Andrés Esono Ondo: “La ilegalidad es para el régimen de Obiang como el agua para el pez”. LA VERDAD nº 79. 14 de julio 2016.

Andres Esono, La verdad 79.

Malabo.-Un mes después de las elecciones presidenciales del pasado 24 de abril, LA VERDAD tuvo la ocasión de entrevistar al Secretario General de CPDS, Andrés Esono Ondo, en la sede nacional de este partido, en Malabo. Esono habla de dichas confrontaciones electorales, de la imposibilidad de presentar una candidatura unitaria de la Oposición, pese a sus esfuerzos, de la situación política de Guinea Ecuatorial y de la crisis económica que azota al país en estos momentos, de la que culpa al Gobierno que preside Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, gobierno que, a su juicio, ha arruinado al país por su corrupción y mala gestión de los recursos naturales.

En otro paisaje de la entrevista, el Secretario General del único partido de la oposición con representación en el Parlamento, asegura que el régimen de Obiang se forjó en la ilegalidad, y se mantiene gracias a que, según él, viola sistemáticamente las leyes.

En esta larga entrevista, el dirigente socialista habla también del ataque sufrido por el partido de la oposición Ciudadanos por la Innovación (CI), por parte de las fuerzas de Seguridad, del papel de la comunidad internacional, y de la necesidad de iniciar un verdadero proceso de negociación política en Guinea Ecuatorial, distinto de la Mesa de Diálogo de 2014, que, según afirma, fue un fracaso. Esono apela a la unidad de la oposición para trabajar conjuntamente por dicho proceso.

La entrevista se realizó en tres encuentros en días consecutivos, y fue revisada antes de su publicación por el propio entrevistado.

 

LA VERDAD: Se han celebrado las elecciones presidenciales por las que su partido, CPDS, había trabajado durante el último año, y a las que no ha concurrido finalmente. La pregunta es obvia: ¿por qué no participó CPDS?

 

Andrés Esono Oondo: La razones de la no participación de CPDS en esas elecciones ya han sido suficientemente explicadas. En primer lugar, la convocatoria de las elecciones presidenciales para el 24 de abril, violó claramente los artículos 36-4 de la Ley Fundamental y 51-2 de la Ley que regula las elecciones presidenciales, los cuales estipulan que las mismas “se celebran 45 días antes de la expiración de los poderes del Presidente o, a más tardar, dentro de los 70 días siguientes”. Según este texto legal, y teniendo en cuenta que Obiang juró su cargo el 8 de diciembre de 2009, las elecciones siguientes deberían celebrarse entre el mes de octubre de 2016 y el mes de febrero de 2017. Por otro lado, la convocatoria electoral tampoco dejaba margen de tiempo suficiente a los partidos de la Oposición para que se preparen debidamente. Como dato anecdótico, mientras Obiang firmaba el decreto de convocatoria de las elecciones, en el puerto de Lubá se estaba ya descargando un barco repleto de material electoral para su propia candidatura. Ventajismo puro y duro.

En segundo lugar, El Censo Electoral, por cuya transparencia y fiabilidad trabajó CPDS con UCD y CI, estuvo plagado de irregularidades, y su elaboración no respondió a las exigencias de la oposición en el sentido de que fuera biométrico. Contrariamente a lo prometido por el Gobierno, los datos detallados del mismo no fueron facilitados a los partidos políticos para su análisis. Tenemos pruebas documentadas de que se inscribió a personas no residentes, incluso a exiliados censados por sus familiares en Guinea, votando posteriormente por ellos. Es más, tenemos el caso de dos militantes de CI por los que sus padres votaron en Nsok Nsomo mientras ellos mismos estaban en la cárcel en Bata.

Por otra parte, durante dos años CPDS y otros partidos han venido exigiendo al Gobierno que ponga en práctica la Carta Africana sobre Democracia, Elecciones y Gobernabilidad, firmada por Obiang y bloqueada a pesar de haber sido ratificada por el Parlamento guineano. Dicha Carta implicaría el compromiso de alcanzar una cultura política fundada en la organización de elecciones regulares, libres, justas y transparentes, llevadas a cabo por órganos electorales nacionales competentes, independientes e imparciales. Sin embargo, toda la Administración Electoral de Guinea Ecuatorial sigue siendo enteramente controlada por el Gobierno y su PDGE. En pocas palabras, Obiang no aceptó una Administración Electoral Independiente.

