanos con el fin de abrirse nuevos mercados y abastecerse de materias primas. Los países africanos podrían servirle también como una reserva preciosa de los voces favorables de los que carece en las instancias internacionales tales como las Naciones Unidas.

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