“Breve reflexión” de Recaredo Silebo Boturu motivada por el éxito de Cesar Brandon.

“Desde la fase embrionaria de esta República, hemos vivido del cuento y del politiqueo minúsculo que nos han llevado al farolillo rojo del ranking mundial en cuanto a la creación y el pensamiento. No hay peor cosa que descuidarse en no canalizar las potencialidades de uno mismo. Se puede manipular la historia, pero nunca se podrá alterar el ritmo de la vida.

Anoche, es como si en medio de una densa oscuridad, de repente, se viera a lo lejos una velita encendida. El  joven César Brandon, sobrino del gran poeta y narrador ecuatoguineano Juan Manuel Davies, afincado en Estados Unidos desde varias décadas, fue el ganador de la tercera edición del concurso televisivo Gold Talent, en la cadena TELE 5.

Reconozco que amo Guinea, aunque me duele y de vez en cuando me abofetea. Hoy se afloran muchos sentimientos de patriotismo encolerizados, muchas veces adormecidos. Ayer en el Centro Cultural Ecuatoguineano se  colocó una pantalla para que quien quisiera pudiera seguir  la actuación del joven poeta (monumental  hipocresía). Reconozco que, como muchos, estoy contento y me emocionó al verle actuar y al ver a su madre: una mujer humilde, luchadora, que admiro mucho.

No pregono con los patriotismos exacerbados, por eso estoy continuamente en discusiones conmigo mismo. Son muchas las interrogantes que me embargan, y muchas preguntas que tendríamos que hacernos, porque entiendo que ningún ser es correcto:

¿Siguen creyendo que en Guinea Ecuatorial no hay talento?

¿Qué políticas sociales y culturales hay para hacer emerger dicho talento?

¿Qué se está haciendo para que los jóvenes no caigan en las garras del alcoholismo y la delincuencia?

Repito, en mí no existe el patriotismo exacerbado, porque me duele mi país y soy sensible a las cosas que veo, huelo, oigo y escucho. Creo que  hay mucho talento, muchísimo talento en todos los campos y facetas. Pero, el talento no sirve de nada cuando se vive en lugares hostiles que no tienen en cuenta a las personas en todas sus dimensiones, el talento es una entelequia cuando no se tiene la oportunidad de educarse, cuando no se tienen oportunidades, llanamente hablando, y sobre todo, cuando faltan sueños.

En una sociedad con gente acostumbrada a vivir del sudor y de la sangre de los demás, muchos sacarán pecho del éxito del joven poeta en un país donde cuenta mucho el color de la piel a la hora de ascender a cotas importantes.

Pronto celebraremos echando la casa por la ventana medio siglo como país independiente, y sobre nosotros sigue pensando como una losa el colonialismo y el neocolonialismo. Dejemos de engañarnos y dejemos los discursos estériles. Son momentos de reflexión e inflexión para seguir pensando en cómo podemos rescatar y apostar por los jóvenes desde la cultura, que es lo único que quedará cuando todo se acabe, porque el petróleo es un bien  efímero.  César es un crack y es talentoso, pero se imaginan ¿qué sería de ese joven de estar por estos arrabales?

La respuesta es simple, clara y contundente: sería uno más del montón, luchando por la sobrevivencia diariamente.

Soy de aquí y doy fe que hay muchos César en las ciudades y pueblos de este pequeño país, dejemos de despilfarrar lo que no tenemos para seguir dando pasos en el viento, y aprovechemos lo que sí tenemos, que es el talento de nuestros jóvenes.

¡César, gracias! Sigue volando alto y, en tus poemas, sigue pensando en los niños de Kumabanda, de Mbangam y de Mebana.

Malabo, 12 de abril de 2018”.