Bailando con tapices y hombrecillos. El artista guineo ecuatoriano Pocho Guimaraes muestra sus últimas creaciones en Madrid. Chema Caballero. El Pais

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El guineo ecuatoriano Pocho Guimaraes Malabo ha regresado a Madrid. No recuerda exactamente cuántos años ha estado sin pisar la ciudad: “Yo pensaba que eran ocho años, pero algunos amigos me dicen que han sido 10, incluso los hay que insisten en que son 14”. Sea lo que sea, el artista lo celebra con una muy original exposición en la Galería de Mamah Africa de Madrid hasta el 3 de abril en la que muestra el devenir de su arte en los últimos años. Tiempo transcurrido en Guinea Ecuatorial.

“Me fui porque me llamaron mis hermanas para que fuera para Guinea Ecuatorial un tiempo para estar con mi madre”, confiesa Guimaraes que ha vivido estos años como una vuelta a sus raíces bubis en la isla de Bioko. “He profundizado en el conocimiento de mi idioma y en muchas de mis tradiciones. Mi gente me ha explicado el significado de muchos de los elementos que yo utilizaba en mis obras intuitivamente y que desconocía, como los caracoles, las ramas o los colores”. Además, ha tenido tiempo de someterse a todas las ceremonias tradicionales que su salida temprana de la isla, a los 17 años, le impidió realizar. “Mi madre y mi tío, que son personas muy espirituales, me han explicado el significado de todas ellas y eso me ha dado un conocimiento más profundo de mi cultura. También de las danzas propias de mi pueblo”.

Considera una suerte el haber pasado todos estos años de vuelta en la tierra que le vio nacer y siente que ha crecido como artista. “Posiblemente me estaba quedando sin inspiración y este reencuentro con mis raíces me ha dado nueva vida”.

Hombrecillos de papel de periódico y otros materiales reciclados.Hombrecillos de papel de periódico y otros materiales reciclados. CHEMA CABALLERO

La evolución de su trabajo queda plasmada en esta exposición que lleva por título Akoóo. Una palabra bubi con la que el artista expresa como se siente después de los años transcurridos en la isla: “estoy cansado”. Guimaraes confiesa que realmente lo está por lo que ha visto, por la situación política de su país, por las dificultades para vender su obra…

La muestra cuenta con dos ambientes. En el primero, la parte central de la galería se convierte en un Riúsa, un espacio donde se realizan actos a los que solo pueden acceder los iniciados. En él, rodeado de tapices y de hombrecillos fabricados con papel de periódico y otros materiales reciclados (conchas, madera, cañas, redes, fibras vegetales, cuerdas, algodón, bolsas de plástico…), el visitante es absorbido por una atmósfera mágica que le transporta a otra dimensión. “Al empezar a trabajar el textil una de las proposiciones era sacarlo de la pared y meterlo en un espacio en movimiento, o sea, mostrar el textil en todas las dimensiones posibles. Al tapiz, que era antes liso, darle volumen y darle expresividad”.

El papel reciclado es uno de los elementos claves en esta exhibición. “Una de las veces que fui a Guinea, antes de esta última, me encontré con que estaban talando árboles. Cuando volví aquí me dije que si se cortan los árboles para hacer papel, el papel menos utilizado es el papel de periódico, que además tiene carga simbólica, está lleno de letras, y se puede incorporar para sacar al tapiz del espacio”.

El segundo ambiente recoge una instalación dedicada a las mujeres: A ee börihiGotas de María. “Aquí María es un nombre común de mujer que quiere representar a todas ellas”, explica el artista. En esta parte se ven fotos de mujeres unidas por gotas de agua que fluyen lentamente de una calabaza.

Detalle de uno de los tapices que se muestran en la Galaría de Mamah Africa.
Detalle de uno de los tapices que se muestran en la Galaría de Mamah Africa. CHEMA CABALLERO

Los dos espacios están enlazados por la danza que interpreta Guimaraes y en la que representa a una madre que se enfrenta a la rigidez de los hijos que ha parido, interpretados por los hombrecillos de papel.

El artista también impartirá un taller de introducción al textil con demostración práctica en telar de alto lizo el 15 de marzo, en la misma galería.

Pocho fue criado por su abuelo Francisco Malabo, descendiente del último rey bubi. Él le hizo partícipe de las tradiciones y lugares sagrados de su pueblo. A los diez años ingresó en el internado del colegio La Salle de Malabo. En 1971, tras la muerte de su padre, a causa de las torturas de la policía del presidente Francisco Macias Nguema, huyó a España. Se asienta en Madrid y más tarde se trasladó a Kiev con una beca para estudiar arquitectura urbanística y de diseño. Regresó a España en 1977 y se instaló en Valencia donde estudió Bellas Artes.

Desde entonces no ha dejado de crear y expresarse a través de diferentes proyectos artísticos en los que utiliza la pintura, la música, la danza y el teatro. Ahora presenta sus últimas creaciones en esta muestra llena de vida y de magia.


Pocho Guimaraes durante el proceso de montaje de la exposición.Pocho Guimaraes durante el proceso de montaje de la exposición. CHEMA CABALLERO