Además, estuvimos pidiendo al Gobierno que permitiera el libre acceso de los partidos políticos a los medios de comunicación del Estado. Tampoco quiso, y así vemos cómo dichos medios están ilegalmente monopolizados por el PDGE, que los ha secuestrado para su exclusivo servicio.

Finalmente, tengo que decir que el Gobierno siempre ha impedido la presencia de la oposición en el distrito de Mongomo, lo que debería preocuparle a Obiang al ser su distrito natal, cuyos ciudadanos están secuestrados y privados del derecho que existe en otros distritos de elegir uno u otro partido político. El censo electoral en Mongomo arrojó la cifra de 38.000 inscritos, que se tradujeron en 38.000 votos a favor de Obiang, a los cuales había que añadir los 20.000 votos de los militares que votaron en los cuarteles, además de los 8.000 votantes inscritos en las embajadas. En total, antes del día de las votaciones, Obiang ya contaba con una ventaja de 66.000 votos a su favor. Cualquiera puede comprender que, en tales circunstancias, más nos valía no participar.

En definitiva, las elecciones fueron ilegales, y fue así porque Obiang nunca ha respetado la ley; tiene un régimen que no podría sobrevivir en un marco de respeto a la legalidad. La ilegalidad es, para el régimen de Obiang, lo que el agua supone para el pez.

 

L.V.: En las elecciones municipales de 1995, la Oposición se presentó con una coalición, la POC, y el éxito fue rotundo ganando más de 20 Ayuntamientos, algo que, dicho sea de paso, ha reconocido el Presidente Obiang 20 años más tarde. En las elecciones presidenciales de 1996, la oposición decepcionó al pueblo de Guinea Ecuatorial al no repetir la coalición de la POC. Esta vez, en 2016, ustedes no han aprendido la lección del pasado. ¿Por qué no hubo acuerdo para una candidatura de coalición entre ustedes?

 

A.E.O.: CPDS trabajó mucho por conseguir que la Oposición se presentase en coalición para ganar las elecciones presidenciales del 2016. Para ello, presentó a los demás partidos un documento político denominado PROPUESTA DE CANDIDATURA UNITARIA PARA VENCER A LA DICTADURA EN LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES DE 2016. En dicho documento, proponíamos que CPDS, CI y UCD, apoyados por los partidos del FOD, presentasen un solo candidato. Para facilitar el acuerdo, CPDS renunció a presentar su candidato, y, teniendo en cuenta que la Ley Fundamental no permitía al líder de CI ser candidato, era necesario elegir a otra persona, aunque fuese un independiente, pues sabíamos que si formábamos una coalición y el candidato era uno que no cumplía las condiciones de la ley, ese no iba a ser admitido como candidato por la Junta Electoral Nacional presidida por Clemente Engonga Nguema Onguene. Si, por el contrario, cada partido se presentaba en solitario, todos los candidatos serían admitidos, pues con ello se dividía el voto de la oposición y se desanimaba a aquella inmensa mayoría del pueblo que pedía una coalición como la de la POC.

Solo CPDS y UCD aceptaron la coalición con el apoyo del FOD. CI la rechazó por considerar que tenía apoyo popular suficiente para ganar las elecciones en solitario. Y, claro, al anunciar CPDS su no participación en las elecciones días más tarde, la Junta Electoral rechazó la candidatura del líder de CI como cabía esperar.

 

L.V.: ¿Se presentó algún candidato?

 

A.E.O.: El líder de UCD anunció verbalmente su candidatura. Pero ese no era el problema. El meollo del asunto era, primero, llegar a un acuerdo de coalición; la elección del candidato se iba a tratar después. El señor Nzé Obiang, al rechazar ir en coalición, contribuyó a un nuevo fracaso de la oposición, y creo que es él quien debe dar explicaciones al pueblo de Guinea Ecuatorial por esta nefasta decisión.

