“Aplazamiento del proceso de Teodorin Obiang Nguema: ¿hay razones para preocuparse?”. Dabadi Zoumbara. Le Pays (Burkina).

Apenas iniciado, el proceso de Teodorin Obiang Nguema, vice-presidente de Guinea Ecuatorial e hijo del presidente de dicho país por el asunto de los « bienes mal adquiridos», ha sido aplazado. En la forma no hay razones para alarmarse, pero en el fondo cabe preguntarse por qué el tiempo del aplazamiento es tan largo, seis meses hasta que el hijo bien amado del presidente guineoecuatoriano se presente ante la justicia. ¿Es una manera de no dar curso a este sumario llamado de los bienes mal adquiridos? ¿Hay razones para inquietarse? Hay razones suficientes para plantearse estas preguntas dado que las primeras denuncias de asociaciones como Sherpa o Transparency international,  planteadas en 2007 contra las familias dirigentes de Guinea Ecuatorial, Gabón, Angola y otros países, fueron archivadas por razones políticas. Cabe temer que este aplazamiento conduzca al mismo resultado. Lo menos que puede decirse es que se trata de una victoria a medio gas para los abogados de Teodorin Obiang que, desde la apertura del proceso el pasado dos de enero, ante el tribunal penal de París, habían pedido un aplazamiento para, argumentaban, permitir a su cliente una adecuada defensa. Es cierto que este retraso podría permitir a Teodorin Obiang tener más tiempo para defenderse, pero lo utilizará fundamentalmente para intentar escapar a una posible sanción de la Justicia. Es evidente que su actitud no es la de una víctima resignada, ¿Hay alguna duda de que su progenitor hará todo lo que esté en su mano para impedir que sea condenado por la Justicia? Sin embargo, el hijo del presidente de Guinea Ecuatoiral debe saber que Francia o Estados Unidos donde el tiene actualmente dimes y diretes con la Justicia, no son Guinea Ecuatorial o más bien la « Gondwana » donde papá se lo permite todo incluido prepararse para sucederle como califa ocupando ya la plaza de califa. Aunque haya conseguido un aplazamiento de su proceso, el vicepresidente de Guinea Ecuatorial tiene que tomar precauciones, es lo menos que habría que recomendarle. Podría ver su colosal patrimonio en Francia, derretirse como nieve al sol en un nuevo giro del asunto llamado de los « bienes mal adquiridos».

No hay que seguir cerrando los ojos ante el pillaje de la riqueza de los países africanos

Hay que señalarlo, al acusado se le persigue, entre otras razones, por desvio de fondos públicos y corrupción. De hecho, el vicepresidente de Guinea Ecuatorial está acusado de haber construido en Francia, una colosal fortuna hecha fundamentalmente de bienes inmuebles, desviando dinero público de su país. Y, a despecho de sus múltiples maniobras, la Justicia no parece dispuesta a soltarle. Efectivamente, para escapar a la Justicia del Hexágono, Teodorin Obiang no había encontrado nada mejor que invocar la condición de vice-presidente de su país y la inmunidad que de eso se deriva. ¡Si el ridículo matase…! Olvida que la lógica que se aplica en su país, que quiere que su condición de vicepresidente le confiera impunidad, esta lógica, no alcanza a Francia o a Estados Unidos. Porque, contrariamente a lo que sucede en Guinea Ecuatorial donde nadie se atrevería a cometer el delito de lesa majestad de exigirle cuentas, en Occidente hay siempre muchas voces dispuestas a denunciar lo que no marcha en la gobernanza económica bajo los trópicos africanos, a la espera de que la Justicia haga el resto. Porque, ¿si su retoño ve el cielo caer sobre su cabeza, el presidente de Guinea Ecuatorial puede culpar a alguien que no sea él mismo? ¿Qué meritos tiene, además de ser hijo de su padre, para con 47 años ser más rico que Creso o haber sido propulsado al segundo puesto del Estado? ¡Papá presidente, hijo vicepresidente de Guinea Ecuatorial! Una aberración que solo se da en las Repúblicas bananeras. Teodorin Obiang  no ocuparía ese puesto si su país fuera una nación democrática donde los mandatos del presidente se limitaran a dos. Es sabido que la longevidad en el poder ocasiona siempre efectos nocivos en términos de corrupción, de desvío de fondos, de nepotismo, de patrimonialización del poder y otros. A la espera de conocer el desenlace de este asunto, cabe desde ahora felicitarse por la acción de los jueces franceses. Y saludar el empeño y la determinación de las asociaciones y oenegés de lucha contra la corrupción como Transparency International, Sherpa, etc., para poner al desnudo las practicas nauseabundas de la gobernanza del clan Obiang y su trabajo para hacerles pagar por ellas. No se debe continuar con los ojos cerrados ante el pillaje de las riquezas de los países africanos por las familias de los príncipes reinantes. Si después de más de cincuenta años de independencia, África sigue en el furgón de cola, no es porque el continente negro carezca de recursos naturales, sino porque predadores como Teodorin Obiang Nguema y otros, se apropian de las riquezas de sus países. Es el tiempo de acabar con el despilfarro de las familias de algunos dirigentes africanos cuyo deporte favorito es comprarse apartamentos, coches de lujo u otros objetos de gran valor en las grandes capitales occidentales sin preocuparse de la miseria en la que viven las poblaciones. La Justicia francesa debe servir de ejemplo.

REPORT DU PROCES DE TEODORIN OBIANG NGUEMA : Faut-il s’en inquiéter?