¿Acabará el préstamo del FMI con la gran corrupción en Guinea Ecuatorial? Parte I. Richard Messick. GAB | The Global Anticorruption Blog

Gracias a Radio Macuto hemos conocido el blog de Richard Messik del que hemos publicado recientemente un artículo. En ese blog hay otro articulo, dividido en dos partes, que nos parece importante y cuya publicación iniciamos hoy.

Richard Messik es consultor especializado en Desarrollo Jurídico y Anticorrupción. Vive en Washington.

Publicado el 15 de enero de 2020 por Richard Messick

Despreciada durante mucho tiempo como una cleptocracia casi perfecta en la que la corrupción no tiene parangón por su descaro, Guinea Ecuatorial ha anunciado en noviembre pasado que pondría fin a la corrupción desenfrenada que le ha valido tanto desprecio, publicando una nota en la que dice que está «firmemente comprometida» con las medidas para «mejorar la gobernanza y la transparencia, [y] reducir la corrupción». La nota no procede de un gobierno reformista recién instalado, sino del mismo que ha desangrado al país durante tres décadas. El compromiso de un gobierno honesto es el precio que el Fondo Monetario Internacional exige a cambio de un préstamo para sacar a la economía de una profunda y prolongada recesión causada en gran parte por el saqueo al por mayor del patrimonio de la nación por parte de la élite gobernante.

Este prestamo a Guinea Ecuatorial no es el primer caso en el que el FMI condiciona un rescate a reformas anticorrupción. En 2015, a cambio de un préstamo de 17.500 millones de dólares a cuatro años, se exigió a Ucrania que revisara las instituciones que investigan, enjuician y juzgan los casos de corrupción, que prohibiera a los empleados del gobierno recibir regalos importantes y que obligara a los altos funcionarios a declarar su patrimonio. La Unión Europea, otras organizaciones internacionales y gobiernos, y la sociedad civil ucraniana ayudaron a formular esas condiciones y todos presionaron al gobierno para que las cumpliera. Gracias a esta presión conjunta, hubo un cierto exito; y aunque Ucrania hoy no está libre de corrupción, está haciendo progresos constantes en la lucha contra ella.

Las promesas de Guinea Ecuatorial al FMI figuran en un documento titulado «Plan de acción para la buena gestión pública y la lucha contra la corrupción». En él se promete no sólo promulgar una serie de nuevas leyes contra la corrupción sino también hacerlas cumplir. Pero, a diferencia de Ucrania, Guinea Ecuatorial no tiene paises cercanos poderosos que le exijan cumplir esas promesas, ni organizaciones de la sociedad civil fuertes e independientes que ejerzan presión en favor de ellas, ni una prensa vibrante y libre que siga los avances que vayan produciendose. Al igual que la mayoría de los países corruptos, está dirigida por un régimen represivo y de matones que encierra a sus oponentes, o peor aún, que no le importa nada su posición en la comunidad internacional ni el bienestar de sus ciudadanos. Las posibilidades de que el gobierno cumpla los pactos de préstamo del FMI son mucho menores que en Ucrania. Observadores cercanos del país esperan que el gobierno promulgue medidas de las que se ven bien sobre el papel pero que nunca se aplican. Y luego diran que han cumplido lo prometido.

La comunidad internacional contraria a la corrupción no debe permitir que esto suceda. Dado su poder como prestamista de último recurso a los gobiernos en bancarrota, la decisión del FMI de entrar en la lucha contra la corrupción es de suma importancia. Si, en contra de todas las predicciones, Guinea Ecuatorial cumple con las condiciones del préstamo, habrá conseguido una extraordinaria victoria en la batalla para controlar la corrupción. Si no lo hace, y el FMI cancela el préstamo, el resultado tendrá tambien una notable relevancia. Enviará a otros gobiernos corruptos el aviso de que si quieren el dinero del FMI, deberan hacer reformas.

Como en Ucrania, los gobiernos, las organizaciones de la sociedad civil y los activistas anticorrupción deben presionar con fuerza y energía a Guinea Ecuatorial para que cumpla las condiciones del préstamo. También deben dejar claro, tanto al gobierno como al FMI, que si Guinea Ecuatorial no lo hace, exigirán la cancelación del préstamo. Que no aceptarán el «se ha cumplido en lo fundamental», las demoras o cualquiera de las otras excusas que los gobiernos utilizan para justificar el incumplimiento de las condiciones de un acuerdo.

Lo que la comunidad anticorrupción puede hacer para presionar a Guinea Ecuatorial de manera que cumpla con las condiciones del préstamo – y si no lo hace, lo que puede hacer para asegurar que el FMI lo cancele – se discutirá en la parte II de este post.