 

L.V.: ¿Cree usted, señor Secretario General, que yendo en coalición ustedes hubiesen ganado las elecciones presidenciales?

 

A.E.O.: Sí, porque todos unidos, íbamos a movilizar a todo el electorado de la oposición, a todos nuestros simpatizantes  y a todos  aquellos que habían dejado de ir a votar desde 1995, pero que esperaban hacerlo de nuevo si la oposición participaba en coalición. De hecho, muchos de los ciudadanos que no se inscribían en los censos electorales anteriores, se censaron ahora porque querían votar, no a un solo partido de la oposición, sino a una coalición, porque pedían la unidad de la oposición. Cualquier político serio tenía que entender eso.

 

L.V.: ¿Creen ustedes que Obiang, si hubiese perdido las elecciones, habría entregado el poder a la oposición?

 

A.E.O.: Tendría que hacerlo si cree en la democracia. Si no entregaba el poder pese a perder la confianza del pueblo, usaríamos la fuerza moral de nuestra unión y el apoyo mayoritario de los ciudadanos y ciudadanas estafados, para movilizar a la población y presionarle para que entregase democráticamente el poder.

 

L.V.: ¿Qué valoración hace usted de la Observación internacional de estas elecciones?

 

A.E.O.: Hubo varias misiones de observación de las elecciones presidenciales. La más importante fue la Misión de Observación Electoral de la Unión Africa, presidida por el doctor Yayi Boni, ex presidente de Benin y amigo personal del General Obiang. En su informe final, dicha Misión afirma, entre otras cosas, que las elecciones presidenciales se desarrollaron en un ambiente de “calma, disciplina, paz y transparencia”. Sin embargo, en el apartado de Recomendaciones, la Misión pide al Gobierno de Guinea Ecuatorial, exactamente, las mismas cosas que pedíamos y cuyo incumplimiento motivó nuestro boicot.

 

L.V.: ¿Qué cosas?

 

A.E.O.: Entre otras: la ratificación de la Carta Africana sobre la Democracia, Elecciones y Gobernabilidad; la reforma de la Comisión Electoral Nacional para convertirla en un órgano permanente, imparcial e independiente y consagrarlo en la Ley Fundamental; la limitación del uso de los recursos del Estado en beneficio de un partido político; el acceso equitativo de los partidos políticos y candidatos a los medios de comunicación del Estado, con la creación de una alta Autoridad dedicada a la regulación de dichos medios, y el censo electoral biométrico… Fíjese que si el Gobierno hubiese cumplido esas exigencias, habríamos participado en las elecciones y no habría motivos para calificar las mismas como fraudulentas. Es decir, la Misión de Observación de la Unión Africana, nos da la razón, y exige cosas que, si faltan en unas elecciones, estas no pueden ser consideradas ni transparentes, ni libres, ni, mucho menos, democráticas.

 

L.V.: Una vez celebrado y ganado sus elecciones, Obiang va a formar Gobierno como de costumbre. Usted decía, antes de las elecciones, que la tarea de un partido político no es la inacción. ¿Cuál es el paso siguiente? ¿Qué propone hacer CPDS a partir de ahora?

 

A.E.O.: Efectivamente, Obiang va a formar su Gobierno, seguramente con las mismas personas de siempre, muchas de ellas han participado en el Gobierno en los últimos 35 años. Es decir, un Gobierno para que nada cambie en Guinea Ecuatorial. Ante esta situación, CPDS tiene que seguir luchando por lo mismo: el respeto de los derechos y libertades de los ciudadanos y ciudadanas, la celebración de elecciones democráticas para un cambio político pacífico en el país, que dé lugar a un Gobierno que piense y trabaje por el bienestar de todos los ecuatoguineanos, y no solo del de la familia del presidentes y sus partidarios. Ahora vamos a pedir que los ciudadanos exijan que Obiang cumpla las promesas que hizo en su campaña electoral, por ejemplo, en el sentido de crear empleos para los miles y miles de personas que están sin trabajo ni medios para alimentar a sus familias y pagar las matrículas de sus hijos. Por otra parte, CPDS, junto con otros partidos, volverá a poner sobre la mesa de Obiang una propuesta de diálogo nacional…

 

L.V.: ¿Otro diálogo?

 

A.E.O.: Sí.

 

L.V.: ¿Y cuál sería la diferencia con la fracasada Mesa de Diálogo de 2014?

 

R.: Desde CPDS, entendemos que, al no haber habido diálogo en 2014, nuestra propuesta sigue sobre la mesa, y solo tenemos que reactivarla, y tenemos que reactivarla porque seguimos en la misma situación que nos motivó proponer la Mesa de Diálogo en 2014: elecciones fraudulentas, violación sistemáticas de los derechos humanos, incumplimiento de las leyes por parte del propio gobierno, corrupción política y administrativa, falta de políticas sociales para luchar contra la pobreza que azota ya a la inmensa mayoría de la población, y ahora con una situación nueva: la crisis económica producida, precisamente, por la corrupción consentida y estimulada por el propio Obiang, al no castigar, sino premiar, a los corruptos.

CPDS pide a todas las demás fuerzas políticas y sociales, tanto de dentro, como del exilio, que, esta vez, trabajemos todos unidos y juntos por conseguir un verdadero diálogo con el régimen, pues nuestras divisiones y la falta de unanimidad en el momento de abordar el fracasado diálogo de 2014, fortalecieron a Obiang y le permitieron adulterar, como le dio la  gana, la Mesa de Diálogo Nacional de 2014.

 

L.V.: El día 22 de abril, último día de la campaña electoral, fue atacada la sede del partido Ciudadanos por la Innovación de Guinea Ecuatorial (CI), por las fuerzas de Seguridad del Estado. Cuál es la opinión de CPDS con respecto a esa acción?

 

A.E.O.: Tras conocerse esos hechos, el líder del partido UCD, Avelino Mocache, y yo, pedimos al Ministro del Interior la convocatoria urgente de la Comisión de Vigilancia del Pacto Nacional Vinculante, con el fin de que los representantes del Gobierno nos informasen de los motivos de dicho ataque y de los medios usados por los agentes…

 

L.V.: ¿Y cómo justificó el Gobierno dicha acción?

 

A.E.O.: El Gobierno estuvo representado por el Primer Viceprimer Ministro y Ministro del Interior, Clemente Engonga Nguema Onguene, y el Ministro de Seguridad Nacional, Nicolás Obama Nchama. Aunque agradecimos al Gobierno por la presencia de ambos ministros, lo cierto es que la explicación que nos dieron no fue convincente, en el sentido de que las fuerzas de Seguridad actuaron para responder a un supuesto ataque lanzado contra ellas por los militantes de CI que se encontraban en el exterior de la sede de dicho partido. Entre otras razones, porque el hecho de que hubiese personas, en el número que fuera, dentro y fuera de la sede de su partido, no constituye delito alguno ni, mucho menos, motivos suficientes para que la policía lanzase bombas lacrimógenas por tierra y aire, no solo contra los militantes que se encontraban fuera del recinto, sino también contra los que se hallaban en el interior de la sede. Fue un ataque en toda la regla, y este hecho merece la condena de todas las fuerzas políticas democráticas, al margen de las divergencias que puedan existir entre ellas.

 

L.V.: De tanto se habla de la comunidad internacional, ¿cuál es su papel en los procesos democráticos africanos en general, y cuál debería ser en el caso particular de Guinea Ecuatorial?

 

A.E.O.: Siempre he pensado y dicho que la comunidad internacional tiene sus límites, preferencias e intereses a la hora de abordar cuestiones de orden internacional. Uno de los errores cometidos por la oposición de nuestro país desde el inicio del proceso de democratización, fue la excesiva confianza depositada en el papel de la comunidad internacional. Se tenía que haber hecho, y lo hacemos desde ahora, una labor de pedagogía política dirigida a la población, en el sentido de explicarle que son los propios ciudadanos de un país los que se entregan a la lucha democrática por su propia liberación. A partir de ahí, la comunidad internacional, con sus intereses y prioridades, toma sus decisiones y hace lo que puede y quiere en relación a lo que pasa en cada rincón el mundo. Nadie va a venir de fuera, no llegará un mesías, para traernos la democracia. Esta tiene que ser fruto de nuestro propio esfuerzo y sacrificio.

 

L.V.: Usted habla de “intereses y prioridades” de la comunidad internacional. ¿Podría decirnos en qué consisten?

 

A.E.O.: Hombre, los intereses son económicos y geoestratégicos. Antes de que en Guinea Ecuatorial se empezara a producir petróleo, se prestaba más atención al proceso democratizador y al tema de los derechos humanos en nuestro país; pero después, esa atención fue decreciendo poco a poco a medida que nos convertíamos en uno de los mayores productores de hidrocarburos del continente africano. Ahora las condenas a los fraudes electorales y las violaciones de los derechos humanos que protagoniza el Gobierno del PDGE, son más bien tímidas, cuando no inexistentes. Por otra parte, a la hora de tomar sus decisiones, la comunidad internacional estudia la situación de cada país y los casos más graves. Cuando la atención se centra, por ejemplo, en la guerra de Siria, en el conflicto israelo-palestino, en la crisis de los refugiados en Europa, en la situación de Venezuela o Libia, así como en el conflicto de la República Democrática del Congo, la ONU no va a mover ni un dedo sobre un país totalmente apagado como el nuestro. Sin embargo, nadie parece entender que, en política, es mejor prevenir los conflictos que resolverlos una vez que han estallado. Y la situación de Guinea Ecuatorial, por la crisis económica y la falta de libertades y del respeto de los derechos humanos, supone un conflicto latente. Nadie puede aguantar, durante mucho tiempo, el palo y el hambre juntos.

 

L.V.: ¿Guinea Ecuatorial es diferente a los otros países de la subregión del África central?

 

A.E.O.: En cierta medida, sí. Es verdad que la mayoría de las dictaduras más longevas del continente africano, en particular, y del mundo, en general, se encuentran en el África Central, si bien habrá que seguir la evolución de la situación en la República Centroafricana, donde desde principios de este año hay un presidente elegido democráticamente. Dentro de este círculo despótico, nuestro país se lleva el premio a la dictadura más cerrada y férrea. Por ejemplo, en Gabón, Camerún, Chad o Congo, hay opositores que son profesores en las universidades públicas, otros se dedican a otras profesiones en el sector público y privado; hay prensa libre con radios y televisiones públicas y privadas, en las cuales hay debates donde se confrontan ideas y opiniones diferentes, etc. Sin embargo, en nuestro país, Obiang no da ni agua a la oposición: no tenemos derecho ni a trabajar en la Administración pública ni en el sector privado (recuérdese el encarcelamiento arbitrario del doctor Mansogo en 2012); los que deciden irse al campo a labrar la tierra como aconseja Obiang, también son perseguidos; no podemos crear empresas, ni siquiera podemos circular libremente ni expresar nuestra opinión en los medios de comunicación del Estado, y a ello hay que añadir que Obiang es el único presidente que dice ganar las elecciones con el 94% de los votos, y, para colmo, también persigue a ese restante 6% que no le vota… Con mucha razón, algunos círculos políticos africanos califican a nuestro país como “la Corea del Norte del África central”.

 

L.V.: Hablemos de economía, señor Secretario General. Me gustaría preguntarle si hay crisis económica en Guinea Ecuatorial.

 

A.E.O.: Sí, hay crisis económica en nuestro país. El Gobierno lo reconoce ahora, pero durante un año se negó su existencia, y hasta estaba prohibido decir la palabra “crisis”. Durante los últimos tres años hemos venido advirtiendo al Gobierno del riesgo de quiebra económica que corre nuestro país a raíz de la mala gestión de nuestros recursos naturales, la corrupción y el despilfarro en la construcción de obras inservibles, cuyo único objetivo es beneficiar a las empresas constructoras extranjeras y sus asociadas nacionales. No hay política fiscal, y los señores que acaparan toda la riqueza del país no saben lo que es pagar impuestos. A todo eso se sumó la caída tanto de la producción de nuestro  petróleo, como de los precios en los  mercados internacionales, lo que supone un duro golpe para nuestra economía, que depende, en un 80%, del petróleo. Ello es una prueba de la incompetencia de nuestro Gobierno, que en 20 años de bonanza petrolera, no ha sido capaz de crear sectores económicos paralelos o alternativos al petróleo, lo que llaman “diversificación de la economía”. El mismo Obiang, a pesar de reconocer la existencia de la crisis, no toma ninguna medida para reducir el gasto y, todo lo contrario, sigue con un macrogobierno de unos 80 miembros, insólito en un país tan pequeño. Y a pesar de las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), de reducir los proyectos en curso y reevaluar los proyectos planificados en base a su impacto social, Obiang sigue construyendo centros comerciales y autopistas, restaurando una Ermita en Basilé por 5.000 millones FCFA y prometiendo construir en el mismo lugar un hotel de tres plantas “para peregrinos”, cuando nos faltan centros educativos. Guinea Ecuatorial es el país que menos invierte en gasto social dentro del gasto público. Según el informe del FMI para 2015, nuestro Gobierno solo invierte en obras sociales el 25% del gasto total en infraestructuras, en comparación con el 70 % de los países del África Subsahariana y el 60 % en la subregión de la CEMAC, con previsiones relativamente bajas para salud y educación. Todo esto significa que el Gobierno del señor Obiang y su PDGE no piensan en los ciudadanos, en el pueblo, sino en los bolsillos de los suyos.

En definitiva, el cierre de empresas y el despido masivo de los trabajadores, con el consiguiente aumento del paro, la pobreza y la delincuencia, son algunas pruebas de que hay crisis en el país. También significan el fracaso rotundo de Obiang y su Gobierno.

 

L.V.: ¿Cómo se vislumbra el Horizonte 2020 ante esta crisis?

 

A.E.O.: Tengo que empezar diciendo que lo del Horizonte 2020 tenía un contenido más político y propagandístico, que real. Nos dijeron que era un plan para hacer de Guinea Ecuatorial un “país emergente”, algo que el propio Obiang no dejó de lanzar a bombo y platillo en todas sus declaraciones públicas. En realidad, se trata del llamado “Plan Nacional de Desarrollo Horizonte 2020”, creado en 2007, basado en el uso de los ingentes ingresos procedentes de los hidrocarburos, y que tiene como objetivo alcanzar un desarrollo sostenible para el año 2020, haciendo una transición de una economía dominada por los hidrocarburos a una economía diversificada, y reduciendo la pobreza para fomentar la cohesión social. Obiang hizo su “histórico” discurso, en el que prometió “agua para todos”, “viviendas para todos” “luz para todos”, “salud para todos”, “educación para todos” y “empleo para todos”. Desde 2008, el Gobierno se embarcó en la construcción de grandes obras de infraestructura, la mayoría de ellas sin sentido, como las ciudades de Sipopo y Oyala, ahora Djiblohó. En su última campaña electoral, Obiang ha dicho al pueblo que la construcción de infraestructuras ha llegado a su fin, y que, a partir de ahora, su Gobierno se centrará en impulsar la diversificación de la economía, sin decirnos de dónde van a salir los fondos para la industrialización del país ahora que nos hemos quedado sin dinero. Como venimos diciendo, el objetivo no era solo dotar al país de esas infraestructuras, sino desviar enormes sumas de dinero a cuentas privadas, de ahí la cantidad de multimillonarios que andan por el país, a los que Obiang tilda de “corruptos”, pero sin tomar ninguna medida contra ellos. A pesar del referido discurso del Fundador del PDGE en 2008, en el que prometió “agua para todos”, “viviendas para todos” “luz para todos”, “salud para todos”, “educación para todos” y “empleo para todos”, el resultado es que, en vez de diversificar la economía para dar empleo a todos, viviendas para todos, hospitales para todos, colegios para todos los niños, y fomentar, así, la cohesión social utilizando el petróleo, este ha sido usado en beneficio de pocos individuos, dando lugar a la pobreza generalizada, elevadas tasas de delincuencia y la exclusión social en la que cada día entran varias familias guineanas. Por eso se dice que el petróleo ha sido una maldición para el pueblo guineano.

A partir de estos resultados, puedo afirmar, sin miedo a equivocarme, que el Horizonte 2020 ha sido un engaño, una estafa a los ciudadanos y ciudadanas de Guinea Ecuatorial.

 

L.V.: Volvamos a las elecciones presidenciales. Todos los guineanos seguimos atónitos los comunicados del director de campaña del PDGE, Teodoro Nguema Obiang Mangué, en los que lanzaba graves insultos personales contra usted. ¿Cuál fue la reacción de CPDS y su Secretario General?

 

A.E.O.: Me consta que fueron tres comunicados, en los que no solo me insultó Nguema Obiang, sino que me dijo de todo, cuestionando mi profesionalidad como Jefe de Estudios de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), y afirmando que soy homosexual. CPDS solo reaccionó al primero de ellos y dejó que las autoridades competentes actuasen cuando el tono de los comunicados derivó en una auténtica locura. Hay que señalar aquí que la Ley Electoral, en todas sus vertientes, prohíbe y sanciona actos y mensajes que van contra la dignidad y el honor de las personas. De hecho, el mismo Jefe del Estado, como Primer Magistrado de la Nación, antes de la convocatoria de las elecciones, instruyó al Poder Judicial en todos sus niveles para que actuara, de oficio, en los casos de violación de la ley electoral. Una vez que han terminado las elecciones, vamos a ver si el Poder Judicial es independiente y actúa contra el señor Nguema Obiang Mangue, para demostrar que ningún guineano está por encima de la ley. El Secretario General de CPDS no solo es más honorable y honrado que el señor Nguema Obiang Mangue, sino que, además, reúne más cualidades morales, políticas y  académicas que él, cuyo currículum jamás ha  sido presentado  al  pueblo de  Guinea Ecuatorial.

Creo que, en vez de perder su tiempo insultándome en su Televisión Asonga, Nguema Obiang Mangue debería estar más preocupado por sus problemas con la justicia francesa.

 

L.V.: ¿Qué espera el Secretario General de CPDS del nuevo Gobierno?

 

A.E.O.: Sinceramente, no creo que dicho Gobierno nos aporte novedades. Obiang, que no se ha regenerado a sí mismo en 37 años  de  poder, tampoco  renueva  su equipo de colaboradores con la incorporación de jóvenes políticos en el Gobierno. De forma esporádica, aparece alguna que otra cara nueva, elegida de entre los jóvenes más fanáticos del PDGE, sin visión de futuro, jóvenes comprometidos con la continuidad de la dictadura, y que vienen a cubrir algún hueco dejado por algún miembro del equipo de siempre. Así, Guinea Ecuatorial es el único país de África, quizás del mundo, donde hay ministros que ocupan su puesto desde hace 35 años. Por tanto, no espero muchas novedades en este nuevo equipo de colaboradores de Obiang. Solo les pido cordura, visión de futuro y más amor por este país, que por sus propios bolsillos.

 

L.V.: ¿Habrá un Vicepresidente, como dice la Constitución, o dos, como ocurrió con  un Segundo  Vicepresidente, que la oposición tachó de inconstitucional?

 

A.E.O.: Sinceramente, no lo sé. Con Obiang no sirven los pronósticos. Me gustaría que, de una vez por todas, respete la Ley.

 

L.V.: ¿Gobierno reducido a causa de la crisis, o Ejecutivo abultado como siempre?

 

A.E.O.: Tampoco lo sé. Dada la actual situación de crisis económica, el sentido común y el de la responsabilidad aconsejan una reducción, a menos de la mitad, del número de ministros y secretarios de Estado. Pero, claro, Obiang monta sus gobiernos no para que resuelvan los problemas de la gente, sino para crear más puestos de trabajo para sus numerosos hermanos militantes y colaboradores. No quiere dejar a nadie fuera por miedo a que se pasen a la oposición.

 

L.V.: Muchas gracias, señor Secretario General, por dedicarnos su tiempo.

 

A.E.O.: A ustedes por el interés por informar al pueblo, por esta gran labor que viene haciendo LA VERDAD en nuestro país durante el último cuarto de siglo. ▄